La Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS) alerta de que la pérdida de audición vinculada al envejecimiento constituye un problema de salud pública todavía infradetectado y socialmente asumido como algo normal, por lo que reclama la puesta en marcha de programas de detección temprana basados en cribados auditivos sistemáticos dirigidos a la población de más edad.
Así lo recoge la Confederación en un nuevo informe en el que se examina la situación actual de la prevención y la atención a la persona mayor con sordera, analizando esta realidad desde una óptica interdisciplinar y poniendo el foco en la necesidad de actuar de forma coordinada.
El estudio destaca que, pese a la alta frecuencia de la pérdida auditiva asociada al envejecimiento, la falta de cribados auditivos sistemáticos y de protocolos de actuación homogéneos retrasa el diagnóstico precoz y dificulta el acceso de las personas mayores a soluciones eficaces.
El documento remarca además las consecuencias de la hipoacusia no tratada sobre la calidad de vida en la vejez, al relacionarse con un incremento del riesgo de deterioro cognitivo, depresión, aislamiento social y situaciones de dependencia. Frente a esta realidad, subraya que la detección temprana y un tratamiento adecuado contribuyen a mejorar la autonomía y la participación social, al tiempo que se configuran como medidas coste-efectivas para los sistemas sanitario y social.
El impacto económico de la pérdida auditiva
En el ámbito europeo, los costes anuales derivados de la merma en la calidad de vida asociada a pérdidas auditivas no tratadas superan los 236.000 millones de euros. En España, esta cifra rebasa los 16.600 millones, lo que sitúa al país como el quinto Estado miembro de la Unión Europea con mayor carga económica relacionada con este problema.
En este contexto, la Confederación recuerda que estas cifras se dan en un escenario de elevada prevalencia: la presbiacusia, o pérdida auditiva propia del envejecimiento, afecta aproximadamente al 30 por ciento de las personas entre 65 y 70 años y llega hasta el 80 por ciento entre quienes superan los 75 años.
Ante esta situación, FIAPAS subraya que la evidencia disponible muestra que invertir en salud auditiva resulta altamente rentable: por cada dólar invertido, el retorno estimado a 10 años alcanza casi 16 dólares. Este dato, a su juicio, refuerza la urgencia de ampliar el acceso a la detección, el diagnóstico y la rehabilitación auditiva como una estrategia eficaz y sostenible.
Cribados sistemáticos y respuesta estructural
Desde esta perspectiva, FIAPAS defiende la necesidad de articular una respuesta estructural que contemple, como prioridad, la implantación de programas de detección precoz sistemática mediante cribados auditivos en la población mayor, el fortalecimiento de la coordinación sociosanitaria y la garantía de acceso a la información y a la comunicación oral, elementos que considera esenciales para favorecer un envejecimiento activo y saludable.
El análisis, elaborado por especialistas de distintos ámbitos profesionales vinculados a la atención a las personas mayores (ORL, audiología, geriatría y gerontología, medicina de familia y movimiento asociativo de familias), identifica las principales carencias actuales y plantea líneas de actuación prioritarias orientadas a reforzar la prevención, mejorar el diagnóstico y asegurar una atención integral de la pérdida auditiva en la vejez.
Este informe se enmarca en el Programa para la Defensa de Derechos y Promoción de la Participación y Vida Activa de las Personas Mayores con Sordera, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, con cargo a la convocatoria de subvenciones del 0,7, y cofinanciado por la Fundación ONCE.