Encuesta elecciones generales: el PSOE pierde ocho escaños en un mes y la derecha alcanza los 200 diputados, según Sigma Dos

La encuesta de Sigma Dos para El Mundo refleja la mayor fuga de voto socialista hacia PP y Vox de toda la legislatura y amplía la distancia entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez

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El PSOE ha perdido ocho escaños en un mes, según la encuesta de Sigma Dos para El Mundo. Jesús Hellín - Europa Press

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El PSOE sufriría su mayor retroceso demoscópico de la legislatura y perdería ocho escaños en apenas un mes. Así lo refleja la última encuesta de las elecciones generales de Sigma Dos para El Mundo, que sitúa a los socialistas en el 26,4% de los votos y 108 diputados, trece menos que los obtenidos en las elecciones generales de julio de 2023.

La caída del PSOE beneficia principalmente al bloque de la derecha. El PP consolidaría su ventaja sobre los socialistas con 140 escaños y Vox mantendría su tendencia al alza hasta los 60 diputados. La suma de ambas formaciones alcanzaría los 200 representantes en el Congreso, 24 por encima de la mayoría absoluta y 30 más que los obtenidos en las últimas elecciones generales.

La encuesta, elaborada a partir de 1.994 entrevistas realizadas entre el 1 y el 11 de junio, coincide con un momento de fuerte desgaste para el Gobierno y refleja el peor comportamiento electoral del PSOE desde comienzos de año.

El PSOE pierde ocho escaños y amplía la ventaja del PP

La principal conclusión del sondeo es el fuerte retroceso socialista respecto al barómetro de mayo. Según Sigma Dos, el PSOE pasaría del 28,4% al 26,4% de los votos en apenas un mes, lo que se traduciría en una pérdida de ocho diputados. Mientras tanto, el PP mejoraría ligeramente sus resultados y ampliaría la distancia respecto a los socialistas. La ventaja del PP sobre el PSOE se elevaría hasta los 6,2 puntos porcentuales, muy por encima de la diferencia de 1,4 puntos registrada en las elecciones generales de julio de 2023.

La encuesta detecta además el mayor trasvase de voto desde el PSOE hacia PP y Vox de toda la legislatura. Los datos publicados por El Mundo reflejan que el 8,8% de quienes votaron al PSOE en 2023 elegiría ahora al PP, mientras que otro 4,5% optaría por Vox.

En conjunto, más del 13% del electorado socialista de las últimas generales se desplazaría hacia partidos de la derecha. La fidelidad de voto del PSOE cae hasta el 66,9%, su nivel más bajo de la legislatura.

Las transferencias de voto más relevantes serían las siguientes:

• PSOE → PP: 8,8%.
• PSOE → Vox: 4,5%.
• PP → PSOE: 1,5%.

El sondeo también refleja una reducción del porcentaje de antiguos votantes socialistas que se declaran indecisos, lo que sugiere una consolidación de los cambios detectados en anteriores encuestas.

PP y Vox consolidan una mayoría holgada

La suma del PP y Vox alcanzaría los 200 diputados, una cifra que supera ampliamente la mayoría absoluta del Congreso, situada en 176 escaños. La evolución refleja una profunda reconfiguración del espacio político, con Vox consolidándose como principal beneficiario del desgaste del Gobierno. La encuesta también otorga dos escaños a Aliança Catalana, que irrumpiría en el Congreso tras duplicar su apoyo respecto al mes anterior.

Por el contrario, Sumar y Podemos apenas capitalizan la caída del PSOE. La formación liderada por Yolanda Díaz conservaría sus 10 diputados, mientras que Podemos mantendría dos.

Fuente: Sigma Dos para El Mundo, publicado el 14/06/2026.

PARTIDO % VOTOS
PP 32,6
PSOE 26,4
Vox 17,2
SUMAR 7
PODEMOS 3,4


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CONTENIDO GENERADO CON IA

¿Cuáles son los próximos pasos para la convocatoria de elecciones generales tras una encuesta de este tipo?

