Ha pasado un mes desde que dos terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela y transformaron una jornada festiva en una de las mayores catástrofes naturales de la historia reciente del país.
Treinta días después, la emergencia ya no se mide únicamente por los edificios derrumbados o las infraestructuras destruidas, sino también por las miles de familias que continúan buscando a sus seres queridos, por los desplazados que siguen viviendo en campamentos temporales y por la incertidumbre sobre una reconstrucción que, según los organismos internacionales, se prolongará durante años.
El 24 de junio, coincidiendo con la celebración del aniversario de la Batalla de Carabobo y la festividad de San Juan, un primer seísmo de magnitud 7,2 sacudió el país. Apenas 39 segundos después, un segundo terremoto, aún más potente, de magnitud 7,5, terminó de colapsar edificios que ya habían quedado gravemente dañados. El epicentro se situó en el estado de Yaracuy, aunque el mayor impacto se concentró en La Guaira y Caracas, donde miles de personas disfrutaban del puente festivo.
Desde entonces, el país ha registrado más de 1.400 réplicas, manteniendo en alerta a una población que todavía intenta recuperar una mínima normalidad.
Cerca de 5.400 muertos y miles de desaparecidos
Las autoridades venezolanas actualizaron este jueves el balance oficial de la tragedia. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó de que el número de fallecidos asciende ya a 5.398 personas, mientras que los heridos alcanzan los 16.740.
Según los datos oficiales, 17.907 personas se han visto directamente afectadas por los terremotos y 6.462 han podido ser rescatadas desde que comenzaron las labores de emergencia. Además, 128.324 familias han recibido algún tipo de ayuda institucional y cerca de 44.300 pacientes han necesitado atención médica.
En el plano material, el Gobierno reconoce que 190 edificios quedaron completamente destruidos y otros 856 sufrieron daños de distinta consideración. Actualmente permanecen abiertos 107 campamentos temporales, donde viven alrededor de 23.300 personas que perdieron sus viviendas.
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Las tareas de rescate y asistencia continúan apoyadas por un amplio despliegue formado por casi 31.000 efectivos nacionales, junto a 2.278 rescatistas internacionales y más de 31.700 voluntarios.
Sin embargo, el número de víctimas continúa siendo objeto de controversia. Diversas plataformas ciudadanas dedicadas a localizar desaparecidos sostienen que todavía no se ha logrado contactar con decenas de miles de personas. Algunas de estas organizaciones elevan esa cifra hasta cerca de 30.000 desaparecidos, mientras otras manejan estimaciones incluso superiores, aunque por el momento ninguna de ellas ha podido ser verificada oficialmente.
La incertidumbre sigue siendo especialmente dolorosa para miles de familias que continúan esperando noticias de familiares cuyo rastro se perdió durante los derrumbes.
Continúan las identificaciones de víctimas
Uno de los principales desafíos un mes después de la tragedia sigue siendo la identificación de los fallecidos. El Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) ha solicitado durante los últimos días que los familiares directos de personas desaparecidas acudan a realizarse pruebas voluntarias de ADN para facilitar la identificación de los restos recuperados en las morgues habilitadas en La Guaira y Caracas.
Mientras tanto, numerosas familias permanecen todavía cerca de las zonas más afectadas a la espera de que continúen las labores de búsqueda entre los escombros.
Agua, vivienda y salud mental: las prioridades tras la emergencia
Superada la fase inicial del rescate, la crisis humanitaria entra ahora en una nueva etapa.
Las organizaciones humanitarias advierten de que las principales necesidades ya no son únicamente la atención inmediata a los heridos, sino garantizar el acceso al agua potable, mejorar las condiciones de saneamiento, evitar la aparición de enfermedades infecciosas y asegurar la continuidad de la atención sanitaria básica.
Especial preocupación generan también la protección de menores, personas mayores y ciudadanos con discapacidad, así como la necesidad de ofrecer apoyo psicológico a miles de afectados que han perdido familiares o viviendas.
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Otro de los grandes retos será encontrar soluciones habitacionales estables para quienes siguen viviendo en refugios provisionales. Los organismos internacionales recuerdan que estos campamentos fueron concebidos como una respuesta de emergencia y no como una solución permanente.
Una reconstrucción que podría prolongarse más de una década
El enorme coste económico del desastre comienza también a cuantificarse. El Banco Mundial ha estimado que los terremotos provocaron 19.600 millones de dólares en daños materiales directos, equivalentes a unos 17.225 millones de euros.
