Por qué Mariano Rajoy vuelve a ser tendencia y qué ha dicho el expresidente

Mariano Rajoy ha vuelto a entrar en la conversación política en pleno debate sobre corrupción, regeneración institucional y estrategia del Partido Popular contra Pedro Sánchez. Su nombre reaparece porque el pasado del PP vuelve a ser utilizado por la izquierda para responder a la ofensiva anticorrupción de Alberto Núñez Feijóo, pero también por sus últimas intervenciones públicas, en las que el expresidente ha alertado del “déficit democrático” y de la fuerte polarización que, a su juicio, atraviesa España

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El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, imparte una conferencia durante las Jornadas Memoria y Legado de la Transición, en la Fundación Bancaja, a 8 de mayo de 2024, en Valencia, Comunidad Valenciana (España).    Rober Solsona - Europa Press

El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, imparte una conferencia durante las Jornadas Memoria y Legado de la Transición, en la Fundación Bancaja, a 8 de mayo de 2024, en Valencia, Comunidad Valenciana (España). Rober Solsona - Europa Press

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Mariano Rajoy vuelve a ser tendencia en un momento especialmente incómodo para la política española: el de la corrupción como principal arma de confrontación entre el PP y el PSOE. El expresidente del Gobierno reaparece en la conversación no porque haya regresado a la primera línea institucional, sino porque su figura sigue funcionando como referencia inevitable cada vez que se habla de regeneración, de casos judiciales y de la credibilidad de los partidos para denunciar la corrupción ajena.

El motivo principal es político. Alberto Núñez Feijóo intenta construir su alternativa a Pedro Sánchez sobre la idea de una “reconstrucción institucional” y de una limpieza del Estado tras lo que el PP llama “sanchismo”. Pero esa ofensiva se encuentra con un límite evidente: la izquierda recuerda la etapa de Rajoy, la Gürtel, la Kitchen y aquella frase del expresidente en la que defendía que no había una trama del PP, sino una “trama contra el PP”. Por eso Rajoy vuelve a circular: porque su pasado político sigue siendo utilizado como espejo frente al discurso actual del PP.

El pasado del PP y la ofensiva contra Sánchez

La reaparición de Rajoy se entiende mejor en el contexto de la estrategia de Feijóo. El líder del PP acusa a Sánchez de gobernar para protegerse, de deteriorar las instituciones y de estar rodeado por una red de casos judiciales que, según los populares, harían insostenible la legislatura en cualquier democracia europea. Ese mensaje busca situar al PP como el partido de la limpieza institucional, pero obliga inevitablemente a revisar qué ocurrió cuando el PP estuvo en el poder y tuvo que afrontar sus propios casos de corrupción.

Ahí es donde entra Rajoy. Para el PSOE y sus aliados, el expresidente representa el punto débil de la ofensiva popular: si el PP exige dimisiones, elecciones y responsabilidades por las causas que afectan al entorno socialista, sus adversarios recuerdan cómo reaccionó el partido durante la Gürtel y cómo Rajoy defendió durante años a su organización frente a las acusaciones. La tendencia, por tanto, no nace solo de una frase reciente, sino de una disputa de memoria política.

Qué ha dicho Rajoy en sus últimas apariciones

Rajoy ha reaparecido también en actos y declaraciones recientes en los que ha vuelto a opinar sobre la situación política española. En una intervención en Baleares, el expresidente alertó del “déficit democrático” que, a su juicio, vive España y habló de una polarización especialmente intensa desde la Transición. Su diagnóstico encaja con el discurso actual del PP: el problema no sería solo la gestión del Gobierno, sino una forma de ejercer el poder que habría debilitado las instituciones y tensionado la convivencia.

Ese tipo de mensajes refuerzan su papel como voz de experiencia dentro del espacio conservador. Rajoy ya no compite por el liderazgo, no marca la agenda diaria del PP y no está en la dirección del partido, pero conserva una autoridad simbólica para una parte del electorado popular, especialmente cuando habla de estabilidad, gestión, Constitución y resistencia institucional.

Una figura cómoda e incómoda para el PP

Rajoy es, al mismo tiempo, una figura útil e incómoda para el Partido Popular. Útil porque representa una etapa de gobierno, experiencia económica, mayoría absoluta y poder territorial. Para muchos votantes del PP, sigue siendo el presidente que gestionó la salida de la crisis financiera, frenó el desafío independentista de 2017 con la aplicación del artículo 155 y mantuvo una idea de política basada en la prudencia, el BOE y la administración del poder.

