La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil ha dado al PSOE un nuevo argumento político a poco más de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre. Pedro Sánchez ha celebrado la remontada del dirigente brasileño frente a Flávio Bolsonaro y ha trazado un paralelismo con la situación electoral española, mientras los socialistas han comenzado a utilizar el resultado para llamar a la movilización de sus simpatizantes. Una de las claves de la campaña brasileña ha estado precisamente en las redes sociales, donde el diputado André Janones ha impulsado una comunidad de millones de personas alrededor de la candidatura de Lula.
El presidente brasileño ha obtenido el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, después de haber terminado por detrás de su rival en la primera vuelta del pasado 4 de octubre. En apenas tres semanas, Lula ha conseguido sumar más de diez millones de votos a su candidatura y revertir una desventaja que había complicado su reelección.
"Lo que ha pasado en Brasil, pasará en España. La remontada del progresismo global acaba de comenzar", ha escrito Sánchez en su cuenta de X. El PSOE también ha celebrado el resultado con un mensaje que vincula la victoria brasileña con la cita electoral española, mientras dirigentes como María Jesús Montero han interpretado el triunfo como una respuesta al avance de la extrema derecha.
El PSOE convierte la victoria de Lula en un llamamiento a sus voluntarios
La dirección socialista ha ido un paso más allá de las felicitaciones institucionales y ha trasladado a su militancia un mensaje de movilización inspirado en el resultado brasileño. En una comunicación de campaña, el partido ha celebrado que Lula haya ganado las elecciones y ha presentado su victoria como un ejemplo de lo que puede conseguir la participación organizada de los simpatizantes.
"Una victoria así no se consigue sola", señala el mensaje, que destaca el trabajo de quienes se organizan, se movilizan y tratan de convencer a los indecisos. La comunicación enlaza directamente el resultado brasileño con las elecciones españolas y anima a los destinatarios a incorporarse como voluntarios a la campaña del 29N.
El correo, acompañado de una imagen de Pedro Sánchez y Lula y de un botón para inscribirse en la campaña, contrapone los proyectos políticos de ambos países y presenta a los dos dirigentes como representantes de una misma orientación progresista. También insiste en la capacidad de la movilización personal para ampliar los apoyos electorales, una idea que ha tenido un papel destacado en la estrategia brasileña.
La coincidencia entre ambos mensajes resulta significativa. Mientras el PSOE intenta activar a sus simpatizantes para las elecciones españolas, la campaña de Lula ha conseguido transformar una comunidad digital en una red organizada de difusión y participación electoral, aunque las características de ambos sistemas políticos y sus respectivas campañas son diferentes.
André Janones, el diputado detrás del Ejército de Lula
Una de las imágenes más destacadas de la celebración electoral brasileña ha sido el reconocimiento de Lula a André Janones, diputado federal por Minas Gerais y uno de los principales responsables de la movilización digital durante la segunda vuelta.
Janones ha impulsado el denominado Ejército de Lula, un canal de WhatsApp que, según las cifras difundidas sobre la campaña, ha pasado de unos 50.000 seguidores en la primera vuelta a alcanzar los diez millones durante la segunda. La iniciativa ha servido para coordinar la actividad de los simpatizantes y extender los mensajes electorales a distintas plataformas.
El propio Lula ha reconocido públicamente la labor de Janones durante la celebración de su victoria, donde se ha referido a él como "nuestro general" y ha destacado su contribución a la movilización de los seguidores de la candidatura.
El diputado, hijo de una empleada doméstica y de un padre con discapacidad, se formó como abogado después de trabajar para financiar sus estudios, entre otras ocupaciones como cobrador de pasajes de autobús. Su trayectoria política ha estado acompañada de una intensa actividad en redes sociales, donde ha desarrollado un estilo de comunicación directo y confrontativo.
Su estrategia ha consistido en utilizar WhatsApp no solo como un canal de información, sino como una herramienta de coordinación. Los participantes recibían contenidos para compartir, propuestas de publicaciones y acciones destinadas a aumentar la difusión de los mensajes de Lula en otras plataformas.