Tras una encuesta o sondeo que lleve al presidente del Gobierno a plantearse un adelanto electoral, los pasos formales no dependen de la encuesta en sí, sino de lo que establece la Constitución y la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG). Solo el presidente puede proponer la disolución de las Cortes al Rey, y debe hacerlo respetando límites temporales y materiales. Una vez firmado y publicado el real decreto de disolución y convocatoria, se activa un calendario tasado (hasta 54 días) que culmina en la jornada de votación. Durante todo ese periodo, las Cortes quedan disueltas y el Gobierno permanece en funciones hasta la formación del nuevo Ejecutivo.

1. Quién decide el adelanto de elecciones

La facultad de disolver el Congreso de los Diputados y el Senado y, por tanto, de convocar elecciones generales anticipadas corresponde políticamente al presidente del Gobierno. Es el presidente quien, a la vista de la situación política (mayoría frágil, crisis interna, encuestas desfavorables o favorables, bloqueo parlamentario, etc.), decide si propone al Rey la disolución de las Cortes.

Las encuestas o sondeos no tienen efecto jurídico directo: no generan automáticamente ningún procedimiento. Son un elemento de cálculo político que puede llevar al presidente a usar una prerrogativa que ya tiene reconocida por la Constitución.

2. Límites y condiciones para poder disolver

Esa decisión no es completamente libre en términos temporales: está condicionada por varias reglas constitucionales y legales. De forma general y teórica, los límites más relevantes son:

a) Momento de la legislatura. No puede disolverse el Congreso “en cadena” ni de forma arbitraria: hay restricciones ligadas al inicio de la legislatura y a situaciones excepcionales como una investidura fracasada. En este último caso, si en el plazo de dos meses desde la primera votación de investidura ningún candidato es elegido, el propio Rey debe disolver las Cámaras y convocar elecciones.

b) Conflicto con otros procedimientos. La facultad de disolver se ve limitada si hay una moción de censura presentada o en tramitación: mientras se discute esa moción, el presidente no puede evitarla disolviendo las Cortes.

c) Plazo máximo hasta las elecciones. Una vez firmada la disolución, las elecciones deben celebrarse dentro de un plazo máximo de 54 días a partir de la publicación del real decreto en el BOE, según la LOREG.

3. Real decreto de disolución y convocatoria

Si el presidente decide anticipar elecciones, los pasos formales son siempre los mismos, con independencia de que el detonante político hayan sido unas encuestas:

1) El presidente del Gobierno comunica su decisión al Rey y le propone la disolución del Congreso y del Senado y la convocatoria de elecciones generales.
2) El Rey, ejerciendo su función constitucional, firma el Real Decreto que declara disueltas las Cámaras y fija la fecha de los comicios.
3) El Real Decreto se publica en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Esa publicación es el punto de partida legal del proceso electoral y del cómputo de plazos.

4. Calendario electoral a partir del decreto

Desde la publicación del decreto hasta la votación se abre un calendario electoral tasado por la LOREG:

Inicio del proceso electoral: coincide con la publicación del decreto de disolución y convocatoria.
Configuración de candidaturas: en los primeros días se presentan y proclaman las candidaturas de los partidos, coaliciones y agrupaciones de electores, con los plazos que la LOREG detalla para presentación, subsanación y proclamación definitiva.
Campaña electoral: comienza 15 días antes de la jornada de votación y dura esos 15 días completos, durante los cuales se permiten actos y propaganda electoral con las reglas habituales (espacios gratuitos en medios públicos, límites de gasto, encuestas, etc.).
Jornada de reflexión: el día inmediatamente anterior a la votación está prohibida la campaña y la difusión de propaganda electoral.
Jornada electoral: la votación se celebra dentro del plazo máximo de 54 días desde la publicación del decreto, con la fecha concreta fijada en el propio real decreto.

