Los establecimientos comerciales en España soportan cada año pérdidas por valor de 2.932 millones de euros por la llamada “pérdida desconocida” (hurtos, errores administrativos y fraude de proveedores), una cifra que equivale al 1,1% de su facturación total, según el “Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial”, elaborado por NIQ a lo largo de 2026 con la colaboración de Checkpoint Systems y Aeccoc.
El estudio detalla que el 81% de esa pérdida desconocida está vinculada de forma directa con los hurtos (el hurto externo representa el 63% y el interno el 18%), mientras que los fallos administrativos suponen el 13% y el 6% restante procede del fraude cometido por proveedores.
Los robos de artículos son un delito cotidiano que afecta tanto al pequeño comercio de barrio como a las grandes cadenas de distribución. Estas mermas económicas impactan de lleno en la rentabilidad y en la capacidad de competir de las empresas, ya que reducen su margen para invertir y para crear nuevos puestos de trabajo.
Además, más de la mitad de las compañías encuestadas, el 54%, reconoce que los hurtos externos se han incrementado durante el último año.
Tras varios ejercicios de descensos, la pérdida desconocida vuelve a repuntar y marca su nivel más alto de los últimos años. Después de situarse en el 0,9% de la facturación en 2022 y bajar hasta el 0,74% en 2023, en el ejercicio actual regresa a los máximos de esta década: el 1,1% de la facturación.
El informe identifica las cajas de autopago como uno de los puntos más vulnerables, donde el hurto se dispara. Dos de cada tres ‘retailers’ (67%) señalan que los robos son mayores en estas cajas frente a las atendidas por personal. A ello se suma que el 46% afirma destinar recursos adicionales para reforzar la prevención del hurto en estas áreas.
El barómetro también pone el foco en la reincidencia: casi la mitad de los robos, un 48%, son cometidos por autores multirreincidentes, es decir, personas que realizan tres o más hurtos al año en los mismos establecimientos.
Por franjas de edad, los menores de 30 años concentran el mayor número de casos, con el 52% de los hurtos (un 39% corresponde al tramo de 18 a 30 años y un 13% a menores de edad). Los adultos de entre 31 y 50 años acumulan el 32% de los incidentes y los mayores de 50 años el 15%.
A este panorama se suma un repunte de la violencia en los puntos de venta. El 79% de los ‘retailers’ afirma que la agresividad verbal o física de los infractores hacia el personal de tienda ha ido en aumento y un 78% advierte de que resulta cada vez más complicado contratar personal de seguridad, en buena medida por esta escalada de agresividad.
El 46% de los hurtos está además vinculado a bandas organizadas que actúan con fines lucrativos y constituyen un serio desafío para la seguridad de los comercios. Según los especialistas en hurtos de Checkpoint Systems, estos grupos criminales detectan nichos de negocio, sustraen productos de alto valor y los revenden posteriormente en mercados paralelos.
VINOS, LICORES Y LONCHEADOS IBÉRICOS, EN EL PUNTO DE MIRA
El barómetro identifica también qué productos son los más codiciados por los ladrones. En alimentación y bebidas, los vinos y licores encabezan el listado de artículos más sustraídos, seguidos por los loncheados ibéricos y los chocolates, que ocupan la segunda y tercera posición. A continuación se sitúan las conservas y los aceites, cuyo hurto se ha moderado tras dos años liderando el ranking por el fuerte encarecimiento de su precio en los supermercados.
En la categoría de cuidado personal y belleza, las cuchillas de afeitar se consolidan como el “producto estrella”, por delante de los productos de cuidado corporal y, en tercer lugar, del maquillaje. Las fragancias y los protectores solares, habituales en años anteriores entre los artículos más robados, desaparecen esta vez del pódium.
En los ‘retailers’ de tecnología, los cascos se sitúan como el producto de electrónica más hurtado, seguidos por los accesorios para móviles y los videojuegos. Cobran protagonismo también los robos de cargadores y de smartwatches, dos nuevas “víctimas” que ganan peso entre los profesionales del hurto.
En el ámbito del bricolaje, el ranking lo lideran las herramientas manuales y eléctricas, como los taladros, seguidas por las pilas, las baterías y las bombillas. En el segmento de hogar, decoración y menaje, los artículos más sustraídos son los ambientadores y las velas perfumadas, por delante de cubiertos y platos.
En el sector de la moda, las camisetas y camisas son las prendas más vulnerables, junto con el calzado, que ocupa el segundo lugar. También figuran entre los productos más robados la ropa interior, la lencería, los abrigos y las gafas de sol.
Entre las novedades de esta edición destaca la irrupción del hurto de productos para mascotas, especialmente de la alimentación húmeda, que ha experimentado un fuerte crecimiento en el último año al calor del aumento de hogares españoles con animales de compañía. También sobresalen los robos de productos antiparasitarios, de alimentación seca y de artículos de higiene para mascotas.