Parar la guerra reclama una solución dialogada en Oriente Próximo y el fin del genocidio en Gaza

Parar la guerra moviliza a cientos de localidades para exigir una solución dialogada en Oriente Próximo y el fin del genocidio en Gaza.

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El director de cine Javier Fesser (2 fila, c) durante la concentración ‘Hay que parar la guerra en Oriente Medio’, en la plaza de Callao, a 25 de abril de 2026, en Madrid (España).  Gustavo Valiente - Europa Press

El director de cine Javier Fesser (2 fila, c) durante la concentración ‘Hay que parar la guerra en Oriente Medio’, en la plaza de Callao, a 25 de abril de 2026, en Madrid (España). Gustavo Valiente - Europa Press

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El movimiento 'Parar la guerra' ha exigido este sábado una “solución dialogada” al conflicto de Oriente Próximo y el fin del “genocidio” en Gaza. La plataforma ha insistido en la creación de una “alianza fraternal” contra las guerras y ha reiterado que mantendrán la movilización en las calles hasta lograr la paz: “No vamos a parar hasta que las bombas paren”.

Bajo el lema 'Hay que parar la guerra en Oriente Medio. No olvidar Gaza', el colectivo había llamado a concentraciones en alrededor de 200 localidades y ha encabezado una marcha central en Madrid este sábado. El objetivo era reclamar el fin inmediato de los bombardeos, un alto el fuego definitivo en la guerra en Irán, el fin del genocidio en Palestina, el cese de los ataques en Líbano y el reconocimiento efectivo de los derechos del pueblo palestino conforme a la legalidad internacional.

“Hemos empezado a caminar en una alianza, en una relación de colaboración fraternal entre distintos países, porque conseguir la paz” y estos objetivos “solo será posible si los y las diferentes nos unimos”, ha señalado ante los medios el portavoz de 'Parar la guerra', Joanen Cunyat.

Cunyat ha destacado que la protesta ha “coincidido” con la presencia de delegaciones de negociación iraníes y estadounidenses en Islamabad (Pakistán): “Nuestra determinación es que en mayo nos volverán a encontrar en las calles hasta que consigamos la paz”.

“No vamos a parar hasta que las bombas paren”, ha reiterado el portavoz, que considera que “el buen camino” pasa por dar “una oportunidad al diálogo” y lograr “una solución dialogada al conflicto”, para lo que reclama mayor pluralidad, presión y exigencia. “Hasta ahora lo que han hecho es zarandear las posibilidades de diálogo”, ha criticado.

Respecto a la situación en Gaza y Cisjordania, Cunyat opina que “Palestina no tiene condiciones democráticas” y que todo lo que ocurre en esos territorios se desarrolla “en contra del genocidio y a pesar del genocidio”. Ha reclamado que sean “reconocidos los derechos del pueblo palestino” a escala global para que “puedan disfrutar de lo que disfrutan todos los pueblos libres del mundo”: “Tienen derecho a ello e Israel, Netanyahu, lo está impidiendo”.

La cultura como respuesta frente a la violencia

El acto ha incluido actuaciones musicales y la lectura de poemas de tradiciones iraníes, libanesas, palestinas y hebreas, con el propósito de “reivindicar la cultura como una herramienta para defender la paz” y “el hermanamiento entre los pueblos”.

En esa misma línea se ha manifestado el director de la organización, Javier Fesser, para quien “la poesía es más potente que las bombas, la cultura es más potente que la fuerza bruta y el amor es mucho más potente que el odio”.

“Vivimos un momento muy extraño, muy raro, muy difícil de entender”, con “la mitad del mundo sufriendo una injusticia inimaginable” y otra parte “invirtiendo en bolsa y yendo al parque de atracciones los domingos”, ha señalado el también cineasta, que sostiene que “el silencio no es una opción y que hay que estar al lado de quien sufre”.

“Estamos gritando a quien está pasando una situación tan horrible que no están solos y que su dolor es nuestro dolor, y que nos sentimos tan cerca de ellos como si fueran nuestros hermanos”, ha subrayado.

Esta segunda edición del manifiesto 'Hay que parar la guerra en Oriente Medio, no olvidar Gaza', presentada este jueves, cuenta con el apoyo de más de 250 organizaciones, miles de figuras del ámbito cultural, político y social y más de 10.000 firmas ciudadanas procedentes de 15 países, según datos de los organizadores. “Es una obligación unirnos todos los demócratas, sin distinción de ideologías, credos o siglas, para defender la paz, la legalidad internacional, la resolución dialogada de los conflictos y el multilateralismo”, han concluido los portavoces.