De WhatsApp a Instagram y X, la estrategia para ampliar la campaña
La movilización impulsada por Janones ha adquirido especial relevancia después de la primera vuelta, cuando el resultado electoral obligó a Lula a revisar su estrategia de comunicación y buscar nuevas fórmulas para llegar a los votantes.
El denominado Ejército de Lula ha funcionado como una red de distribución de contenidos que buscaba trasladar las conversaciones políticas a otros espacios digitales y a los contactos personales de sus integrantes. Entre las acciones promovidas figuraban compartir vídeos en Instagram, impulsar etiquetas en X, difundir mensajes entre familiares y amigos e incorporar nuevos participantes al canal.
La estrategia ha tratado de disputar la conversación digital al bolsonarismo, que había desarrollado durante años una importante presencia en redes sociales y aplicaciones de mensajería. Frente a una comunicación basada exclusivamente en los perfiles oficiales del partido, el equipo de Lula ha recurrido a una estructura distribuida en la que los propios seguidores contribuían a multiplicar el alcance de los contenidos.
Janones también ha impulsado una comunicación menos institucional alrededor de Lula, animándole a participar en formatos más informales y a utilizar herramientas digitales. Entre las anécdotas de la campaña figura la entrega de un teléfono móvil al presidente brasileño, después de que el diputado insistiera en la importancia de reforzar su presencia digital.
Otra de las iniciativas asociadas a Janones ha sido la recuperación de la camiseta amarilla de la selección brasileña como símbolo compartido, después de años de identificación con el movimiento bolsonarista. La campaña de Lula ha tratado de disputar esa asociación política y reivindicar los símbolos nacionales más allá de las preferencias electorales.
La polémica con Meta por el trato a Lula y Bolsonaro durante la campaña
La estrategia digital de Lula se ha desarrollado en medio de una controversia sobre el funcionamiento de las plataformas de Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp. La campaña del presidente brasileño ha acusado a la multinacional tecnológica de favorecer a Flávio Bolsonaro mediante sus sistemas de recomendación y de perjudicar la difusión de contenidos del candidato progresista, unas acusaciones que la compañía ha rechazado.
La polémica adquirió una nueva dimensión después de que el diario brasileño Folha de S.Paulo publicara el pasado 16 de octubre una investigación basada en comunicaciones internas de trabajadores de Meta. Según esos documentos, empleados de la compañía reconocieron que las cuentas de Lula habían sufrido restricciones en Instagram, mientras que los sistemas de recomendación de la plataforma habían dado visibilidad al perfil de Flávio Bolsonaro.
Uno de los episodios señalados se produjo el 9 de octubre, cuando la campaña de Lula permaneció casi 24 horas sin poder promocionar determinadas publicaciones de Instagram. Según la información publicada, el incidente pudo reducir el alcance potencial de sus anuncios en alrededor de 1,3 millones de personas.
Las comunicaciones internas también recogían que el perfil de Flávio Bolsonaro aparecía recomendado en búsquedas de Instagram y que su canal de WhatsApp podía aparecer entre los resultados cuando los usuarios buscaban el denominado Ejército de Lula. Estas recomendaciones resultaban especialmente controvertidas por las restricciones electorales brasileñas a la promoción algorítmica de perfiles y canales de candidatos.
Meta reconoció la existencia de problemas técnicos, pero negó que respondieran a una decisión política. La multinacional aseguró que los incidentes habían afectado a distintas cuentas y anunciantes y rechazó cualquier acusación de interferencia deliberada en las elecciones brasileñas.
La inteligencia artificial de Meta también llegó a la Justicia Electoral
Las acusaciones contra la compañía no se limitaron a la distribución de publicaciones. La campaña de Lula también cuestionó el funcionamiento de Meta AI, la herramienta de inteligencia artificial integrada en WhatsApp, después de que varios usuarios denunciaran diferencias en las respuestas generadas sobre los dos candidatos presidenciales.
Según las denuncias difundidas durante la segunda vuelta, la herramienta rechazaba determinadas solicitudes de creación de imágenes relacionadas con Lula, mientras que aceptaba peticiones similares cuando se sustituía su nombre por el de Flávio Bolsonaro.
