El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha asegurado que la ultraderecha no regresará al poder en el país mientras él siga con vida, ni siquiera contando con el respaldo de dirigentes extranjeros como el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, o el mandatario argentino, Javier Milei. “Que vengan quien quiera”, ha desafiado.
“Mientras viva, la extremaderecha no volverá a gobernar el país. Es más, que venga a ayudarlos quien quiera. Si quieren a Trump, que venga. Si quieren a Milei, que venga. Que venga quien quiera. Yo no quiero ayuda de fuera”, ha retado Lula en un acto de campaña de su partido, celebrado el viernes por la noche en Fortaleza.
El jefe de Estado ha subrayado que la única ayuda que desea es la del pueblo brasileño “para mantener la democracia” en Brasil. En esta línea, ha insistido en la importancia de presentar aspirantes al Senado en las elecciones generales de octubre de 2026, ya que “la mitad” de la Cámara Alta está “podrida”, según recoge G1.
Lula ha lanzado este mensaje durante un evento del Partido de los Trabajadores en Fortaleza, en el noreste del país, donde se oficializó la candidatura de Elmano de Freitas a gobernador del estado de Ceará, junto a Gabriella Aguiar como su segunda y Cid Gomes como aspirante al Senado.
Ese mismo viernes, el Ejecutivo brasileño difundió un comunicado en el que vuelve a rechazar la decisión de Estados Unidos de extender un año más las sanciones y la “declaración de emergencia nacional” contra Brasil, una medida que se suma a la guerra comercial abierta contra las exportaciones del país sudamericano.
“Es completamente descabellado situar a Brasil como una amenaza hacia Estados Unidos, sobre todo a la luz de los históricos lazos diplomáticos y de amistad que une a los dos pueblos”, aludió el Gobierno.
La referencia a Javier Milei se inserta en la reciente crisis diplomática entre Brasil y Argentina, desencadenada hace una semana cuando el presidente argentino participó en un mitin del candidato Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, donde lanzó todo tipo de insultos contra Lula da Silva y otras autoridades brasileñas.