La empresa española Catalyxx ha comunicado este miércoles que levantará en la localidad portuguesa de Sines su primera planta de química renovable, para la que prevé una inversión de 120 millones de euros.
La instalación fabricará butanol, hexanol y octanol a partir de bioetanol, proporcionando al mercado una alternativa con bajas emisiones de carbono frente a los procesos petroquímicos tradicionales y manteniendo al mismo tiempo una “plena” compatibilidad con las aplicaciones industriales y las cadenas de valor ya existentes.
La elección de Sines responde, según la compañía, a la disponibilidad de una infraestructura industrial avanzada, un puerto de aguas profundas, buenas conexiones logísticas y acceso a energía de origen renovable.
En cuanto al despliegue de Catalyxx Ibérica, el proyecto se financia mediante una combinación de capital privado y fondos públicos, entre los que destaca como hito reciente la concesión de 20 millones de euros por parte de la Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE JU).
El Ejecutivo portugués ha declarado la iniciativa como Proyecto de Interés Nacional (PIN), valorando su aportación estratégica al tejido industrial del país, a la innovación, la sostenibilidad y el crecimiento económico, lo que permite al proyecto beneficiarse de un procedimiento acelerado para la tramitación regulatoria y la obtención de licencias.
La compañía ya ha logrado los permisos medioambientales esenciales, un paso que supone otro avance relevante y que consolida la preparación del proyecto para su entrada en la fase de construcción.
El desarrollo se encuentra así en su tramo final, con el inicio de las obras previsto para el cuarto trimestre de 2026. Las tareas de ingeniería se realizan con el apoyo de Worley, firma especializada en el sector energético, y de Quadrante, consultora internacional.
Las previsiones apuntan a que la planta actúe como palanca para atraer nuevas inversiones privadas e institucionales en Portugal, generando un efecto tractor sobre el ecosistema industrial nacional. Además, se estima que la instalación de Sines evitará por sí sola alrededor de 105.000 toneladas de emisiones de CO2 anuales.
“Este proyecto no solo acelerará la desfosilización de la industria química, sino que también posicionará a Portugal como líder europeo en innovación industrial sostenible”, ha concluido el consejero delegado de Catalyxx, Joaquín Alarcón.