Ejercicio aeróbico, fuerza y fisioterapia, claves en el abordaje de la fibromialgia según un reumatólogo

Un reumatólogo destaca que ejercicio, fisioterapia, dieta y terapias psicológicas son pilares clave en el tratamiento integral de la fibromialgia.

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El abordaje de la fibromialgia, según el reumatólogo del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante, Joaquim J. Esteve, debe sustentarse principalmente en la combinación de ejercicio aeróbico y de fortalecimiento muscular, junto con movimientos de carácter meditativo y, cuando sea necesario, apoyo de fisioterapia. El especialista defiende así un enfoque que vaya más allá del uso exclusivo de fármacos y en el que el paciente participe “activamente” en su propio proceso de mejoría.

Asimismo, ha subrayado que una alimentación adecuada, la práctica de meditación y las intervenciones psicológicas resultan fundamentales para aprender a manejar los síntomas de esta patología, dado que “no existe a corto o medio plazo un tratamiento único curativo”.

Con motivo del Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica, que se conmemora el 12 de mayo, el 52º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER) ha analizado el papel de las terapias psicológicas de tercera generación y la utilidad de las técnicas de imagen para hacer visible el dolor.

Los progresos recientes en el campo de la neurociencia han puesto de manifiesto que el dolor puede ser real “incluso sin una lesión estructural visible”, lo que ha supuesto un “cambio importante” en la forma de diagnosticarlo y tratarlo en la práctica clínica.

Tal y como ha explicado Esteve, actualmente se distinguen tres grandes tipos de dolor. Por un lado, el dolor nociceptivo, asociado al daño en los tejidos; por otro, el dolor neuropático, que surge por una lesión del sistema nervioso; y, finalmente, el dolor nociplástico, el “más relevante” en la fibromialgia, derivado de un procesamiento anómalo de las vías del dolor sin una lesión identificable. Este último ha sido reconocido oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro de la clasificación internacional de enfermedades, en el apartado de dolor primario, donde se incluye la fibromialgia.

En esta línea, el reumatólogo ha señalado que los estudios realizados con técnicas de neuroimagen muestran que, cuando el paciente experimenta dolor, se activan áreas cerebrales concretas, conocidas como matriz del dolor, lo que confirma que se trata de una “experiencia real con fundamento biológico”.

Cansancio, alteraciones del sueño y problemas de concentración

“Hemos pasado de pensar en áreas aisladas del cerebro a entenderlo como un sistema de redes. En la fibromialgia observamos una hiperactividad que mantiene al organismo en un estado de alerta constante como si hubiera una amenaza permanente. Este hecho favorece el cansancio, el trastorno del sueño y otros síntomas de la enfermedad como la dificultad para concentrarse”, ha puntualizado.

En relación con los mecanismos neuroquímicos, el especialista ha explicado que en esta enfermedad se han identificado cambios en distintos neurotransmisores: la serotonina y la noradrenalina suelen encontrarse disminuidas, mientras que el glutamato aparece elevado en la ínsula, una región del cerebro, lo que facilita “la amplificación del dolor”.

En conjunto, en la fibromialgia se han descrito alteraciones funcionales, fenómenos inflamatorios de bajo grado y pequeñas modificaciones estructurales en el cerebro, aunque con una “muy elevada variabilidad entre pacientes”, de modo que no todos presentan las mismas alteraciones ni el mismo nivel de afectación.

La fibromialgia se considera un síndrome de dolor crónico en el que se altera la forma en que el sistema nervioso procesa las señales nociceptivas, es decir, las vías del dolor. Esta disfunción se traduce en dolor musculoesquelético difuso, sensación intensa de fatiga, sueño poco reparador y diversos síntomas asociados.

En España, esta enfermedad afecta a un porcentaje relevante de la población, en torno al 2,4 por ciento, lo que se traduce en más de 900.000 personas, de acuerdo con los datos del estudio EPISER.

En cuanto a las líneas de investigación actuales, Joaquim J. Esteve ha resaltado el interés en nuevos biomarcadores, como los neurofilamentos de cadena ligera, los avances en técnicas de neuroimagen apoyadas en inteligencia artificial y los trabajos que exploran el papel de la neuroinflamación y la influencia de la microbiota intestinal en el desarrollo y mantenimiento de la enfermedad.

“La fibromialgia debe entenderse como una enfermedad compleja del sistema nervioso con bases neurobiológicas claras. Aunque no exista aún una cura farmacológica se debe avanzar hacia modelos de atención centrados en el paciente, siento éste un agente activo en su recuperación”, ha concluido.