El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha insistido este domingo en que el tránsito libre por el estrecho de Ormuz seguirá bloqueado mientras no se atiendan las condiciones fijadas por Teherán, entre ellas el levantamiento de las sanciones internacionales y el cese de las acciones hostiles contra el país.
“Durante los últimos siete meses hemos demostrado que no nos rendimos ante la agresión”, ha expresado Qalibaf durante una sesión del Parlamento, desde donde ha explicado la necesidad luchar y negociar al mismo tiempo.
El dirigente ha recalcado que “rechazar cualquier interacción o diplomacia, sin sopesar las probabilidades, conduce en la práctica al país hacia el desgaste y a una guerra sin fin”, y ha criticado a quienes minusvaloran la capacidad de las Fuerzas Armadas de Irán y se inclinan por la capitulación.
Según Qalibaf, estas posturas suponen, por un lado, mantener a Irán “en una crisis permanente” y, por otro, “entrega los recursos nacionales y la dignidad al enemigo”, que “sabe muy bien” que mientras no se cumplan las condiciones, no se reconozcan los derechos legítimos del pueblo iraní y no se apliquen los compromisos de Estados Unidos, “no habrá margen alguno para abrir el estrecho de Ormuz”.
En este contexto, el presidente del Parlamento ha subrayado que Irán dispone de la capacidad para “hacer retroceder al enemigo y asestarle golpes contundentes” como paso previo a cualquier diálogo, con el objetivo de “consolidar esas ventajas” en una eventual mesa de negociación, según ha informado la agencia de noticias Fars.
Qalibaf ha añadido que “el antiguo orden estadounidense en Asia Occidental se ha derrumbado y los países islámicos de la región deben consolidar uno nuevo (...) demostraremos que el camino del futuro no se determinará mediante súplicas, sino con racionalidad, valor y lucha”.