El ministro de Seguridad israelí irrumpe en la Explanada de las Mezquitas entre gritos de “muerte a los árabes”

Miles de ultranacionalistas marchan en Jerusalén, Ben Gvir entra en Al Aqsa y Jordania denuncia una grave violación del statu quo y del Derecho Internacional.

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Decenas de miles de jóvenes israelíes de corte ultranacionalista han desfilado por la Ciudad Vieja de Jerusalén coreando consignas como “Muerte a los árabes” y “Que ardan sus aldeas” durante la Marcha de la Bandera. En esta cita, dirigentes de la extrema derecha, entre ellos el ministro de Seguridad, Itamar Ben Gvir, se han dejado ver ondeando la bandera israelí en el Monte del Templo y reivindicando el control de la mezquita de Al Aqsa, considerado el tercer lugar más sagrado del Islam.

La movilización ha tenido lugar durante el llamado 'Día de Jerusalén', fecha en la que parte de la sociedad israelí celebra la reunificación de la ciudad bajo dominio israelí tras la Guerra de los Seis Días de 1967. Según informa el diario “The Times of Israel”, a la marcha han asistido el propio Ben Gvir y su correligionario en el partido Otzma Yehudit (Poder Judío), Yitzhak Kroizer, con quien ha agitado una bandera israelí frente al santuario de la Cúpula de la Roca, que, al igual que el resto del recinto, permanece oficialmente bajo administración jordana.

“Hemos restaurado la gobernanza en el Monte del Templo gracias a la determinación y la disuasión. Este año, el Ramadán fue el más tranquilo, gracias a la disuasión. El Monte del Templo está en nuestras manos”, ha proclamado Ben Gvir antes de ponerse a bailar y cantar portando la enseña nacional.

Por su parte, Kroizer, conocido kahanista —seguidor de la ideología ultrarradical de extrema derecha inspirada en el extremista Meir Kahane—, ha reclamado poco después en redes sociales que “ha llegado el momento de deshacerse de todas las mezquitas y trabajar en la construcción del Templo”.

A lo largo del recorrido, eslóganes como “Muerte a los árabes”, “Que ardan sus aldeas” o “Mahoma ha muerto” se han repetido en numerosas ocasiones. Muchos participantes portaban pegatinas que pedían la expulsión de la población palestina del territorio, mientras otros distribuían adhesivos a favor de reactivar los asentamientos en Gaza.

Antes incluso de que comenzara oficialmente la marcha, varios grupos de adolescentes se habían desplazado por la Ciudad Vieja agrediendo a periodistas. Estos episodios se suman a una cadena de incidentes que, en conjunto, han dejado trece detenidos a lo largo de la jornada por su presunta implicación en disturbios y actos violentos. Pese a ello, la Policía israelí, que ha asegurado en redes sociales haber garantizado la seguridad del evento, ha descrito estos sucesos como “incidentes aislados”.

El Monte del Templo se considera el lugar más sagrado del judaísmo por haber albergado los dos templos bíblicos. A la vez, es venerado por los musulmanes como el Noble Santuario y acoge la mezquita de Al Aqsa, el tercer lugar más sagrado del Islam, así como el icónico Santuario de la Cúpula de la Roca. Aunque la normativa prohíbe a los judíos rezar allí, la Policía israelí, bajo la responsabilidad de Ben Gvir, ha ido permitiendo cada vez más oraciones judías, lo que ha suscitado repetidas condenas por parte de países árabes.

Jordania condena la marcha y pide una respuesta internacional

Ante estos acontecimientos, el Ministerio de Exteriores de Jordania “ha condenado el asalto a la mezquita de Al Aqsa por parte del extremista Ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, coincidiendo con la denominada Marcha de la Bandera, y las acciones provocadoras e inaceptables llevadas a cabo por colonos extremistas”, según ha señalado en un comunicado oficial.

En la misma nota, la diplomacia jordana ha criticado también “el izado de banderas israelíes en los patios de la mezquita bajo la protección de la Policía de ocupación, y la prohibición del acceso de los fieles a la mezquita de Al Aqsa”, algo que, sumado al resto de hechos denunciados, “constituye una flagrante violación del Derecho Internacional, una provocación inaceptable y una flagrante transgresión del statu quo histórico y jurídico”.

“Israel no tiene soberanía sobre la Jerusalén ocupada ni sobre sus lugares sagrados islámicos y cristianos”, ha subrayado el Ministerio, que ha expresado “su enérgica condena a las reiteradas incursiones de ministros, funcionarios, colonos y extremistas en el recinto”.

El portavoz oficial de Exteriores, el embajador Fouad Majali, ha alertado además “sobre las graves consecuencias de la continuación de estas violaciones, cada vez más graves, y ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que adopte una postura firme que obligue a Israel, como potencia ocupante, a cesar sus continuas violaciones contra los lugares sagrados islámicos y cristianos en Jerusalén y todas las prácticas provocadoras de los ministros extremistas”.