Donald Trump vuelve a golpear a la Unión Europea con una amenaza comercial de alto voltaje. El presidente de Estados Unidos ha anunciado que elevará al 25% los aranceles aplicados a coches y camiones europeos que entren en el mercado estadounidense, una medida que podría entrar en vigor la próxima semana y que abre un nuevo frente de tensión entre Washington y Bruselas.
El anuncio llegó a través de Truth Social. Trump acusó a la Unión Europea de no cumplir “en su totalidad” el acuerdo comercial pactado con Estados Unidos y aseguró que, por ese motivo, aumentará los gravámenes sobre los automóviles y camiones procedentes del bloque comunitario. “El arancel se incrementará al 25%”, escribió el presidente estadounidense.
Trump amenaza con aranceles del 25% a coches y camiones de la UE
La medida afectaría a los vehículos fabricados en la Unión Europea y exportados a Estados Unidos. Trump añadió una excepción clave: si los coches y camiones se producen en plantas situadas en territorio estadounidense, no estarán sujetos al nuevo arancel. La frase encaja con el núcleo de su estrategia industrial: castigar la importación y premiar la fabricación dentro de Estados Unidos.
El anuncio es especialmente delicado para el sector del automóvil europeo, que ya atraviesa una etapa de presión por la transición eléctrica, la competencia china y los cambios regulatorios. Estados Unidos es uno de los grandes mercados para los vehículos fabricados en Europa: según la patronal europea ACEA, en 2024 el mercado estadounidense representó el 22% del valor de las exportaciones de vehículos nuevos de la UE, con 757.654 unidades exportadas por un valor de 38.900 millones de euros.
Un golpe directo al automóvil europeo
El nuevo arancel sería un golpe directo para fabricantes como Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz, Audi, Porsche, Stellantis o Volvo, aunque el impacto dependerá de dónde produzca cada modelo. Las marcas europeas con fábricas en Estados Unidos quedarían mejor protegidas para los vehículos ensamblados allí, mientras que los modelos importados desde Europa perderían competitividad por el sobrecoste aduanero.
ACEA ya advirtió en 2025 de que los aranceles de Trump podían perjudicar tanto a los fabricantes globales como a la propia industria estadounidense, al recordar que los grupos europeos llevan décadas invirtiendo en Estados Unidos y emplean a una parte relevante de la fuerza laboral de fabricantes internacionales en el país.
El mensaje de Trump, sin embargo, va en la dirección contraria: quien quiera vender sin aranceles, que fabrique en Estados Unidos. Es proteccionismo puro, envuelto en presión industrial.
La UE acababa de firmar con EEUU un acuerdo sobre minerales críticos
El anuncio llega apenas una semana después de que Estados Unidos y la Unión Europea firmaran en Washington un memorando de entendimiento para reforzar la cooperación en minerales críticos, un sector clave para la industria tecnológica, la defensa, los semiconductores y los vehículos eléctricos. El acuerdo fue formalizado por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič.
Ese pacto buscaba precisamente fortalecer cadenas de suministro seguras y reducir la dependencia de China, que domina buena parte de la extracción y el procesamiento mundial de materias primas críticas. La firma del memorando parecía un gesto de cooperación estratégica transatlántica. El anuncio de Trump lo cambia todo: la cooperación en minerales convive ahora con una amenaza arancelaria directa contra uno de los sectores industriales más importantes de Europa.
Trump no detalla qué incumple Bruselas
Uno de los puntos más relevantes es que Trump no ha explicado con precisión qué parte del acuerdo comercial considera incumplida por la Unión Europea. En su publicación, se limita a afirmar que Bruselas no está cumpliendo el pacto “totalmente acordado”, pero no detalla si se refiere a barreras regulatorias, compras, inversiones, acceso de productos estadounidenses, estándares técnicos o compromisos arancelarios.
Ese vacío aumenta la incertidumbre. Para Bruselas, la amenaza puede ser leída como una maniobra de presión negociadora. Para las empresas, en cambio, el problema es inmediato: planificar producción, precios, logística y márgenes con un arancel del 25% sobre la mesa.
Qué coches quedarían afectados
El arancel anunciado por Trump afectaría a coches y camiones que entren en Estados Unidos desde la Unión Europea. Es decir, no iría dirigido contra la marca por su origen, sino contra el lugar de producción del vehículo. Un coche de una marca europea fabricado en una planta estadounidense no pagaría el nuevo arancel; uno ensamblado en Europa y exportado a Estados Unidos sí quedaría afectado.
Esa distinción es clave para entender el impacto real. Los grandes grupos europeos tienen presencia industrial en Estados Unidos, pero no todos sus modelos se producen allí. Los vehículos de mayor valor añadido, determinadas gamas premium o modelos específicos importados desde Europa podrían ser especialmente vulnerables.