La controversia llegó al Tribunal Superior Electoral de Brasil, que exigió explicaciones a la compañía sobre sus mecanismos de distribución de contenido político. Una resolución judicial también ordenó evitar restricciones injustificadas a las publicaciones de ambos candidatos y estableció que Meta AI no debía favorecer a ninguna de las candidaturas en sus respuestas relacionadas con las elecciones.
El 20 de octubre, Meta presentó ante la Justicia Electoral un documento en el que detallaba 17 medidas destinadas a garantizar un tratamiento equivalente de las dos campañas. Entre ellas figuraban la revisión humana de determinadas cuentas publicitarias y mecanismos para examinar rápidamente las restricciones automáticas aplicadas a los candidatos.
El enfrentamiento ha puesto de relieve la importancia de las decisiones de moderación y de los sistemas de recomendación de las grandes plataformas tecnológicas durante las campañas electorales. Sin embargo, los incidentes denunciados no demuestran por sí mismos que Meta respaldara institucionalmente a Bolsonaro, una interpretación que la compañía ha rechazado.
El Ejército de Lula también estuvo bajo investigación
La disputa por el control de la conversación digital también afectó directamente a André Janones. El 11 de octubre, el Tribunal Superior Electoral ordenó suspender temporalmente su canal de WhatsApp, a petición de la candidatura de Flávio Bolsonaro, que cuestionaba algunas de las actividades desarrolladas por la comunidad.
Janones denunció la decisión como un acto de censura y continuó defendiendo el papel del canal como instrumento de movilización política. El Ejército de Lula recuperó posteriormente su actividad y siguió creciendo durante los días previos a la segunda vuelta.
El 22 de octubre, el presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, volvió a intervenir y concedió a Meta un plazo de 24 horas para presentar información sobre el funcionamiento del canal. La Justicia quería determinar si existían comportamientos coordinados irregulares, replicación sistemática de contenidos o actuaciones contrarias a las normas de las plataformas.
En su respuesta preliminar del 23 de octubre, Meta aseguró que no había encontrado indicios de comportamiento inauténtico coordinado ni de infracciones de sus reglas por parte del Ejército de Lula en los contenidos examinados. No obstante, la empresa solicitó más tiempo para completar el análisis de otras publicaciones aportadas por la candidatura de Bolsonaro.
El enfrentamiento reflejó hasta qué punto las plataformas tecnológicas se habían convertido en un terreno de disputa electoral en Brasil. Mientras la campaña de Lula denunciaba restricciones y un supuesto trato desigual, la candidatura de Bolsonaro cuestionaba la coordinación digital impulsada por Janones.
Una estrategia digital que también ha generado controversia
El protagonismo de Janones no ha estado exento de polémica. Su estilo de comunicación, caracterizado por mensajes confrontativos y una intensa actividad en redes sociales, ha generado reservas incluso entre sectores de la izquierda brasileña, preocupados por los riesgos de reproducir algunas de las prácticas de comunicación política utilizadas por sus adversarios.
Durante la campaña, el equipo de Flávio Bolsonaro denunció ante la Justicia Electoral brasileña al canal Ejército de Lula por la supuesta difusión de informaciones falsas. Janones rechazó las acusaciones y un informe técnico no encontró, en las publicaciones examinadas entre el 2 y el 11 de octubre, las afirmaciones denunciadas. El diputado también había protagonizado anteriormente controversias por la difusión de contenidos cuestionados por verificadores independientes.
La movilización digital, en cualquier caso, no explica por sí sola la remontada electoral. La participación, las políticas sociales del Gobierno brasileño y la capacidad de Lula para atraer a electores que no le habían apoyado en la primera vuelta también forman parte del análisis del resultado.
La experiencia brasileña ha mostrado el potencial de las aplicaciones de mensajería para organizar grandes comunidades políticas y coordinar la difusión de mensajes electorales. Sin embargo, resulta difícil medir cuántos votos concretos pueden atribuirse a una estrategia digital, especialmente cuando intervienen simultáneamente factores económicos, sociales y políticos.