El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vuelve este viernes a la tradicional cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA), apenas tres meses después del intento de atentado que obligó a suspender de forma abrupta el evento y provocó su evacuación bajo la protección del Servicio Secreto.
La cita, una de las más simbólicas del calendario de Washington, se celebrará esta vez bajo un amplio dispositivo de seguridad y en una ubicación distinta, con el objetivo de evitar que se repita una situación como la vivida el pasado abril.
El presidente estadounidense acudirá a la gala para pronunciar el discurso que quedó interrumpido antes incluso de comenzar, cuando varios disparos dentro del hotel Washington Hilton desencadenaron momentos de pánico entre los cerca de 2.000 asistentes, entre ellos periodistas, altos cargos de la Administración, empresarios y representantes del mundo político.
La Casa Blanca ha presentado esta nueva convocatoria como la oportunidad para "terminar lo que empezó" aquella noche. La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, aseguró en la víspera del acto que Trump quiere "celebrar la libertad de expresión y la Primera Enmienda junto a los medios de comunicación" y reivindicar que "un despreciable intento de asesinato no consiguió descarrilar el evento".
Un dispositivo de seguridad sin precedentes
La repetición de la cena llega acompañada de medidas de seguridad mucho más estrictas que las habituales. El Servicio Secreto ha blindado amplias zonas del centro de Washington y ha reforzado todos los controles de acceso para minimizar cualquier riesgo.
Además, la organización ha decidido trasladar el evento desde el histórico Washington Hilton al hotel Waldorf Astoria, un edificio de menor capacidad y con un acceso mucho más fácil de controlar desde el punto de vista operativo. El establecimiento, además, perteneció durante años a la Organización Trump antes de ser vendido.
La presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, Weijia Jiang, defendió cuando anunció la nueva fecha que la organización no podía permitir que "un acto de violencia tuviera la última palabra". El propio Trump respaldó la decisión y calificó la repetición de la gala como "un signo de fuerza y entereza".
El caos que obligó a suspender la gala
La noche del 25 de abril debía marcar la primera asistencia de Trump a una cena de corresponsales desde que regresó a la Casa Blanca. Sin embargo, apenas comenzaba el servicio de la cena cuando varios disparos alteraron completamente el desarrollo del acto.
El presunto atacante logró acceder al hotel fuertemente armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos. Según la investigación, abrió fuego contra agentes del Servicio Secreto en uno de los controles interiores del edificio antes de poder llegar al salón principal donde se encontraba el presidente.
Uno de los agentes recibió un impacto en su chaleco antibalas mientras conseguía frenar al atacante. El sospechoso fue reducido pocos minutos después sin que llegara a alcanzar el salón donde se celebraba la gala.
Dentro del recinto se vivieron escenas de enorme confusión. Los asistentes permanecieron varios minutos sin conocer exactamente qué estaba ocurriendo debido a las dificultades de comunicación en el interior del hotel. Muchos periodistas se refugiaron bajo las mesas mientras los agentes evacuaban inmediatamente a Trump, a la primera dama Melania Trump, al vicepresidente, JD Vance, y al resto de autoridades presentes.
La Asociación de Corresponsales decidió suspender definitivamente el acto apenas unos minutos después.
El acusado se enfrenta a cadena perpetua
El detenido fue identificado como Cole Allen, un californiano de 31 años que se alojaba como huésped en el propio hotel.
La Fiscalía federal le acusa de intento de asesinato del presidente de Estados Unidos, además de varios delitos relacionados con armas y de agresión a un agente federal. Allen se ha declarado no culpable de todos los cargos.
Los investigadores sostienen que el sospechoso dejó un extenso manifiesto donde exponía una ideología profundamente antigubernamental y en el que señalaba como objetivos a miembros de la Administración Trump. De ser condenado por el principal delito, podría enfrentarse a cadena perpetua.
Una relación marcada por la confrontación con la prensa
La cena de esta noche centra su atención sobre la rocambolesca relación entre Trump y los principales medios estadounidenses.
Durante su primer mandato (2017-2021), el presidente rechazó acudir a todas las ediciones de la cena y llegó incluso a impedir que miembros de su Administración asistieran al evento. Desde hace años mantiene un enfrentamiento abierto con buena parte de la prensa tradicional, a la que ha acusado reiteradamente de actuar con sesgo político e incluso ha llegado a calificar como "enemiga del pueblo".
En esta segunda etapa en la Casa Blanca, su equipo de comunicación ha impulsado importantes cambios en la sala de prensa presidencial, ampliando el acceso a medios digitales, creadores de contenido, blogueros conservadores e 'influencers', al tiempo que ha mantenido diversos enfrentamientos con grandes cadenas de televisión y periódicos nacionales.
Precisamente esta semana, más de medio millar de periodistas retirados y varias organizaciones defensoras de la libertad de prensa reclamaron a la Asociación de Corresponsales que aproveche la gala para denunciar públicamente los ataques del presidente contra los medios de comunicación.
Una tradición centenaria de la política estadounidense
La Cena de Corresponsales de la Casa Blanca se celebra desde 1921 y constituye uno de los actos más representativos de la vida política de Washington. Organizada por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, sirve para recaudar fondos destinados a becas de periodismo y reivindicar la protección de la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que garantiza la libertad de expresión y de prensa.
Tradicionalmente, la velada reúne al presidente, altos responsables políticos, periodistas acreditados y representantes del mundo empresarial y cultural en una jornada que pretende rebajar, al menos durante unas horas, la tensión permanente entre el poder político y los medios de comunicación.
Este año, además del discurso de Trump, el programa mantendrá buena parte de los actos previstos inicialmente, incluida la actuación del mentalista Oz Pearlman. También se rendirá homenaje al agente del Servicio Secreto que resultó herido al impedir que el atacante alcanzara al presidente, así como al personal del Washington Hilton que colaboró durante la emergencia.
Tres meses después del atentado frustrado, la repetición de la cena busca proyectar una imagen de normalidad institucional pese al recuerdo de una noche en un país líder en magnicidios en su historia.