El Gobierno Vasco ha anunciado la tramitación de una nueva ley de Agricultura, Alimentación y Gastronomía que, por primera vez, reconocerá el “carácter estratégico esencial” del sector agroalimentario en Euskadi. La norma reforzará la protección del suelo agrario y facilitará la incorporación de jóvenes y mujeres a la actividad, integrando producción, alimentación y gastronomía para “fortalecer toda la cadena de valor alimentaria vasca, reforzar el poder negociador del sector y reducir la dependencia alimentaria exterior”.
La consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, Amaia Barredo, presentó este viernes en Vitoria el anteproyecto, con el que el Ejecutivo pretende actualizar el marco legal vigente mediante “una reforma integral orientada a reforzar la rentabilidad y competitividad del primer sector, garantizar el relevo generacional, proteger la tierra agraria y fortalecer toda la cadena alimentaria vasca, desde la producción hasta la gastronomía”.
La futura ley sustituirá a la regulación aprobada hace más de 16 años, incorporando retos que “hoy resultan estratégicos” para Euskadi, como la sostenibilidad, la digitalización, la innovación tecnológica, la economía circular, la adaptación al cambio climático y el refuerzo de la capacidad productiva propia en un escenario internacional “marcado por la inestabilidad y la presión sobre las cadenas alimentarias”.
Entre sus principales aportaciones, el texto otorgará por primera vez al sector agroalimentario vasco el reconocimiento de “carácter estratégico esencial”, con medidas específicas para asegurar su viabilidad y continuidad en situaciones de crisis o desajustes globales.
El nuevo marco normativo subrayará también el papel de la alimentación y la producción de proximidad como “elementos clave para la resiliencia económica y territorial” de Euskadi, y reforzará la protección de la Superficie Agraria Útil.
La ley prevé instrumentos para facilitar el acceso de jóvenes agricultores a la tierra, a través de servicios de intermediación, la gestión activa de fincas públicas y comunales y actuaciones contra el abandono del suelo agrario. Asimismo, contempla nuevas herramientas para salvaguardar los suelos agrarios estratégicos, incluyendo derechos de tanteo y retracto y límites a determinados usos incompatibles con la actividad agrícola.
Otro de los pilares del texto será el “fortalecimiento” de la agricultura familiar y de base social, que pasará a ser reconocida de forma expresa como modelo prioritario para el desarrollo rural de Euskadi. De forma transversal, se incorporarán políticas para facilitar el relevo generacional y aumentar la presencia de mujeres, impulsando la cotitularidad de las explotaciones, los servicios de apoyo, el cooperativismo agrario y la coordinación con programas como Gaztenek.
En el ámbito de la sostenibilidad, la norma integrará el enfoque ‘One Health’, promoverá la agricultura ecológica y regenerativa, reforzará la vigilancia fitosanitaria y desarrollará medidas de adaptación al cambio climático, economía circular y reducción del desperdicio alimentario. También incluirá actuaciones para modernizar regadíos, conservar la biodiversidad agraria, proteger los suelos y fomentar prácticas sostenibles ligadas a la ganadería extensiva y a la gestión eficiente de recursos y residuos.
Entre los “elementos más innovadores”, la Consejería destaca la inclusión explícita de la gastronomía como “parte estratégica” de la cadena de valor alimentaria vasca, conectando la proyección internacional de la cocina vasca con el impulso a la producción local y al consumo de producto de Euskadi.
La ley incorporará medidas para potenciar los circuitos cortos de comercialización, reforzar los distintivos de calidad y origen y promover la compra pública alimentaria de productos locales y de calidad. También prevé actuaciones ligadas a la restauración colectiva sostenible, la innovación gastronómica y la formación especializada.
Asimismo, se pretende reforzar la posición del productor en la cadena alimentaria mediante iniciativas para mejorar el poder negociador del sector y fomentar “una distribución más equilibrada del valor añadido”. En esta línea, el Gobierno Vasco quiere fortalecer las herramientas de seguimiento y gobernanza, impulsando el Observatorio de la Cadena Alimentaria de Euskadi y otros mecanismos de análisis.
La nueva ley contemplará, además, apoyo a la innovación, la transferencia tecnológica y la digitalización del sector, con servicios de asesoramiento técnico, observatorios sectoriales y nuevos instrumentos de coordinación y de conocimiento compartido. Junto al ámbito agroalimentario, la norma reforzará la integración de la cadena forestal y de la madera, con medidas para modernizar la primera transformación, promover el uso de madera local certificada y mejorar la coordinación entre agentes.
Otro de los objetivos será avanzar en la simplificación administrativa, reduciendo cargas burocráticas y facilitando la relación del sector con las administraciones públicas mediante registros interoperables, procedimientos más ágiles y una mayor coordinación institucional.
Proceso participativo con el sector
En palabras de la consejera Amaia Barredo, “esta ley no es una actualización técnica, sino una herramienta estratégica para garantizar que Euskadi mantenga capacidad productiva, un medio rural vivo y competitivo”.
Barredo ha subrayado que “es necesario garantizar la rentabilidad del sector, su relevo generacional y su capacidad productiva, porque defender el primer sector es también defender nuestra economía y nuestro país”.
Según ha avanzado, su Departamento abrirá ahora un nuevo proceso de participación con organizaciones agrarias, cooperativas, industria alimentaria, sector gastronómico y asociaciones vinculadas al sistema alimentario vasco antes de iniciar la tramitación parlamentaria del proyecto.