El 72% de los turistas españoles se muestra dispuesto a pagar un importe adicional por unas vacaciones que incluyan prácticas y servicios orientados a minimizar el impacto ambiental, aunque la mayoría fija un límite económico moderado, de acuerdo con un informe difundido este martes por el Observatorio Nacional del Turismo Emisor de España (ObservaTUR).
En detalle, el 58% de los participantes en la encuesta aceptaría abonar un recargo de hasta un 10% extra por servicios sostenibles (un 28% asumiría hasta un 5% más y un 30% vería razonable un sobrecoste de entre el 6% y el 10%).
A partir de ese umbral, la disposición cae de forma notable: solo el 11% estaría dispuesto a pagar entre un 11% y un 20% más, mientras que únicamente el 3% iría más allá del 20%. En el lado contrario, el 28% no aceptaría pagar ningún suplemento.
El informe también pone de relieve una marcada brecha generacional en la sensibilidad ambiental. Mientras el rechazo a abonar un sobreprecio se sitúa en el 18% entre los viajeros de 18 a 34 años, la proporción de oposición aumenta hasta el 38% en el grupo de 65 a 74 años.
Pese a esta actitud favorable declarada, los análisis históricos del observatorio entre 2018 y 2026 muestran que persiste una distancia entre la concienciación y el comportamiento real de compra, al comprobar que la sostenibilidad todavía no se consolida como criterio decisivo en la contratación final frente al peso del precio.
El portavoz de ObservaTUR, Marcos Franco, ha subrayado que el desafío del sector turístico está en "convertir esa predisposición en decisiones reales de compra" mediante propuestas "comprensibles, verificables y económicamente accesibles" que encajen con las expectativas y el presupuesto de los viajeros.