5. Qué sucede con el Gobierno y las Cortes tras la disolución

Una vez publicadas la disolución y la convocatoria, el marco institucional cambia de forma clara:

Cortes Generales: el Congreso y el Senado quedan disueltos, dejan de sesionar y sus miembros pierden su condición de diputados y senadores. No se pueden tramitar nuevas leyes ni controlar al Gobierno en los formatos ordinarios (preguntas, interpelaciones, comisiones, etc.).
Gobierno: el Ejecutivo continúa en funciones desde la disolución hasta la toma de posesión de un nuevo Gobierno. En este periodo debe limitarse a la gestión ordinaria, sin adoptar grandes decisiones de dirección política salvo casos justificados de urgencia o interés general.

Tras las elecciones, se proclaman los resultados, se constituyen el nuevo Congreso y el nuevo Senado y se abre de nuevo el proceso de investidura. Solo cuando el candidato propuesto por el Rey es investido por el Congreso y jura o promete el cargo, cesa el Gobierno anterior en funciones y comienza la nueva legislatura.

¿Qué funciones y competencias tiene el presidente del Gobierno en el sistema político español?

El presidente del Gobierno es la máxima autoridad del poder ejecutivo en España y el centro de gravedad del sistema parlamentario: dirige la política general, coordina al Consejo de Ministros, responde políticamente ante el Congreso y actúa como principal rostro institucional del Gobierno en el interior y en el exterior. Sus competencias derivan fundamentalmente de la Constitución de 1978 (sobre todo de los artículos 97, 98, 99 y 112-114) y de las leyes que la desarrollan. En la práctica, concentra la iniciativa política del Estado y articula la relación entre Corona, Cortes y Administración. A continuación se desglosan sus funciones por grandes bloques para entender mejor su papel.

1. Funciones políticas y de dirección del Ejecutivo

La función esencial del presidente es la dirección de la política general del Gobierno y la coordinación de la acción de todos los ministros. Esto implica fijar las prioridades del programa de gobierno, decidir la agenda legislativa y marcar las grandes líneas de política económica, social, territorial o exterior.

En cuanto a la formación y organización del Gobierno, el presidente propone al Rey el nombramiento y cese de los ministros, puede reestructurar carteras, crear o suprimir ministerios y designar a las principales figuras del Ejecutivo (vicepresidencias, portavocía, etc.). De este modo configura el equipo político y técnico que ejecutará sus líneas estratégicas.

El presidente convoca y preside el Consejo de Ministros, donde se adoptan las decisiones colegiadas más relevantes: proyectos de ley, reales decretos, reales decretos-leyes, nombramientos de altos cargos, planes estratégicos, entre otros. Desde esa posición ordena los debates, prioriza temas y busca la cohesión interna del Ejecutivo.

2. Competencias normativas y de impulso legislativo

En el plano jurídico-político, el presidente impulsa la elaboración de proyectos de ley que el Gobierno remite a las Cortes Generales. A través de ellos canaliza su programa de reformas y configura el marco normativo en ámbitos clave (presupuestos, reforma laboral, sistema de pensiones, etc.).

En situaciones de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno puede aprobar reales decretos-leyes, que también suelen ser impulsados y explicados políticamente por el presidente, aunque formalmente es una competencia del Consejo de Ministros en su conjunto. Estos decretos-leyes deben ser convalidados posteriormente por el Congreso.

Además, el presidente coordina la aprobación de reales decretos reglamentarios que desarrollan las leyes y organiza la acción normativa de los ministerios para asegurar coherencia con las prioridades del Ejecutivo.

3. Funciones de representación interior y exterior

En el orden interno, el presidente ejerce la representación institucional del Gobierno ante las demás instituciones del Estado (Cortes Generales, comunidades autónomas, órganos constitucionales) y ante la opinión pública. Es la figura central en los grandes debates de país y en la comunicación política gubernamental.

En el ámbito internacional, dirige la política exterior del Gobierno (en coordinación con el ministro de Asuntos Exteriores) y representa a España en consejos europeos, cumbres internacionales y visitas oficiales. Aunque la Jefatura del Estado corresponde al Rey, el presidente es quien negocia acuerdos, participa en reuniones de la UE y del G-20, y fija las posiciones del Ejecutivo en materia de relaciones exteriores.

