Especialistas en otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello han advertido de que las lesiones derivadas del consumo de cocaína por vía nasal no se limitan a la conocida perforación del tabique, sino que pueden extenderse al paladar, los senos paranasales y estructuras cercanas, alcanzando en los casos más avanzados la órbita ocular y la base del cráneo.
Estas conclusiones se han puesto de manifiesto en el 77.º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), donde se han presentado varias comunicaciones con casos graves atendidos en hospitales españoles.
En una de ellas, elaborada por profesionales del Hospital Universitari Doctor Josep Trueta de Girona, se describe a un varón de 36 años, consumidor de cocaína desde los 21, que ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por una importante afectación neurológica y que presentaba una perforación del paladar.
Las pruebas de imagen revelaron una destrucción muy avanzada de los huesos de la región central facial que había llegado hasta la base del cráneo y originado una fuga masiva del líquido que rodea y protege el cerebro. Ante esta situación, fue necesaria una cirugía compleja para eliminar el tejido dañado y cerrar el amplio defecto generado en la base craneal.
Tras la intervención, el paciente mostró inicialmente una evolución positiva, pero mantuvo el consumo de cocaína y, seis meses más tarde, volvió a presentar una nueva fuga de líquido y meningitis. Los especialistas consideraron inviable una nueva reconstrucción mientras persistiera la droga, y el paciente falleció posteriormente.
Los autores subrayan que, en escenarios extremos, la destrucción asociada al consumo de cocaína puede originar defectos en la base del cráneo incompatibles con la vida.
Impacto en la órbita y pérdida de visión
Otra comunicación, procedente del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, detalla el caso de una mujer con antecedentes de consumo de cocaína que había desarrollado complicaciones severas en la órbita. Había perdido la visión del ojo derecho, sufría un dolor refractario a otros tratamientos y se había sometido ya a cinco cirugías para retirar tejido destruido en la nariz y los senos paranasales.
Finalmente, fue necesaria una intervención radical para extraer el contenido de la órbita y reconstruir después la zona empleando tejido de la propia paciente. Con esta operación se consiguió eliminar el dolor que había motivado múltiples ingresos hospitalarios.
Los especialistas remarcan que las lesiones derivadas del consumo crónico de cocaína pueden progresar desde la cavidad nasal y los senos paranasales hasta la órbita, y que, en los cuadros más graves, pueden obligar a recurrir a cirugías de este calibre.
Similitud con una enfermedad autoinmune
Durante el Congreso de la SEORL-CCC también se ha destacado que el daño generado por la cocaína puede imitar el de ciertas enfermedades autoinmunes graves, lo que complica el diagnóstico. Así se recoge en una comunicación de especialistas del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.
En este trabajo se describe a una paciente consumidora activa de cocaína con una destrucción extensa del tabique nasal y de otras estructuras internas de la nariz, además de afectación orbitaria. Los análisis detectaron unos anticuerpos que suelen relacionarse con la “granulomatosis con poliangeítis”.
Según los autores, estos hallazgos serológicos también pueden observarse en personas que consumen cocaína y convertirse en un importante elemento de confusión. En este sentido, recalcan la necesidad de interrogar específicamente sobre el uso de drogas para diferenciar ambas entidades y aplicar el tratamiento más adecuado.
En el caso descrito, tras insistir en el abandono del consumo de cocaína, la paciente experimentó una mejoría notable: desapareció la cefalea, se redujeron los episodios de visión doble y dejaron de formarse costras en el interior de la nariz, aunque se mantuvo la amplia perforación del tabique ya existente.
Consumo de cocaína en España y gravedad de las secuelas
Los casos expuestos en el Congreso se enmarcan en un contexto de consumo relevante de cocaína en España. De acuerdo con el Informe 2025 del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA), dependiente del Ministerio de Sanidad, los datos de la encuesta EDADES 2024 estiman que más de 792.918 personas de entre 15 y 64 años habían consumido cocaína en el último año y que, al menos, 126.867 presentan un consumo problemático o de riesgo.
Los especialistas insisten en que la severidad de las lesiones puede aumentar mientras continúe el uso de esta sustancia. Cuando el daño anatómico ya es importante, la cirugía reconstructiva puede ayudar a cerrar parte de los defectos, pero señalan que el abandono definitivo de la cocaína es un requisito imprescindible para frenar la progresión y mejorar el pronóstico.