El dirigente del partido opositor Los Demócratas, Yair Golan, ha defendido este miércoles la necesidad de cerrar un pacto con las formaciones árabe-israelíes para levantar un nuevo Ejecutivo y apartar del cargo al actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, ante el escenario de bloqueo parlamentario existente si no se cuenta con estos partidos.
“Netanyahu ha perdido. Sé contar hasta 120. 65 es más que 55. Así es como funciona la democracia israelí. Punto”, ha dicho el político izquierdista en un mensaje en redes sociales, aludiendo al número total de escaños de la Knesset y a los apoyos con los que podría contar la oposición, si incorpora a los partidos árabes, frente al bloque del actual jefe del Gobierno.
“La realidad de la situación debe dejarnos una lección contundente: no tenemos futuro aquí a menos que dejemos de tener miedo y pongamos fin al racismo. Ya no debemos aceptar la distinción racista de Netanyahu entre los votos judíos y los votos árabes”, ha sostenido el líder de Los Demócratas, insistiendo en que todos los sufragios “valen exactamente lo mismo”.
En esta línea, ha recalcado que “cualquiera que intente anular los votos de los ciudadanos árabes se está rindiendo ante Netanyahu y renunciando a Israel” y ha subrayado que el bloque que respalda al primer ministro incluye partidos ultraortodoxos “no sionistas” que “promueven la evasión masiva del servicio militar”.
“Si Netanyahu insiste en contar solo una ‘mayoría sionista’, debería empezar por restar de su propio bloque a esos 16 diputados de los partidos ultraortodoxos no sionistas”, ha señalado Golan, recalcando que el dirigente israelí “no está en posición de dar lecciones sobre sionismo”.
Asimismo, ha reiterado que “el ‘Bloque del Cambio’ cuenta con una mayoría sionista: 49 frente a 39. El ‘Bloque del Cambio’ cuenta con una mayoría israelí: 65 frente a 55”, antes de remarcar que este grupo opositor tiene “una responsabilidad” y “la oportunidad de formar un Gobierno de cambio, en colaboración con los ciudadanos árabes de Israel”.
En este sentido, ha planteado la creación de un Ejecutivo “que sirva a todos los ciudadanos de Israel” y ha llamado a actuar con “valentía” para materializarlo. “Ahora hace falta valentía. Hace falta liderazgo. Es hora de dejar de tener miedo y empezar a actuar. ¡Un Gobierno de cambio, ya!”, ha concluido.
Con el 72,4% del escrutinio de las elecciones legislativas del martes, el Likud de Netanyahu se sitúa en cabeza con 27 escaños, aunque su bloque sumaría únicamente 54 asientos, frente a los 48 del frente encabezado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot. A su vez, los dos partidos árabes logran 18 diputados –doce de la Lista Conjunta y seis de Raam–, convirtiéndose en actores determinantes para la configuración del próximo Gobierno.
Mientras tanto, el primer ministro ha defendido que el bloque conservador dispone de una “mayoría decisiva” y ha apostado por un Ejecutivo “nacional de derechas”. Además, ha rechazado cualquier coalición con las formaciones árabes, a las que ha tildado de “antisemitas” y “enemigos del Estado”, acusándolas de ver en el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) una “fuerza de salvación”.