El papel secamanos, las servilletas o las toallitas son parte de la rutina diaria en baños, oficinas, restaurantes, gimnasios y espacios compartidos. Sin embargo, una vez usados, no siempre pueden reciclarse como papel. La humedad, la grasa, los restos orgánicos, los productos químicos o la contaminación invisible pueden cambiar por completo su destino. Los expertos en higiene consciente de PAPELMATIC explican qué ocurre con la celulosa después de su uso y cómo pueden actuar las empresas para separar mejor
Tirar papel al contenedor azul parece una decisión fácil. Sin embargo, la realidad es más compleja, especialmente cuando se habla de papel de un solo uso, como el papel secamanos, las servilletas, el papel de cocina o las toallitas utilizadas en baños, oficinas, gimnasios, restaurantes, comercios y todo tipo de espacios compartidos.
El motivo es sencillo, el reciclaje no depende solo del material del que está hecho un producto, sino también de cómo se ha utilizado. Un papel que ha servido para secar unas manos, limpiar grasa, absorber agua sucia o retirar restos de comida ya no es solo celulosa, es papel usado, y eso cambia completamente su destino.
Pau Fornt, director general de PAPELMATIC, empresa especializada en soluciones de higiene consciente y converting de celulosa con más de 60 años de experiencia, destaca la importancia de entender este matiz:
"La celulosa es un material con mucho valor, pero ese valor depende también de cómo la usamos y de cómo la separamos después. Un mismo papel puede tener recorridos muy distintos según si llega limpio, con restos orgánicos o contaminado con productos químicos o residuos higiénicos. Por eso, en PAPELMATIC entendemos la higiene consciente como una mirada completa: escoger soluciones adecuadas, evitar el desperdicio y facilitar que cada residuo llegue al circuito donde pueda aprovecharse mejor".
A partir de esta premisa, los especialistas de PAPELMATIC explican cómo funciona realmente el reciclaje del papel, qué factores pueden impedir su recuperación y qué criterios deberían aplicarse en empresas, oficinas y espacios compartidos.
Qué ocurre cuando el papel llega a una planta de reciclaje
Para entender por qué no todo el papel usado puede ir al contenedor azul, se debe mirar qué ocurre después de su recogida.
Primero, el papel y el cartón del contenedor azul se recogen, se clasifican por tipo y calidad y se envían a una fábrica papelera.
Allí se mezclan con agua en una máquina llamada pulper, que separa las fibras de celulosa. Después, la pasta se limpia para eliminar impurezas como plásticos, grapas, adhesivos o arena.
La pasta limpia se extiende sobre una malla, se elimina el agua y las fibras vuelven a unirse para formar una nueva hoja de papel. Cuanto más largas y limpias sean las fibras, mayor será la calidad del papel reciclado.
Sin embargo, las fibras solo pueden reciclarse entre cinco y siete veces, ya que con cada ciclo se acortan y pierden resistencia.
Por este motivo, el papel tisú (como servilletas o papel de cocina) apenas puede reciclarse: sus fibras son muy cortas y, además, suelen estar contaminadas con grasa, restos de comida, jabones o productos químicos, lo que dificulta su recuperación.
Se puede reciclar el papel mojado
El agua es necesaria para el proceso de rehidratación al reciclar el papel, pero si llega muy mojado al contenedor azul daña las fibras, imposibilitando su unión. Además, puede provocar hongos al almacenarse compactado en grandes balas, estropeando el material.
En qué contenedor va cada tipo de papel
Para resolver las dudas habituales en oficinas, comercios y hogares, las plantas de tratamiento y las autoridades ambientales establecen una división muy clara basada en cómo se ha usado el material.
Contenedor azul (Papel y cartón limpio): Deposita periódicos, revistas, folios y cajas de cartón limpios y secos. Pliega las cajas y retira, si es posible, grapas, clips o cintas. No tires papel plastificado, fotografías, briks ni vasos de café, ya que contienen otros materiales que dificultan su reciclaje.
Contenedor marrón (Fracción orgánica): Deposita papel de cocina, servilletas usadas y papel secamanos con restos de agua, jabón o comida. Al ser de origen vegetal, puede convertirse en compost en unas 2 a 6 semanas.
Contenedor gris (Fracción resto): Deposita el papel contaminado con productos químicos, aceites o fluidos corporales, así como pañales, compresas, bastoncillos y toallitas húmedas. Estas últimas contienen fibras plásticas, no se reciclan y pueden obstruir las tuberías.
Qué pueden hacer las empresas para reciclar mejor
Desde PAPELMATIC se recomienda:
1. Separar los puntos de recogida según el tipo de residuo: No debería gestionarse igual el papel limpio de una oficina, que el papel usado en un baño o una cocina.
2. Señalizar las papeleras de forma sencilla: Mensajes como "Solo papel limpio y seco", pueden evitar muchos errores.
3. Colocar papeleras junto a los dispensadores: Facilita que los usuarios tiren el papel en el contenedor adecuado.
4. Formar al personal de limpieza: son clave para gestionar los residuos.
5. Revisar los consumos: Usar dispensadores de dispensación controlada reduce el desperdicio.
6. Adaptar el producto al uso real: No todos los espacios necesitan el mismo tipo de papel, gramaje o formato.
7. Revisar la normativa municipal: La gestión de algunos residuos puede variar según la ciudad o el sistema de recogida disponible.
La mayoría de los errores al separar residuos se deben a la falta de información y de papeleras adecuadas, no a la falta de compromiso. Facilitar la separación y ofrecer información clara ayuda a convertir la sostenibilidad en un hábito cotidiano.
Sobre PAPELMATIC
Fundada en 1965 en Barcelona por Pau Fornt Valls, PAPELMATIC es una empresa familiar con un profundo ADN papelero. Inicialmente especializada en el 'converting' de celulosa, la compañía ha diversificado su catálogo para ofrecer más de 1.500 soluciones de higiene consciente y bienestar profesional, adaptadas a las necesidades de diversos sectores e industrias.
Bajo el liderazgo de Pau Fornt Baldrich, perteneciente a la cuarta generación de una familia empresaria, PAPELMATIC mantiene un firme compromiso con la innovación tecnológica, la responsabilidad social y el respeto por el medio ambiente.
PAPELMATIC forma parte del GRUPO PAPELMATIC, junto con otras empresas familiares como Efebé y Aixa Converting. Con sede en Cornellá de Llobregat (Barcelona), actualmente emplea a 40 personas y opera en toda España a través de su equipo comercial y su canal de venta online.
Además, cuenta con presencia internacional mediante distribuidores globales que atienden a empresas multinacionales.