El Ejecutivo chino ha instado este viernes a Irán y a Estados Unidos a que “no cierren la puerta al diálogo”, reclamando que avancen hacia un acuerdo sobre el programa nuclear iraní y hacia el fin de la escalada en Oriente Próximo desencadenada tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático.
El Ministerio de Exteriores de China ha señalado que “Ahora que se ha abierto la puerta al diálogo, no debe volver a cerrarse. Es importante mantener el impulso para resolver la situación, seguir la senda de la solución política, entablar un diálogo y consultas, y alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní y otros asuntos que satisfaga las preocupaciones de todas las partes”.
En la misma línea, la diplomacia china ha recalcado que “China siempre ha creído que el diálogo y la negociación son el camino correcto a seguir, y que el uso de la fuerza es un callejón sin salida”, antes de recordar que “el conflicto infligió graves pérdidas al pueblo de Irán y a otros países de la región”.
El comunicado subraya además que la guerra “supuso una gran carga para el crecimiento económico global, las cadenas de suministro, el orden del comercio internacional y la estabilidad de la energía global, lo que daña los intereses comunes de la comunidad internacional”.
La nota oficial añade que “No tiene sentido continuar este conflicto que, para empezar, no debería haber tenido lugar. Encontrar una solución rápida a la situación beneficia no solo a Estados Unidos e Irán, sino también a los países de la región y al resto del mundo”.
En este contexto, Pekín remarca que “es importante reabrir cuanto antes las rutas marítimas”, aludiendo al estrecho de Ormuz, y añade que “es importante alcanzar cuanto antes un alto el fuego exhaustivo y duradero, permitir que la paz y la estabilidad vuelvan pronto a Oriente Próximo y el golfo Pérsico y sentar las bases pra lograr una arquitectura de seguridad sostenible para la región”.
El pronunciamiento se ha difundido tras la visita a Pekín del presidente estadounidense, Donald Trump, quien se ha reunido con su homólogo chino, Xi Jinping, para tratar las relaciones bilaterales y repasar los principales focos de tensión global, con especial atención a la situación en Irán y Taiwán.
Actualmente, Washington y Teherán participan en un proceso de diálogo con la mediación de Pakistán. Sin embargo, las marcadas diferencias entre ambas partes han impedido por ahora la celebración de una segunda cita en Islamabad, ciudad que acogió un primer encuentro cara a cara después del acuerdo de alto el fuego sellado el 8 de abril y prorrogado sin fecha límite por decisión de Trump.
El cierre del estrecho de Ormuz, junto con el reciente asalto e incautación de buques iraníes en la zona por fuerzas estadounidenses, figura entre las razones esgrimidas por Teherán para rehusar su presencia en la capital paquistaní, al considerar que estas operaciones vulneran el alto el fuego y bloquean el proceso negociador. Pese a ello, ambos países continúan manteniendo contactos indirectos a través de la mediación de Islamabad.