4. Relación con las Cortes Generales

El presidente está sometido a una intensa responsabilidad parlamentaria. Para acceder al cargo debe obtener la confianza del Congreso en el procedimiento de investidura. Una vez elegido, puede ser objeto de una moción de censura, que si prospera conlleva su destitución y la elección automática de un nuevo presidente.

Puede también plantear una cuestión de confianza para comprobar el respaldo de la Cámara a su programa o a una decisión relevante; su pérdida obliga a su dimisión. De forma ordinaria, el presidente comparece en el Pleno, responde a preguntas e interpelaciones y explica la acción de gobierno (por ejemplo, en debates sobre el estado de la nación o sobre medidas concretas).

En el plano procedimental, el presidente puede solicitar la tramitación urgente de proyectos o iniciativas y, a través del Consejo de Ministros, remitir textos legislativos a las Cortes, influyendo así en la secuencia y el ritmo del trabajo parlamentario.

5. Relación con la Corona y con otros órganos constitucionales

En la relación con la Corona, el presidente es el interlocutor político principal del Rey. Le informa regularmente de los asuntos de Estado, le propone el nombramiento y cese de ministros y refrenda muchos de los actos del monarca (como el nombramiento de altos cargos del Estado o la convocatoria de elecciones), lo que otorga validez jurídica a esos actos.

Además, el presidente participa en la propuesta o designación de titulares de otros órganos constitucionales (como el Tribunal Constitucional o el Tribunal de Cuentas) a través de los procedimientos previstos, lo que refuerza su papel de coordinador del conjunto del poder ejecutivo y su interacción con el resto de poderes del Estado.

6. Responsabilidad política y límites

Aunque el presidente concentra amplias competencias, su poder está sometido a controles y contrapesos. Depende de la confianza del Congreso, está sujeto al control político ordinario de las Cortes y sus decisiones pueden ser revisadas por los tribunales, especialmente por el Tribunal Constitucional, si afectan a derechos fundamentales o al reparto competencial.

En resumen, el presidente del Gobierno articula y lidera la acción del Ejecutivo, concentra la iniciativa política y actúa como vértice entre Corona, Parlamento, Administración y comunidad internacional, pero siempre dentro del marco de responsabilidad parlamentaria y control jurídico propio de un sistema parlamentario como el español.

¿Cuáles fueron los resultados de las elecciones generales de julio de 2023 en términos de reparto de escaños por partido?

Resultados de las elecciones generales de julio de 2023 en España

Reparto general de escaños en las elecciones de julio de 2023

En las elecciones generales españolas del 23 de julio de 2023, el Congreso de los Diputados quedó muy fragmentado, sin que ningún partido alcanzara la mayoría absoluta de 176 escaños. El Partido Popular (PP) fue la fuerza con más diputados, pero el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) resistió mejor de lo previsto y mantuvo opciones de Gobierno gracias a los socios nacionalistas e independentistas. Vox perdió peso respecto a 2019 y Sumar, como nueva coalición de la izquierda alternativa, irrumpió como cuarta fuerza. Los partidos nacionalistas y regionalistas volvieron a ser decisivos para la gobernabilidad.

Reparto de escaños por partido de ámbito estatal

En términos de partidos de ámbito estatal, el reparto de los 350 escaños fue el siguiente:

Partido Popular (PP): obtuvo 137 escaños. Se situó como primera fuerza en escaños y votos, canalizando la mayor parte del voto de centroderecha y derecha. Pese a esta victoria relativa, quedó lejos de la mayoría absoluta y dependía de Vox y de formaciones nacionalistas para intentar una investidura, algo que finalmente no prosperó.

