La presión asistencial provocada por la crisis migratoria de Ceuta coloca buena parte de la respuesta sanitaria directamente en manos del Gobierno central. La razón está en una singularidad que comparte con su vecina Melilla. Y es que mientras las comunidades autónomas gestionan sus propios servicios de salud, la asistencia sanitaria de las dos ciudades autónomas continúa dependiendo del Estado a través del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA).
Eso permite al Ministerio de Sanidad actuar sobre cuestiones que en Madrid, Andalucía o Cataluña corresponderían a sus respectivos gobiernos autonómicos: desde contratar más profesionales hasta reorganizar los recursos asistenciales o desplegar dispositivos extraordinarios. Y parte de esos mecanismos ya se están utilizando durante la actual emergencia.
El INGESA depende directamente del Ministerio de Sanidad
El reparto de competencias parte del Real Decreto 118/2023, que regula el INGESA. La norma atribuye al organismo la gestión de las prestaciones sanitarias en Ceuta y Melilla y todas las actuaciones necesarias para el funcionamiento normal de sus servicios. El INGESA es, además, una entidad adscrita al Ministerio de Sanidad a través de la Secretaría de Estado de Sanidad.
En la práctica, eso supone que el Estado gestiona en Ceuta la Atención Primaria y la Atención Especializada, incluido el Hospital Universitario y los centros de salud de la ciudad. También administra buena parte de sus recursos humanos, materiales y financieros.
Por eso, cuando los profesionales sanitarios reclaman refuerzos para hacer frente a una situación extraordinaria, una parte sustancial de esas decisiones corresponde al INGESA y, en última instancia, al Ministerio.
Contratar médicos y enfermeros
Una de las primeras posibilidades es aumentar temporalmente las plantillas. El INGESA puede realizar contrataciones para reforzar los servicios que soportan una mayor demanda y abrir procedimientos para cubrir plazas vacantes o interinidades. No se trata de una posibilidad teórica: durante la actual crisis, el organismo asegura haber incorporado más de 50 profesionales adicionales hasta el 31 de agosto, además de recurrir a trabajadores de la propia plantilla para ampliar los equipos.
El margen del Gobierno, sin embargo, no elimina uno de los problemas estructurales de Ceuta: encontrar profesionales dispuestos a ocupar determinados puestos. La normativa del INGESA considera precisamente de difícil cobertura los puestos sanitarios de Ceuta y Melilla, una circunstancia que permite establecer incentivos específicos para facilitar su ocupación.
Reforzar centros de salud y urgencias
El Gobierno también puede redistribuir profesionales, ampliar dispositivos asistenciales o reforzar aquellos centros que soporten una presión superior.
INGESA asegura que desde el comienzo de la emergencia activó un dispositivo especial que ha incluido refuerzos en centros sanitarios, atención diferenciada para la población migrante y el desplazamiento de unidades medicalizadas a los lugares donde se concentran las personas recién llegadas.
La estrategia busca evitar que toda la asistencia termine concentrándose en el Hospital Universitario. Según el organismo, buena parte de las atenciones se están realizando fuera de los centros y solo los pacientes que requieren atención especializada son trasladados al hospital.
También se han reforzado dispositivos de Cruz Roja y los servicios de urgencias en momentos concretos de mayor demanda.
El Estado también puede recurrir a medios externos
La gestión directa no obliga al INGESA a prestar toda la asistencia exclusivamente con sus propios centros y trabajadores.
El organismo puede acudir a medios sanitarios externos cuando resulte necesario, una fórmula que ya utiliza habitualmente en Ceuta y Melilla. Según datos publicados por el propio INGESA en marzo de 2026, el gasto correspondiente a externalización sanitaria suponía menos del 5% de sus obligaciones netas reconocidas en ambas ciudades.
Esto permite complementar determinadas prestaciones cuando los recursos propios no resultan suficientes, aunque no sustituye a la obligación del INGESA de garantizar la asistencia sanitaria que tiene encomendada.
No toda la sanidad depende del Gobierno central
Que el Estado gestione los hospitales y centros de salud no significa que todas las competencias sanitarias de Ceuta estén en Madrid.
La propia Área Sanitaria del INGESA ha recordado durante la crisis que sus competencias se circunscriben a la asistencia sanitaria, mientras que la salud pública y la vigilancia epidemiológica corresponden a la Ciudad Autónoma de Ceuta.
La diferencia resulta especialmente relevante en una emergencia que combina atención a miles de personas con necesidades de prevención, control epidemiológico, salubridad y habilitación de espacios.
A ello se suma la Delegación del Gobierno, con la que el INGESA está coordinando el dispositivo extraordinario de atención a migrantes.
¿Puede pedir ayuda a otras comunidades?
El hecho de que Ceuta dependa directamente del Estado tampoco impide recurrir a mecanismos de cooperación dentro del Sistema Nacional de Salud.
La Ley 16/2003, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud, establece instrumentos de coordinación y cooperación entre el Ministerio y los servicios autonómicos de salud.
Eso permite articular actuaciones conjuntas cuando sean necesarias, aunque el Gobierno no puede disponer libremente de las plantillas autonómicas como si fueran personal del INGESA: cualquier movilización de recursos de otro servicio de salud debe encauzarse mediante los correspondientes mecanismos de coordinación entre administraciones.