Según la evaluación del organismo, el 47% de las pérdidas corresponde a viviendas, el 27% a infraestructuras como hospitales, escuelas o carreteras y el 26% restante a edificios no residenciales. Aproximadamente la mitad de todos los daños se concentran entre La Guaira y el Distrito Capital.
La institución ha elaborado esta primera estimación mediante su sistema internacional GRADE (Global Rapid Post-Disaster Damage Estimation), utilizado para evaluar el impacto económico de grandes catástrofes naturales y orientar las futuras inversiones de recuperación.
El informe lanza además una advertencia: si se mantienen los actuales niveles de inversión pública y privada, la reconstrucción seguirá incompleta incluso en 2036.
Según el Banco Mundial, buena parte del esfuerzo deberá financiarse mediante la reasignación de recursos ya comprometidos, lo que ralentizará inevitablemente el proceso de recuperación y prolongará durante años las consecuencias económicas del desastre.
La vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro, señaló este jueves que los terremotos "han trastocado la vida de las personas, dañado infraestructura crítica y creado nuevos desafíos para la recuperación de Venezuela", al tiempo que defendió que disponer de una evaluación técnica rigurosa constituye el primer paso para diseñar una estrategia eficaz de reconstrucción.
El organismo trabaja actualmente junto al Gobierno venezolano, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) para definir el volumen de financiación y la asistencia técnica necesaria.
Avanza el plan de reconstrucción
El Ejecutivo mantiene en marcha el programa Venezuela Renace, destinado a evaluar y rehabilitar las infraestructuras afectadas.
Según los últimos datos facilitados por las autoridades, el plan trabaja ya sobre 11.794 viviendas distribuidas entre La Guaira, Caracas, Miranda, Aragua, Yaracuy, Falcón y Carabobo.
Los técnicos clasifican cada inmueble según su nivel de afectación mediante un sistema de colores que determina si puede repararse, necesita una rehabilitación profunda o debe ser demolido y reconstruido.
Además, el Gobierno ha iniciado la reubicación de algunas familias en nuevas viviendas mientras busca terrenos para futuros desarrollos residenciales.
La tragedia reaviva el enfrentamiento político
La gestión de la catástrofe continúa alimentando el enfrentamiento entre el Gobierno y la oposición. Durante la presentación del nuevo balance, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, defendió la actuación del Ejecutivo y criticó duramente a los dirigentes opositores, asegurando que "ningún opositor extremista ha ido a La Guaira para brindar su ayuda al pueblo" y acusándolos de buscar únicamente protagonismo mediático.
Desde la oposición, Edmundo González ha difundido una carta coincidiendo con el primer mes de la tragedia en la que sostiene que la reconstrucción del país pasa también por recuperar unas instituciones "al servicio de su gente". A su juicio, el desastre ha evidenciado las consecuencias de años de deterioro institucional y ha dejado a muchos damnificados sin el respaldo suficiente del Estado.
Por su parte, María Corina Machado publicó un mensaje en redes sociales en el que expresó su solidaridad con las víctimas y aseguró que acompaña "en un plano simbólico y espiritual" a las familias afectadas. La dirigente afirmó que la tragedia ha golpeado a todo el país y apeló a la solidaridad de la sociedad venezolana para afrontar la recuperación.
Nos tenemos. Durante ya un mes nos sostuvimos, nos alentamos, nos consolamos. Dejamos el alma y muchos, también sus manos.
— María Corina Machado (@MariaCorinaYA) July 24, 2026
Nos tenemos y nos levantamos. pic.twitter.com/m86oJe1J1z
Un país que intenta levantarse
Treinta días después del doble terremoto, Venezuela continúa inmersa en una emergencia que está lejos de haber terminado.
Mientras las autoridades mantienen las labores de identificación de víctimas, miles de familias siguen esperando noticias de sus desaparecidos y decenas de miles de personas intentan rehacer su vida tras perder sus hogares.
La fase de rescate da paso ahora a un proceso de reconstrucción que requerirá importantes recursos nacionales e internacionales y que, según las previsiones de los organismos financieros, podría extenderse durante más de una década. Entretanto, el país sigue tratando de cerrar las heridas de una tragedia que ya ocupa un lugar entre las más devastadoras de su historia reciente.