Las calles del centro de Madrid han vuelto a llenarse este domingo, 25 de octubre, de ovejas, cabras y pastores con motivo de la XXXIII edición de la Fiesta de la Trashumancia, una celebración que este año ha estado marcada por un cambio de recorrido debido a la acampada por el derecho a la vivienda instalada en la Puerta del Sol. Un total de 1.410 animales, entre 1.250 ovejas y 160 cabras, han atravesado algunas de las principales vías de la capital ante la mirada de miles de madrileños y turistas, que se han congregado para presenciar una de las tradiciones ganaderas más reconocidas de la ciudad.
La modificación del itinerario ha impedido que los rebaños atraviesen la Puerta del Sol y lleguen hasta la plaza de Cibeles, como había ocurrido en anteriores ediciones. En su lugar, el Ayuntamiento ha trasladado la recepción institucional a la Plaza de la Villa, donde los pastores han cumplido con el histórico pago simbólico que recuerda los derechos de paso de los rebaños por Madrid. La celebración busca reivindicar la importancia de la trashumancia, la conservación de las vías pecuarias y el papel de la ganadería extensiva en la protección del medio ambiente y el mantenimiento de la actividad económica en el medio rural.
La acampada de Sol obliga a modificar el recorrido de las ovejas y cabras
La presencia de tiendas de campaña y lonas en la Puerta del Sol, donde diferentes colectivos mantienen desde finales de septiembre una protesta por la crisis de la vivienda, ha obligado a reorganizar el recorrido habitual de los animales. El Ayuntamiento de Madrid anunció el pasado jueves que los rebaños no podrían atravesar el kilómetro cero de la capital, por lo que se había diseñado un itinerario alternativo para garantizar la celebración.
Los animales han iniciado su recorrido desde la Casa de Campo, pasando por el Puente del Rey, la cuesta de la Vega, la calle del Duque de Nájera y la calle Mayor hasta alcanzar la Plaza de la Villa. Posteriormente, han continuado por la Plaza Mayor, la calle de Toledo, la plaza de la Cebada, la Carrera de San Francisco y la calle de Bailén, antes de emprender el regreso hacia la Casa de Campo por la calle Mayor, la cuesta de la Vega y el Puente del Rey.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Borja Carabante, ha lamentado que la acampada haya condicionado el desarrollo de una celebración tradicional, aunque ha destacado que el Consistorio haya encontrado una alternativa para mantener el evento. Por su parte, el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, también ha criticado que la presencia de los manifestantes haya provocado cambios en una actividad recientemente declarada Bien de Interés Cultural en la región.
La modificación del recorrido se produce cuando los integrantes de la acampada están debatiendo una posible retirada progresiva de las estructuras instaladas en Sol, después de casi un mes de movilizaciones para reclamar medidas que faciliten el acceso a la vivienda.
La Plaza de la Villa recupera la tradición de los 50 maravedís de 1418
Uno de los momentos más representativos de la jornada ha tenido lugar en la Plaza de la Villa, donde los representantes municipales han recibido a los pastores, mayorales, rabadanes y ganaderos para recrear una tradición que se remonta a más de seis siglos. Alrededor del mediodía, Borja Carabante ha participado en la entrega simbólica de 50 maravedís por cada millar de cabezas de ganado, una ceremonia que recuerda el acuerdo suscrito en 1418 entre el Honrado Concejo de la Mesta y la Villa de Madrid.
Aquel pacto, conocido como la Concordia de 1418, establecía las condiciones bajo las cuales los pastores podían utilizar las vías pecuarias para atravesar la ciudad con sus animales. La entrega simbólica de la antigua moneda representa el pago que debían realizar los ganaderos por el uso de estos caminos y constituye uno de los principales actos institucionales de la Fiesta de la Trashumancia.
La celebración ha estado acompañada de grupos vestidos con trajes regionales, músicos y bailes tradicionales, que han contribuido a recrear el ambiente de las antiguas rutas ganaderas. Miles de personas han seguido el paso de los rebaños por el centro de Madrid, especialmente en la calle Mayor y las inmediaciones de la Plaza de la Villa.
Un rebaño de 1.250 ovejas y 160 cabras reivindica la ganadería extensiva
El rebaño que ha participado en esta edición ha estado integrado por 1.250 ovejas de las razas castellana, rubia de El Molar y entrefina, así como por 160 cabras guisanderas y de Guadarrama. Los animales han sido guiados por miembros de la Fundación Trashumancia y Naturaleza, entidad que trabaja para preservar las rutas tradicionales de pastoreo y dar visibilidad a la importancia de esta actividad ganadera.
La fiesta se celebra en Madrid desde 1994 y tiene como principal objetivo recordar la necesidad de conservar las vías pecuarias, utilizadas históricamente para trasladar los rebaños entre los pastos de verano y los de invierno. Estos caminos constituyen además corredores ecológicos que favorecen la biodiversidad, permiten el desplazamiento de especies y contribuyen al mantenimiento de determinados ecosistemas.
La trashumancia también desempeña un papel relevante en la prevención de incendios forestales, ya que el pastoreo contribuye a controlar la vegetación y reducir la acumulación de combustible vegetal. Los ganaderos participantes han defendido la necesidad de mantener esta actividad y han recordado que la ganadería extensiva contribuye a conservar los paisajes rurales, generar empleo y combatir la despoblación.
La trashumancia, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
La importancia de esta tradición trasciende las fronteras españolas. La trashumancia fue incorporada en 2023 a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, un reconocimiento internacional que pone en valor las prácticas, los conocimientos y las costumbres transmitidas durante generaciones por las comunidades ganaderas.
En España, esta actividad también cuenta con reconocimientos patrimoniales y constituye una parte fundamental de la historia rural del país. La Comunidad de Madrid ha aprobado este año su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), destacando su contribución al patrimonio arquitectónico, etnográfico, cultural y paisajístico de la región.
Además de reivindicar la conservación de las rutas ganaderas, la Fiesta de la Trashumancia pretende acercar el mundo rural a los habitantes de las ciudades y fomentar el consumo de productos ganaderos de origen nacional, especialmente lechal, cordero y cabrito, como forma de respaldar a los productores y contribuir al mantenimiento de la actividad económica en las zonas rurales.
La celebración de este domingo ha demostrado que, pese a los cambios impuestos por la situación de la Puerta del Sol, Madrid mantiene viva una tradición que conecta sus calles con siglos de historia ganadera. El paso de los rebaños por el centro de la capital ha vuelto a convertir durante unas horas el asfalto en una vía pecuaria, recordando la importancia de los pastores y de una actividad que forma parte del patrimonio cultural y natural de España.