Pero también es incómodo porque su etapa quedó marcada por los casos de corrupción que afectaron al partido y por una forma de responder a esas crisis que sus adversarios siguen utilizando contra los populares. Cada vez que el PP intenta presentarse como una fuerza de regeneración, el nombre de Rajoy vuelve como recordatorio de que la batalla contra la corrupción no se libra en abstracto, sino sobre biografías, hemerotecas y responsabilidades pasadas.

La frase de la “trama contra el PP”

Uno de los motivos por los que Rajoy vuelve a circular es la recuperación de su frase sobre la Gürtel: “No es una trama del PP, es una trama contra el PP”. Aquella defensa, pronunciada en un momento de máxima presión judicial y política, se ha convertido con los años en una de las citas más utilizadas por los rivales del Partido Popular para cuestionar su autoridad moral cuando habla de corrupción.

La frase funciona ahora como un arma de comparación. Cuando el PP acusa al Gobierno de Sánchez de esconderse tras el argumento del “lawfare” o de denunciar persecuciones judiciales para no asumir responsabilidades, la izquierda responde que Rajoy también recurrió a una explicación defensiva cuando los tribunales cercaban a su partido. El debate no es solo jurídico, sino narrativo: quién puede presentarse como víctima, quién debe asumir responsabilidades y quién tiene legitimidad para exigir limpieza institucional.

Rajoy y la batalla por la moderación

La figura de Rajoy también vuelve porque contrasta con el tono actual de la política española. Frente a una conversación pública mucho más acelerada, polarizada y dominada por redes sociales, el expresidente conserva una imagen de dirigente lento, irónico, institucional y poco dado al golpe de efecto. Esa imagen puede resultar atractiva para una parte del electorado que mira con cansancio la confrontación permanente, pero también puede parecer insuficiente para quienes creen que el momento exige una oposición mucho más dura.

Feijóo intenta moverse precisamente entre esos dos registros: heredar la idea de solvencia y gestión asociada a Rajoy, pero sin quedar atrapado en su pasado judicial ni en una imagen de exceso de prudencia. Por eso la reaparición del expresidente es políticamente delicada. Puede aportar autoridad, pero también reabre debates que el PP preferiría dejar cerrados.

Del 155 al debate institucional

El papel político de Rajoy sigue vinculado a dos grandes elementos: la gestión económica tras la crisis y la respuesta al procés. Para el PP, su presidencia culminó con la aplicación del artículo 155 en Cataluña, una decisión que el partido sigue reivindicando como ejemplo de defensa del Estado frente al desafío independentista. Para sus críticos, en cambio, aquella etapa también estuvo marcada por la falta de respuesta política al conflicto catalán y por una corrupción que terminó erosionando al Gobierno hasta la moción de censura de 2018.

Esa doble lectura explica por qué Rajoy no es una figura neutra. Su nombre activa recuerdos distintos según el bloque político: para unos, estabilidad y Constitución; para otros, Gürtel, recortes y desgaste institucional. Y en una etapa en la que el PP quiere convertir las próximas elecciones en un juicio al “sanchismo”, Rajoy vuelve porque también fue el último presidente popular en La Moncloa y porque su legado sigue condicionando el relato de Feijóo.

Por qué vuelve a ser tendencia ahora

Rajoy vuelve a ser tendencia porque la política española ha entrado de nuevo en una fase de comparación entre pasados. El PP quiere que el debate se centre en Sánchez, en los casos que afectan al PSOE y en la necesidad de una reconstrucción institucional. Sus adversarios, en cambio, intentan llevar la conversación hacia la memoria de los gobiernos populares y recordar que el partido que hoy exige limpieza también arrastra su propia historia.

A eso se suman sus últimas apariciones públicas y su capacidad para generar titulares incluso desde la segunda línea. Rajoy no necesita ocupar un cargo para volver al debate: basta con que el PP hable de corrupción, que el PSOE responda con la Gürtel o que el expresidente haga una intervención sobre la situación política para que su nombre vuelva a moverse en redes.

El expresidente que sigue pesando en la política actual

Mariano Rajoy ya no dirige el PP, pero sigue formando parte de la disputa central de la política española. Su figura pesa porque conecta el presente de Feijóo con el pasado del partido, porque sirve a la izquierda para cuestionar la ofensiva popular contra Sánchez y porque conserva una voz propia dentro del espacio conservador.

Su reaparición muestra que la batalla política no se libra solo sobre los casos abiertos hoy, sino también sobre cómo se recuerdan los casos de ayer. Rajoy vuelve a ser tendencia porque España discute de nuevo sobre corrupción, instituciones y poder, y en ese debate el último presidente popular sigue siendo una referencia inevitable.

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