Los peritos confirman que el joven que mató a su padre en Muros no sufre deterioro cognitivo y distingue el bien del mal

Peritos del Imelga descartan deterioro cognitivo o brotes psicóticos en el joven acusado de matar a su padre con un hacha en Muros en 2023.

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Peritos del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), responsables de los informes sobre el estado del joven acusado de matar a su padre en Muros (A Coruña) con un hacha en abril de 2023 en la vivienda familiar, han concluido que no presenta deterioro cognitivo ni síntomas propios de un cuadro psicótico.

“No tiene ninguna patología que modifique su juicio de la realidad ni brotes psicóticos”, ha señalado el médico forense que examinó al procesado cuatro meses después del suceso, durante la vista oral que se desarrolla en la Audiencia Provincial de A Coruña.

Al mismo tiempo, ha precisado que el acusado sí muestra un “pensamiento obsesivo, la clásica hipocondría, que tiene repercusión en su vida y le hace actuar de una determinada manera a causa del sufrimiento que padece”. “Este trastorno de ansiedad deriva en agotamiento psíquico y sensación de incomprensión”, ha añadido el especialista.

Según su explicación, el joven “está sometido a una idea reiterada de que tiene un grave problema de salud, algo que puede hacerle cometer un acto como el que supuestamente hizo”. “Tuvo una circunstancia gatillo, una gota que colmó el vaso”, ha indicado el perito en sala.

En esta quinta jornada del juicio, las psicólogas del Imelga que evaluaron las capacidades intelectivas y la personalidad del acusado han coincidido en que “no tiene sintomatología psicótica que modifique su noción de la realidad”. Han recalcado que “es consciente de lo que hace y sabe cuándo está haciendo algo bien o algo mal”.

Las expertas han recordado que el propio encausado “decía que él era violento con su padre porque no le hacía caso, no su padre con él”, insistiendo en que “no tiene afectadas sus capacidades cognitivas para hechos básicos como la diferenciación entre el bien y el mal”.

Durante las pruebas psicológicas, han expuesto, el procesado “quiere dar una imagen más negativa de sí mismo”. “El test detecta un intento de exagerarse”, han apuntado, citando la simulación de distintos trastornos, entre ellos deterioro neurológico, baja inteligencia y amnesia.

Como síntesis de su informe, han concluido que “se constata una estructura de personalidad con numerosos indicadores desadaptativos, que configuran rasgos antisociales de personalidad, así como impulsividad, descontrol de impulsos en general y baja tolerancia a la frustración que derivan en dificultades en el manejo del autocontrol”.

Pena solicitada por las acusaciones

La Fiscalía y la acusación particular reclaman para el acusado una pena de 23 años de prisión por un delito de asesinato, al considerar que existió un plan “premeditado”. Esta tesis se enfrenta a la de la defensa, que niega la premeditación y sostiene que las capacidades volitivas y cognitivas del joven estaban alteradas, por lo que lo considera inimputable. De forma subsidiaria, pide que, en caso de condena, se califiquen los hechos como homicidio.

En su declaración ante el tribunal, el procesado aseguró que “estaba colocadísimo” por la medicación que tomaba, entre otros motivos, dijo, por “ansiedad y brotes” que sufría. Relató también una discusión previa con su padre por un teléfono móvil que reclamaba y que su progenitor se negó a entregarle.

El acusado afirmó que fue la víctima quien primero le arrojó un cuchillo, causándole un corte en la cara. “No me puse agresivo, pero le grité”, relató sobre esa disputa en la que, según su versión, el padre le lanzó el arma blanca. Sobre el desarrollo exacto de los hechos, insistió en que no lo recordaba bien porque “estaba colocadísimo”, y negó haber consumido drogas, algo que, según dijo, sí hacía cuando tenía 16 años. Al final de su testimonio, manifestó estar “arrepentido”.

Relato de los hechos según la Fiscalía

En su escrito de acusación, el Ministerio Público sostiene que, en hora no concretada de la noche del 21 al 22 de abril de 2023, en torno a las 22,00 horas, el joven se encontraba con su padre en la zona de Esteiro.

“En un momento dado, estando padre e hijo en la cocina de la vivienda, el acusado, con ánimo de atentar contra la vida de su padre, valiéndose de un hacha, le atacó, propinándole fuertes y repetidos golpes en la cabeza que le causaron la muerte en el acto por destrucción de centros vitales”.

El escenario del crimen era el domicilio que ambos compartían y en el que desarrollaban actividades cotidianas, como las comidas diarias. El padre, sin embargo, dormía en ocasiones en otra vivienda situada en las plantas superiores del mismo edificio.

La Fiscalía, al igual que la acusación particular, mantiene que el acusado agredió a su progenitor “de forma súbita e inesperada, cuando este se encontraba confiadamente en la cocina del domicilio familiar, a solas con su propio hijo y sin posibilidad de auxilio por parte de terceras personas”. El fallecimiento se produjo por una lesión craneal de extrema gravedad.