El secretario de Estado, Marco Rubio, ha manifestado este martes que en estos momentos Irán “acepta negociar aspectos de su programa nuclear” que, antes de la ofensiva lanzada junto a Israel el pasado 28 de febrero, “se negaban siquiera a mencionar”.
Durante su comparecencia ante el Senado estadounidense, el máximo responsable de la diplomacia de Estados Unidos ha defendido que la operación militar contra Irán “tuvo un gran éxito en el cumplimiento de sus objetivos militares”. Según ha explicado, el ataque habría reducido “drásticamente” las capacidades iraníes en misiles y drones, pese a que Teherán “todavía tiene muchos drones”, al tratarse de un armamento “fácil de fabricar”.
En esta línea, ha sostenido que “el escudo convencional” de Irán “ha quedado sustancialmente erosionado” y que, como consecuencia, Teherán “acepta negociar aspectos de su programa nuclear que hace apenas un mes, o incluso hace un año, se negaban siquiera a mencionar”.
Sin entrar en detalles concretos, Rubio ha indicado que Washington confía en alcanzar un acuerdo para el cese de las hostilidades y la reapertura de Ormuz, lo que permitiría dar paso a una segunda fase en la que Irán se siente a tratar puntos específicos de su programa atómico.
El secretario de Estado ha remarcado que espera que Teherán se avenga a conversar sobre cuestiones “relacionados con el uranio altamente enriquecido”, “incluido el destino del uranio altamente enriquecido que todavía permanece enterrado en algún lugar profundo de una montaña”.
Según Rubio, Irán tendrá que “aceptar negociar limitaciones severas y de largo plazo, o incluso la eliminación, de las actividades de enriquecimiento de uranio dentro de su país”.
Ha recalcado, no obstante, que las conversaciones con Teherán son complejas y que, por ahora, solo se puede hablar de “conversaciones”. “Digo conversaciones porque negociar con Irán no es como negociar con Suiza. Es algo muy diferente. Requiere el uso de intermediarios. Pero existe una posibilidad ante nosotros, que podría materializarse hoy, mañana o la próxima semana”, ha señalado, en referencia a la posibilidad de cerrar un pacto.
Como uno de los principales escollos, Rubio ha aludido a las “fragmentaciones” dentro del “régimen” iraní. “Se necesitan días para obtener respuestas de su sistema”, ha comentado, si bien ha añadido que Washington mantiene la “esperanza de que algo pueda ocurrir”.
En cualquier caso, ha enfatizado que el objetivo central de estos contactos es lograr que los estrechos “se reabran”, abrir un periodo de diálogo sobre “temas muy específicos”, con “negociaciones claramente delimitadas” y con la intención de alcanzar un resultado “aceptable para nosotros y que ellos también puedan asumir”.
Rubio ha advertido de que, si esta vía negociadora “no funciona”, Estados Unidos dispone de distintas alternativas y que, en tal escenario, habrá “un problema respecto a sus ambiciones nucleares”.
Reapertura de Ormuz, condición clave
En relación con el paso estratégico, el secretario de Estado ha reiterado que “los estrechos tienen que ser reabiertos”, subrayando ante los senadores que, si Teherán desea volver a exportar su petróleo a través de ese corredor marítimo, “tendrá que reabrir los estrechos”.
“Si se niega a hacerlo, entonces tenemos otras opciones a nuestra disposición, pero preferiríamos negociar la reapertura de esta vía”, ha afirmado, insistiendo en que una segunda fase de este proceso será iniciar conversaciones sobre cuestiones concretas de su programa nuclear.