La Unión Europea ha censurado que un carguero de la denominada 'flota fantasma' rusa haya podido descargar grano ucraniano en el puerto israelí de Haifa y ha advertido de que, “si fuera necesario”, impondrá sanciones a “personas y entidades en terceros países” para impedir que se financie la invasión rusa de Ucrania.
Así lo ha indicado en unas declaraciones remitidas a Europa Press el portavoz del Servicio Europeo de Acción Exterior, Anouar El Anouni, quien ha precisado que Bruselas ya ha mantenido contactos con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel para trasladarle su rechazo a lo ocurrido.
“Condenamos todas las acciones que contribuyan a financiar el esfuerzo de guerra ilegal de Rusia y a eludir las sanciones de la UE, y seguimos dispuestos a responder a dichas acciones incluyendo en listas a personas y entidades en terceros países si fuera necesario”, ha subrayado el portavoz comunitario.
El Anouni ha señalado que la UE “ha tomado nota” de las informaciones que apuntan a que un barco de la flota fantasma rusa que transportaba grano ucraniano robado recibió permiso para descargar en Haifa “pese a los contactos previos de Ucrania con las autoridades israelíes sobre este asunto”.
Al mismo tiempo, ha recalcado que el bloque europeo “se mantiene firme” en su respaldo a Ucrania y en “la presión sobre Rusia” hasta que Moscú ponga fin “a su guerra de agresión”, algo que, ha recordado, quedó patente la semana pasada con la aprobación definitiva del préstamo de 90.000 millones de euros para Kiev y el vigésimo paquete de sanciones contra Moscú.
Aunque se ha abierto la puerta a medidas contra Israel, cualquier decisión en política exterior, incluida la adopción de sanciones, exige la unanimidad de los Veintisiete, un listón complicado de alcanzar cuando se trata del Gobierno de Benjamin Netanyahu. Esto ya se evidenció la semana pasada, cuando fracasó el intento de España de suspender el Acuerdo de Asociación bilateral.
Tampoco prosperó una respuesta basada en restricciones comerciales, que solo requeriría mayoría cualificada, debido a la oposición de países como Alemania o Italia, que consideraron “inadecuado” sancionar a Israel porque supondría perjudicar también a su población.
Escalada de la crisis diplomática entre Israel y Ucrania
La posición de la UE se produce después de que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania convocara este martes al embajador israelí en Kiev para entregarle una nota de protesta, tras denunciar la “continua llegada a Israel de productos agrícolas exportados ilegalmente por Rusia desde los territorios de Ucrania temporalmente ocupados”.
En esta misma línea, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha endurecido su discurso ante la falta de reacción de Israel, remarcando que las autoridades israelíes “no pueden desconocer qué barcos llegan a los puertos del país ni qué carga transportan”, y advirtiendo de que “en cualquier país normal, la compra de bienes robados conlleva responsabilidad legal”.
“Las autoridades israelíes no pueden desconocer qué barcos llegan a los puertos del país ni qué carga transportan”, ha reiterado en un mensaje en redes sociales, en el que ha asegurado haber adoptado “todas las medidas necesarias a través de canales diplomáticos para prevenir este tipo de incidentes”, aunque ha lamentado que estos buques continúan operando sin ser frenados.
Previamente, el ministro de Exteriores ucraniano, Andri Sibiga, había criticado a Israel al afirmar que “resulta difícil comprender la falta de una respuesta adecuada por parte de Israel a la solicitud legítima de Ucrania”.
Su homólogo israelí, Gideon Saar, replicó defendiendo que Kiev “no ha aportado pruebas que respalden” las acusaciones contra los buques rusos y “ni siquiera presentó una solicitud de asistencia jurídica”, reprochando además que recurriera a los medios de comunicación y a las redes sociales antes de abordar el asunto de manera bilateral.