El presidente de Líbano, Joseph Aoun, ha reclamado a su homólogo estadounidense, Donald Trump, que no retire el respaldo a las Fuerzas Armadas libanesas. Ha advertido de que el sur del país podría regresar al escenario de caos vivido en la década de 1970 si Washington deja de apoyar al Ejército en las actuales operaciones de despliegue en las denominadas zonas piloto, contempladas en el acuerdo alcanzado con Israel.
“Las Fuerzas Armadas libanesas son la columna vertebral de la seguridad y la estabilidad. Necesitamos apoyarlas”, ha recalcado durante su reunión con el dirigente republicano en el Despacho Oval. Ha recordado que la primera gran institución del país en derrumbarse en 1975, al inicio de la guerra civil, fue precisamente el Ejército, lo que provocó “el surgimiento de muchas milicias locales”.
Aoun ha explicado que este vacío permitió que los palestinos pasaran a controlar el sur de Líbano y a lanzar ataques contra Israel. “No queremos ver eso de nuevo. Todo lo que pedimos es que sigan apoyando al Ejército”, ha insistido, subrayando que reclama tanto respaldo político como ayuda material para las fuerzas armadas.
Trump, por su parte, ha elogiado al mandatario libanés, de quien ha dicho que es “muy respetado”. “La relación es muy buena. Creo que Líbano ha sido un país muy maltratado durante un largo período de tiempo y vamos a hacer que sea tratado adecuadamente, con el respeto que se merece”, ha manifestado el presidente estadounidense.
Posteriormente, la oficina de Aoun ha difundido un comunicado en el que detalla que ambos dirigentes abordaron “la necesidad urgente de la retirada israelí completa de los territorios libaneses”, lo que permitiría al Estado libanés “extender plenamente su soberanía, exclusivamente con sus fuerzas, y avanzar en la implementación del marco de trabajo tripartito conjunto”.
El texto añade que también se trató “el fortalecimiento del apoyo estadounidense al Ejército libanés, el desarrollo de la cooperación entre ambos países en todos los ámbitos, además del apoyo al proceso de recuperación económica y reconstrucción, y el fomento de las inversiones estadounidenses en Líbano”.
“El presidente Aoun ha presentado al presidente Trump las consecuencias catastróficas de la última guerra contra Líbano, y las pérdidas humanas, económicas y daños graves en la infraestructura a lo largo de los territorios libaneses que dejó a su paso”, ha añadido la Presidencia libanesa.
El encuentro en la Casa Blanca ha coincidido con la denuncia del Ejército libanés de que Israel abrió fuego durante las maniobras de despliegue en las zonas piloto, en la primera operación en el sur para asumir el control de localidades incluidas en el acuerdo entre Líbano e Israel facilitado por Estados Unidos.
El Ejército israelí ha respondido que únicamente efectuó disparos al aire y ha acusado a las fuerzas libanesas de penetrar en áreas no contempladas en el entendimiento, reclamando a Beirut que “actuar de acuerdo a los entendimientos y los espacios acordados”. “Cualquier desviación sin coordinación previa podría poner en peligro a sus fuerzas”, ha advertido.
SOBRE LOS HUTÍES
En el mismo encuentro, Trump ha señalado que Washington actuará si los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, llegan a imponer un bloqueo en el mar Rojo contra puertos saudíes. “Si algo así sucede, nos encargaremos de ello”, ha afirmado.
El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sari, anunció el lunes la imposición de un bloqueo naval contra Arabia Saudí en respuesta al continuo “asedio” de Riad, pocos días después de un ataque contra el aeropuerto de Saná --reivindicado por el gobierno reconocido internacionalmente-- y del posterior bombardeo de represalia contra las instalaciones aeroportuarias saudíes de Abha.
Los hutíes controlan desde 2014 la capital de Yemen y amplias zonas del norte y el oeste del país, mientras que el gobierno reconocido internacionalmente mantiene su sede en la ciudad de Adén, en el sur.
El aumento de la tensión se produjo después de que las autoridades yemeníes y los hutíes se acusaran mutuamente de bloquear el intercambio de más de 1.700 prisioneros pactado bajo mediación de Naciones Unidas. Este canje estaba llamado a ser el mayor proceso de excarcelaciones desde el inicio de la guerra en 2015, un conflicto que ha sumido a Yemen en una de las peores crisis humanitarias del planeta.