Las autoridades israelíes han informado este jueves de la destrucción de varios túneles que atribuyen al partido-milicia chií libanés Hezbolá en la zona de Beaufort, en el sur de Líbano, tras lo cual han recalcado que el Ejército israelí continuará eliminando “cualquier infraestructura terrorista”.
“Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) acaban de destruir los túneles terroristas de la zona de Beaufort, en el sur del Líbano, una infraestructura subterránea que constituía un elemento central del plan de invasión de la organización terrorista Hezbolá contra las comunidades de Galilea”, según ha informado la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un comunicado conjunto con el ministro de Defensa del país, Israel Katz.
En el mismo comunicado se detalla que para llevar a cabo esta “operación sistemática” de las FDI destinada a “destruir toda la infraestructura de Hezbolá en el sur de Líbano” se habrían utilizado unas 700 toneladas de explosivos.
Netanyahu y Katz, que acusan a Hamás de vulnerar el alto el fuego, han insistido en que Israel “no aceptará ninguna violación” del mismo y han advertido de que responderán con una “respuesta contundente y enérgica” con la que harán pagar a la milicia “un alto precio”.
“Las FDI permanecerán en la zona de seguridad del sur del Líbano y seguirán destruyendo cualquier infraestructura terrorista con el fin de impedir cualquier intento de Hezbolá de reconstruir sus capacidades”, han añadido en su mensaje.
En paralelo, el Gobierno libanés ha actualizado esta semana el balance de víctimas y sitúa en 4.332 las personas fallecidas y en 12.236 los heridos como consecuencia de los ataques del Ejército de Israel contra su territorio desde el pasado 2 de marzo, fecha en la que se reanudaron los enfrentamientos con Hezbolá, pese al alto el fuego vigente desde mediados de abril.
Asimismo, este lunes un funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos ha confirmado a Europa Press que representantes de Líbano e Israel celebrarán una nueva ronda de conversaciones, auspiciada por Washington, entre el 4 y el 6 de agosto en Roma, capital de Italia, con el objetivo de “impulsar” la aplicación del acuerdo marco alcanzado entre ambas partes.