Compartir un décimo de lotería entre familiares, amigos o compañeros de trabajo es una costumbre habitual, pero la forma de cobrar el premio puede tener consecuencias fiscales si no se acredita correctamente quiénes eran sus propietarios. La clave está en demostrar desde el momento del cobro que existen varios beneficiarios y qué parte corresponde a cada uno, de manera que el reparto posterior del dinero responda al premio ganado por cada participante y no pueda confundirse con una entrega gratuita de fondos. La Agencia Tributaria exige identificar a los ganadores de los premios sometidos al gravamen especial y, cuando existe un único beneficiario o gestor encargado del cobro, este debe poder acreditar quiénes eran los titulares y cuál era su porcentaje de participación.
Todos los propietarios deben quedar identificados
Cuando un décimo compartido obtiene un premio importante, lo más sencillo es que todos los titulares consten como beneficiarios desde el momento en que se tramita el cobro.
Loterías y Apuestas del Estado señala que, para los premios mayores que deben cobrarse a través de una entidad bancaria colaboradora, todos los participantes deben acudir para identificarse. Si el número de ganadores es elevado, pueden nombrar a un representante para realizar las gestiones, aunque el poder debe formalizarse ante notario.
Este procedimiento permite dejar claro desde el principio que el premio no pertenece exclusivamente a la persona que conserva físicamente el décimo, sino a todos aquellos que habían adquirido una participación.
El error está en cobrarlo como si fuera de una sola persona
Que una única persona se encargue materialmente de gestionar el premio no convierte automáticamente el posterior reparto en una donación. La propia Agencia Tributaria contempla que pueda existir un beneficiario único o gestor de cobro, pero exige que este sea capaz de acreditar que el dinero se distribuyó entre los verdaderos titulares del décimo.
Para evitar problemas resulta fundamental conservar pruebas de que el boleto estaba compartido antes del sorteo: fotografías del décimo, mensajes de WhatsApp, transferencias, justificantes de pago o cualquier documento donde aparezcan los participantes y el porcentaje que pertenece a cada uno.
La situación sería distinta si una persona fuese realmente la única propietaria del décimo y, después de resultar premiada, decidiera entregar parte del dinero a familiares o amigos. En ese supuesto ya no se estaría repartiendo un premio previamente compartido, sino realizando una transmisión de dinero que podría quedar sometida a las reglas del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
Los 40.000 euros exentos también se reparten
Los premios de Loterías y Apuestas del Estado de hasta 40.000 euros por décimo o apuesta están exentos del gravamen especial. Cuando el importe supera esa cifra, únicamente tributa la cantidad que exceda de ese límite, sobre la que se aplica una retención del 20%.
En un décimo compartido, esos 40.000 euros exentos no corresponden íntegramente a cada participante. La exención se distribuye entre todos en proporción a la participación que tengan en el boleto.
Por ejemplo, si cuatro personas poseen a partes iguales un décimo premiado con 60.000 euros, los 40.000 euros exentos se reparten proporcionalmente entre las cuatro. Los 20.000 euros restantes quedan sujetos al gravamen y la retención total asciende a 4.000 euros. El premio neto sería, por tanto, de 56.000 euros, 14.000 euros para cada participante.
Dónde se cobra un décimo compartido
El procedimiento depende también del importe obtenido. SELAE considera premios menores los inferiores a 2.000 euros, que pueden cobrarse en los puntos de venta de su red comercial. Los premios iguales o superiores a esa cantidad deben abonarse a través de las entidades financieras autorizadas.
En los premios compartidos de mayor cuantía será precisamente en el banco donde deberán quedar identificados los beneficiarios. La entidad solicitará además la documentación necesaria para cumplir con las obligaciones fiscales y de prevención del blanqueo de capitales.
Una foto y un mensaje pueden evitar problemas con Hacienda
La precaución debería comenzar incluso antes de conocer el resultado del sorteo. Cuando varias personas compran conjuntamente un décimo, conviene fotografiar el boleto y dejar por escrito quién participa y con qué cantidad. De esta manera, si llega el premio, será mucho más sencillo acreditar que la propiedad era compartida desde el principio.
La regla fundamental es que Hacienda pueda seguir el rastro del dinero y conocer quiénes eran realmente los ganadores. Si los participantes están identificados y puede demostrarse qué porcentaje pertenecía a cada uno antes del sorteo, el dinero recibido por cada miembro del grupo corresponde a su parte del premio. El problema puede aparecer cuando no existe ninguna prueba del reparto previo y una sola persona cobra el décimo como propio para distribuir después el dinero entre terceros.