El movimiento armado tuareg y de corte separatista que la semana pasada protagonizó un ataque coordinado contra la capital y varias localidades clave de Malí ha insistido este sábado en que no puede ser calificado en ningún caso como grupo terrorista, y que su ofensiva responde a la represión ejercida por la junta militar del país contra su derecho a la autodeterminación.
En su comunicado más reciente, el Frente para la Liberación del Azawad (FLA) rechaza “categóricamente” la etiqueta de “terrorismo” que “el régimen militar ilegítimo de Bamako intenta imponerle, noción que siempre ha condenado en todas sus formas”.
Los representantes tuaregs subrayan que “todas sus acciones se ajustan a los principios fundamentales de la fe islámica y a las normas del derecho internacional humanitario” y sostienen que su “legitimidad se fundamenta en la defensa del derecho inalienable del pueblo de Azawad a la autodeterminación”.
El movimiento separatista aprovecha el texto para poner el foco en la histórica marginación que, denuncian, sufren las comunidades tuaregs en Malí, agravada desde 2023, cuando se retiraron del acuerdo de paz firmado ocho años antes tras acusar a la junta militar, en el poder desde 2021, de incumplirlo sistemáticamente.
Según el FLA, desde entonces se ha impuesto una dinámica de represión violenta por parte de Bamako y de sus aliados, entre ellos el grupo de mercenarios ruso Africa Corps, dirigida contra la población y su modo de vida tradicional.
“Numerosas organizaciones acreditadas de derechos humanos y actores de la sociedad civil han documentado crímenes extremadamente graves, incluyendo masacres, ejecuciones sumarias, desapariciones forzadas, tortura, canibalismo y saqueo y destrucción de propiedades”, denuncia la organización rebelde.
En la parte final de su mensaje, el FLA dirige un llamamiento a la comunidad internacional para que asuma sus responsabilidades y menciona de forma específica a Turquía, a la que pide que “reconsidere la naturaleza de su compromiso con la junta gobernante de Bamako, para que puedan desempeñar un papel positivo en Malí”, en referencia a la cooperación militar que Ankara mantiene con las autoridades malienses.
En esta línea, un informe del año pasado elaborado por un grupo de expertos del Atlantic Council calculaba que, desde 2022, Burkina Faso, Chad, Malí y Níger han recibido al menos una docena de cargamentos de material de defensa procedente de Turquía, uno de los ejemplos de las “varias señales” del creciente acercamiento entre los países del Sahel y Ankara.