Las autoridades rusas han informado este lunes de la detención de dos presuntos “agentes” vinculados a los servicios de Inteligencia de Ucrania que “preparaban un acto terrorista” en la región de Moscú. Según la versión oficial, el plan contemplaba el uso de drones contra una instalación eléctrica y un “elemento clave” del sistema de defensa antiaérea situado en las inmediaciones de la capital.
En una nota difundida por el Servicio Federal de Seguridad (FSB), se detalla que los arrestados son ciudadanos originarios del Cáucaso ruso. El organismo asegura que uno de ellos “fue reclutado por un oficial del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y, a cambio de una recompensa económica, se trasladó a Rusia para preparar y perpetrar actos terroristas y de sabotaje”.
El FSB añade que “a tal fin, consiguió la ayuda de una persona cercana” y que ambos “recuperaron drones y componentes para artefactos explosivos de fabricación artesanal de escondites en las regiones de Smolensk y Kaluga”. Posteriormente, siempre según el comunicado, “entrenaron” la realización de ataques con drones, que iban a ser “controlados desde territorio ucraniano” una vez efectuado el lanzamiento.
De acuerdo con el servicio de seguridad, los sospechosos fueron arrestados “cuando se preparaban para ejecutar un ataque terrorista contra una instalación eléctrica y un componente clave del sistema de defensa antimisiles de Moscú”. Las autoridades han abierto un procedimiento penal por presunta pertenencia a organización terrorista y han subrayado que las pesquisas continúan abiertas.
Por último, el FSB subraya que “los servicios de Inteligencia de Ucrania intentan implicar a civiles en actividades ilegales destinadas a dañar a su país” y advierte a la ciudadanía de que “los que ayuden al enemigo serán identificados y rendirán cuentas”. Estas acusaciones se producen en el contexto de la guerra iniciada en febrero de 2022 tras la orden de invasión firmada por el presidente ruso, Vladimir Putin.