El Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) ha lanzado una advertencia ante la expansión en el mercado de artículos que prometen disminuir o anular los efectos de las radiofrecuencias, como pegatinas, gadgets portátiles o complementos para teléfonos móviles, pese a no contar con un aval científico contrastado.
De acuerdo con este comité, buena parte de las promesas asociadas a estos productos “carecen de estudios rigurosos, reproducibles y avalados” por la comunidad científica internacional. En muchos casos, las campañas comerciales recurren a terminología técnica confusa o a menciones sesgadas de trabajos científicos que “no sustentan las conclusiones que se comunican al público.
El CCARS enfatiza que este tipo de estrategias no solo favorece la propagación de información errónea en un ámbito especialmente sensible como el de la salud, sino que también puede alimentar una visión equivocada sobre el riesgo real vinculado a la exposición a radiofrecuencias. “Esta percepción errónea puede derivar en decisiones poco informadas por parte de los consumidores”, añade.
Asimismo, el organismo pone el foco en las consecuencias económicas de esta situación, ya que la compra de productos sin eficacia comprobada representa un “gasto innecesario” para la población, que puede dejarse llevar por “mensajes alarmistas o promesas de protección no fundamentadas”.
El CCARS incide en que los niveles de exposición a radiofrecuencias en la vida diaria se encuentran sujetos a normativas nacionales e internacionales basadas en criterios científicos, y recuerda que las autoridades competentes llevan a cabo revisiones periódicas sobre sus posibles implicaciones para la salud.
En este escenario, la entidad recalca la necesidad de acudir siempre a fuentes fiables y verificadas antes de adoptar decisiones relacionadas con la salud, y reclama a los organismos reguladores un refuerzo de la supervisión de estas comunicaciones comerciales para frenar prácticas potencialmente engañosas.
Por último, el CCARS insta a los ciudadanos a mantener una “actitud crítica” frente a afirmaciones extraordinarias que no vengan acompañadas de pruebas científicas sólidas, en especial cuando suponen la adquisición de productos cuya eficacia no ha sido acreditada.