Partido Socialista Obrero Español (PSOE): consiguió 121 escaños. Aunque quedó en segundo lugar, el resultado fue mejor de lo anticipado por la mayoría de encuestas, lo que permitió a Pedro Sánchez plantear una alternativa de Gobierno a partir de acuerdos con Sumar y distintos partidos nacionalistas e independentistas, preservando un bloque progresista similar al de la legislatura anterior.

Vox: alcanzó 33 escaños. Supuso un retroceso respecto a las elecciones de noviembre de 2019, cuando había sido tercera fuerza con un grupo parlamentario mucho más amplio. La pérdida de representación limitó su capacidad de condicionar la formación de Gobierno en clave estatal, pese a que siguió siendo socio prioritario del PP en varias comunidades autónomas y ayuntamientos.

Sumar: la nueva plataforma de izquierda alternativa, que agrupó a varias fuerzas (incluido el espacio que anteriormente ocupaba Unidas Podemos), logró 31 escaños. Se convirtió así en el socio esencial del PSOE para articular una mayoría progresista. Desde el punto de vista parlamentario, esto le dio capacidad para influir en la agenda legislativa, tanto en materia social como económica.

Partidos nacionalistas y regionalistas

Los partidos nacionalistas y regionalistas obtuvieron un número de escaños suficiente para resultar decisivos en la conformación de mayorías, especialmente en el bloque de investidura de Pedro Sánchez:

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC): obtuvo 7 escaños. Aunque sufrió un retroceso respecto a 2019, mantuvo un grupo con peso suficiente para influir en negociaciones clave, especialmente en relación con la agenda catalana y la política territorial.

Junts per Catalunya (Junts): consiguió 7 escaños. Su papel fue determinante en la investidura de Sánchez, ya que, con un resultado muy ajustado en el conjunto de la Cámara, el apoyo o la abstención de Junts se convirtió en imprescindible para la conformación del Gobierno.

EH Bildu: alcanzó 6 escaños. Consolidó su presencia en el Congreso y reforzó su posición como actor clave dentro del bloque progresista, especialmente en todo lo relativo a políticas sociales y memoria democrática.

Partido Nacionalista Vasco (PNV): logró 5 escaños. Aunque perdió algo de peso numérico, siguió siendo un socio tradicionalmente relevante en la gobernabilidad del Estado, con alta capacidad negociadora en cuestiones fiscales, de infraestructuras y de autogobierno.

Bloque Nacionalista Galego (BNG): obtuvo 1 escaño, confirmando su representación gallega en el Congreso y reforzando su papel de actor aliado del bloque progresista en determinadas votaciones.

Otras formaciones con representación

Además de los partidos citados, hubo otras formaciones con escaños, aunque con presencia más limitada:

Coalición Canaria (CCa): logró 1 escaño. Su voto fue objeto de negociación puntual tanto por parte del bloque de derechas como del bloque progresista, dada la estrecha aritmética parlamentaria. Como es habitual, su estrategia se centró en la defensa de los intereses específicos de Canarias.

Unión del Pueblo Navarro (UPN): mantuvo 1 escaño, encuadrado tradicionalmente en el espacio de centroderecha y alineado con el PP en el Congreso. Su peso numérico es modesto, pero en una Cámara tan ajustada cada voto individual adquiere relevancia en votaciones clave.

Equilibrios resultantes y consecuencias políticas

En conjunto, la suma de PP y Vox no alcanzó la mayoría absoluta, mientras que el bloque articulado en torno a PSOE y Sumar, junto con ERC, Junts, Bildu, PNV, BNG, CCa y UPN (según cada votación), configuró una aritmética muy ajustada donde cada escaño resultaba determinante. Este reparto de fuerzas condujo a una legislatura marcada por la necesidad de pactos constantes, tanto para la investidura como para la aprobación de leyes clave, presupuestos y reformas estructurales. La fragmentación evidenció el papel central de los partidos territoriales en la política española contemporánea y consolidó un sistema de bloques donde la negociación y la coalición son imprescindibles para la gobernabilidad.

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¿Cuántos diputados lograrían conjuntamente PP y Vox según la encuesta de Sigma Dos?

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