El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Laborista, su principal órgano de decisión, ha dado este viernes el visto bueno a que el alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, concurra a las elecciones parciales en la circunscripción de Makerfield. Con esta autorización, el regidor salva el primer escollo en su intento de recuperar un escaño en la Cámara de los Comunes y, a medio plazo, situarse en posición de disputar el liderazgo al actual primer ministro británico, Keir Starmer.
“El órgano rector del Partido Laborista, el Comité Ejecutivo Nacional (NEC), ha autorizado hoy a Andy Burnham a presentarse como candidato en las próximas elecciones parciales por la circunscripción de Makerfield”, ha confirmado un portavoz de la formación a 'The Guardian'.
Según detalla este periódico, Burnham habría recibido la ‘luz verde’ incluso antes de formalizar su petición al Comité, ya que sus integrantes habrían consensuado por correo electrónico aprobar cualquier solicitud de exención presentada por el actual alcalde. “Independientemente de la opinión que se tenga sobre los recientes acontecimientos en el partido, tenemos esta elección parcial y él es nuestra mejor opción para ganarla, así que debemos apoyarlo”, ha indicado a ese medio uno de los miembros del NEC.
Si finalmente logra hacerse con el escaño —algo que se complica por el avance del ultranacionalista Reform UK en Makerfield—, Burnham necesitará el respaldo de, como mínimo, 81 diputados laboristas para activar un proceso interno que abra una contienda por la jefatura del partido.
“Se necesita un cambio mucho mayor a nivel nacional si se quiere que la vida cotidiana vuelva a ser asequible. Por eso, busco el apoyo de la gente para regresar al Parlamento: para llevar el cambio que hemos traído al Gran Mánchester a todo Reino Unido y hacer que la política funcione correctamente para la gente”, expresó el alcalde en redes sociales en un mensaje difundido en la víspera.
Esta nueva sacudida interna en el laborismo se produce tras el fuerte retroceso del partido en las elecciones locales del pasado 7 de mayo, en las que la formación de Nigel Farage ganó terreno y los Verdes irrumpieron con fuerza en varias circunscripciones de Londres.
Por ahora, Starmer resiste las presiones de sus críticos y ha rechazado abandonar el cargo, argumentando que una dimisión solo incrementaría el “caos” político en Reino Unido, a pesar de que en la última semana han dejado su puesto al menos cuatro miembros de su Gobierno para forzar un relevo en la dirección.