El Parlamento rumano tumba al primer ministro conservador Ilie Bolojan con una moción de censura

El Parlamento rumano derriba al primer ministro Ilie Bolojan con una moción de censura y abre una nueva fase de inestabilidad política en el país.

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El primer ministro de Rumanía, Ilie Bolojan, durante una rueda de prensa el 20 de abril de 2026 (archivo) Europa Press/Contacto/Cristian Cristel

El primer ministro de Rumanía, Ilie Bolojan, durante una rueda de prensa el 20 de abril de 2026 (archivo) Europa Press/Contacto/Cristian Cristel

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El Parlamento de Rumanía ha sacado adelante este martes una moción de censura contra el primer ministro conservador, Ilie Bolojan. La iniciativa, impulsada conjuntamente por socialdemócratas y ultranacionalistas, llega tras la ruptura de la coalición europeísta de cuatro partidos que sostenía al Ejecutivo y que quedó en minoría a finales de abril, después de la salida del Partido Socialdemócrata (PSD).

“Tras la adopción en votación de la moción de censura iniciada por 254 diputados y senadores, la Cámara de Diputados y el Senado, reunidos en sesión conjunta en virtud del artículo 113 de la Constitución de Rumanía, han retirado la confianza otorgada al Gobierno”, ha dicho el legislativo en un mensaje publicado a través de redes sociales.

Con esta votación, el gabinete de Bolojan pasa a estar en funciones hasta la constitución de un nuevo Ejecutivo. Corresponde ahora al presidente, Nicusor Dan, abrir una ronda de consultas con las fuerzas con representación parlamentaria para proponer un candidato a primer ministro capaz de articular una mayoría.

De acuerdo con los datos difundidos por el diario rumano ‘Adevarul’, la moción de censura ha conseguido 281 votos favorables, claramente por encima de los 233 necesarios para que prosperara. La caída del Gobierno estaba prácticamente cantada, ya que el texto fue registrado con el respaldo de más parlamentarios de los imprescindibles para su aprobación.

Mientras permanezca en esta situación de interinidad, el Ejecutivo no puede aprobar decretos de emergencia ni remitir proyectos de ley al Parlamento, lo que limita de forma notable su margen para acometer reformas. Este escenario se produce tras semanas de enfrentamiento político por la negativa de Bolojan a abandonar el cargo, pese a las reiteradas peticiones de dimisión formuladas por el PSD, principal fuerza de la Cámara.

La decisión del PSD de abandonar la coalición fue seguida de un pacto con la ultraderechista Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR) para registrar la moción de censura. El líder de la AUR, George Simeon, ha celebrado que “la voz del pueblo de Rumanía ha sido escuchada”. “Es momento para la reconciliación nacional”, ha agregado.

“El gobierno de Bolojan acaba de ser derrocado por el Parlamento rumano. Un fin a diez meses durante los cuales los autodenominados proeuropeos no han entregado más que impuestos, guerra y pobreza”, ha sostenido a través de un mensaje publicado en redes sociales, en referencia a las tensiones en el Ejecutivo, causada por los planes de Bolojan para aplicar medidas de austeridad para reducir el déficit.

El Gobierno ahora censurado tomó posesión en junio de 2025, integrado por el PSD, los liberales del Partido Nacional Liberal (PNL), los conservadores de la Unión Salvar Rumanía (USR) y representantes de la minoría húngara de la Unión Democrática de Húngaros en Rumanía (UDMR). Sus miembros juraron el cargo tras recibir el aval del Parlamento, gracias a un pacto centrado en rebajar el mayor déficit presupuestario de la Unión Europea (UE).

Rumanía, miembro de la UE desde 2007, acumuló con anteriores gobiernos un déficit público del 9% del Producto Interior Bruto (PIB), muy por encima de los límites comunitarios, lo que llevó a Bruselas a amenazar con la congelación de parte de sus ayudas.

La formación de este Ejecutivo fue el desenlace de una grave crisis política, agravada tras la victoria inesperada de Calin Georgescu, candidato ultraderechista cercano a Moscú, en la primera vuelta de las presidenciales, unos comicios que terminaron anulados por financiación irregular de su campaña y bajo sospechas, nunca demostradas, de injerencia extranjera.

Las elecciones se repitieron en mayo de 2025, cuando Dan, entonces alcalde de Bucarest, se impuso a Simion, que concurrió tras la inhabilitación de Georgescu a raíz de la anulación de los resultados. Esta decisión fue duramente cuestionada por la AUR, que desde entonces no ha dejado de ganar peso en las encuestas.