El exdiputado Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente de Brasil Jair Bolsonaro, sostiene que la pena de más de cuatro años de prisión y la inhabilitación durante ocho años para ocupar cargos públicos, impuestas este martes por el Tribunal Supremo de Brasil, responden a una maniobra para apartarle de la escena política del país.
“El verdadero objetivo de este juicio sin sentido es solo uno: eliminar mi nombre de las elecciones”, ha manifestado el exparlamentario en un comunicado difundido en redes sociales, en el que también ha asegurado que “hasta la fecha” no ha sido “citado conforme a la ley”.
Eduardo Bolsonaro afirma que se enteró “a través de la prensa” del fallo del alto tribunal, que le considera responsable de un delito de coacción a la justicia en el marco del proceso por golpe de Estado contra su padre, por el que el exmandatario ultraderechista cumple una condena de 27 años de cárcel. Asegura que sigue “esperando” una “notificación formal, mediante carta rogatoria, en un lugar concreto y conocido”.
“Me entero, una vez más a través de la prensa, de que, al parecer, el Tribunal Supremo Federal habría formado una mayoría para condenarme por algún delito que desconozco”, ha reiterado, insistiendo en que la citación que dice no haber recibido “se remitió a otro acusado en el proceso”, mientras que a él “nunca” se le ha “notificado”.
En su mensaje, Eduardo Bolsonaro carga contra el juez del Supremo y relator del caso, Alexandre de Moraes, al que acusa de acumular los papeles de afectado y de magistrado. Sostiene que el togado “es víctima y juez del mismo caso” y remarca que “cualquier sentencia que no respete el debido proceso legal es nula”.
“Una vez más, es víctima y juez del mismo caso, y por eso Brasil sufre vergüenzas internacionales de forma recurrente, como incluso los medios de comunicación tradicionales ya señalan con frecuencia hoy en día”, ha añadido, denunciando el impacto exterior de las decisiones del Supremo.
El exdiputado ha expresado además su esperanza en que la “victoria” de su hermano Flávio Bolsonaro en las elecciones presidenciales de octubre, en las que competirá con el actual jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva, “suponga el restablecimiento de la democracia brasileña” y permita “que los cientos de exiliados puedan, por fin, regresar a su patria”.
Ese mismo martes, los cuatro magistrados del Supremo que integran el tribunal han votado de forma unánime a favor de condenar a Eduardo Bolsonaro a cuatro años y dos meses de prisión, en régimen de semilibertad, según informa el diario ‘O Globo’. Bajo este sistema, el condenado puede salir del centro penitenciario durante el día para trabajar o estudiar, pero debe regresar por la noche para dormir.
La resolución incluye también su inhabilitación para ejercer cargos públicos durante ocho años y el abono de una multa equivalente a 100 salarios mínimos. Todo ello tras considerarlo responsable de presionar a jueces y de promover, desde Estados Unidos, sanciones contra Brasil con el fin de obstaculizar el procedimiento por golpe de Estado contra su padre.
Entre esas presiones figuran los aranceles de Washington a las exportaciones brasileñas anunciados el año pasado, la suspensión de visados para integrantes del Supremo y la propuesta de sanciones económicas contra el propio Alexandre de Moraes, quien durante la vista recordó que la función de un diputado no es “hacer lobby contra su propio país”.
Además, Eduardo Bolsonaro ha sido cesado como miembro de la Policía Federal, una situación similar a la pérdida de su escaño en la Cámara de Diputados en diciembre de 2025 por ausencias injustificadas, ya que desde febrero de ese año residía en Estados Unidos, adonde viajó para interceder por su padre.