El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha restado importancia al incremento de los aranceles que Estados Unidos ha aplicado a las exportaciones brasileñas. Aunque ha reiterado que seguirán “en la mesa de negociación con nuestras propuestas”, ha dejado claro que no van a estar “llorando” por lo que no logren colocar en el mercado estadounidense si existen otros clientes potenciales.
“Nosotros vamos a estar en la mesa de negociación con nuestras propuestas (...) No nos vamos a llorar por lo que no pudimos venderles porque vamos a buscar otros compradores”, ha manifestado Lula durante el anuncio de un paquete de medidas con el que pretende hacer frente a los aranceles del 25% fijados por Washington.
El dirigente brasileño ha detallado este miércoles un programa de ayudas por un total de 18.500 millones de reales (3.200 millones de euros), destinado a los sectores más golpeados por estos recargos, entre ellos la industria del acero, la madera, los textiles y los fertilizantes, además de actividades afectadas por la guerra en Oriente Próximo, según informa el portal G1.
“No hay mal que por bien no venga”, ha señalado el mandatario, que ha defendido que la economía también consiste en “buscar salidas” ante escenarios adversos como el actual. En esa línea, ha recalcado que “no hay crisis que impida a Brasil seguir creciendo”.
Lula ha destacado que el país está ampliando horizontes comerciales: “Estamos aprendiendo a interactuar y comunicarnos con personas con las que antes parecía imposible, aprendiendo otros idiomas y familiarizándonos con otras monedas. Estamos negociando con otros países para obtener mayores ingresos (...) Brasil es grande, respetado y con credibilidad en el mercado internacional”, ha enfatizado.
Al mismo tiempo, ha subrayado que el intercambio comercial con Estados Unidos continúa siendo ventajoso para la parte estadounidense y ha avisado de que “nadie vencerá a Brasil mintiendo”, en referencia a la supuesta falta de flexibilidad que, según Washington, habría mostrado Brasil durante las conversaciones.
“Nunca encontramos reciprocidad en la conversación”, ha denunciado Lula, quien ha reiterado que su Gobierno no abandonará el diálogo y seguirá presionando a las autoridades norteamericanas “a demostrar que tenían algún motivo” para elevar los aranceles sobre los productos brasileños.