La Asamblea Nacional de Francia ha confirmado que el próximo miércoles se celebrará un debate específico sobre la reforma de la educación secundaria que los estudiantes del país llevan semanas reclamando. Sin embargo, la sesión no concluirá con una votación, un formato que ha provocado duras críticas por parte de formaciones de izquierda como La Francia Insumisa.
Según ha detallado el Ministerio de Relaciones con el Parlamento en un comunicado remitido a los medios franceses, el debate arrancará a las 17.00 horas a iniciativa del primer ministro, Sébastien Lecornu, y se desarrollará sin que se someta el texto a la aprobación de los diputados.
Para el coordinador general de La Francia Insumisa, Manuel Bompard, cualquier discusión parlamentaria que no se traduzca en un voto sobre la controvertida plataforma Parcoursup, símbolo de un complejo sistema de acceso a la educación superior que ha generado rechazo entre estudiantes y docentes, "no será más que un nuevo ejercicio de engaño".
"Oficialmente solicitamos que sea seguido de una votación, como lo permite la Constitución", ha insistido Bompard en mensajes publicados en redes sociales, reclamando que el Gobierno asuma un compromiso claro ante la Cámara.
Medidas en preparación y anuncios pendientes
En paralelo al anuncio del debate, el primer ministro ha mantenido este lunes una nueva ronda de contactos con asociaciones estudiantiles en la sede de Matignon, a la espera de la comparecencia que ofrecerán esta tarde los ministros de Educación y de Educación Superior, Edouard Geffray y Philippe Baptiste. La cita llega después de que el presidente Emmanuel Macron avanzara desde Marsella "anuncios contundentes" para responder a las "legítimas demandas" de los estudiantes.
Tras la reunión con Lecornu, la activista e influencer Mathilde Fouqué ha explicado a la prensa francesa que el Ejecutivo trabaja actualmente sobre cinco posibles medidas. Entre ellas figura la sustitución o una profunda reforma del funcionamiento de Parcoursup, así como la creación de 15.000 nuevas plazas en la educación superior para aliviar la masificación en centros y facultades.
El paquete incluiría además un plan de modernización de infraestructuras educativas valorado en 5.000 millones de euros, de los cuales 1.000 millones se destinarían a la renovación de universidades hasta 2031 y el resto se articularía mediante préstamos para institutos. Como última medida, el Gobierno estudia que las becas para estudiantes queden indexadas a la inflación, con el objetivo de preservar su poder adquisitivo.