El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y el titular de Industria, Jordi Hereu, han celebrado este martes una reunión con representantes del tejido industrial para revisar el efecto económico de la guerra de Irán y examinar el desempeño de las medidas incluidas en el Plan de Respuesta.
En el encuentro han participado directivos de Anfac, Aspapel, Ascer y Alianza por la Competitividad, junto a otros portavoces de las principales patronales industriales, con la mirada puesta en la posible prórroga y ajuste del paquete anticrisis más allá del 30 de junio.
Con esta reunión, Carlos Cuerpo prosigue la ronda de contactos sectoriales iniciada el lunes, cuando se reunió con operadores gasistas y petroleros junto con la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, y tiene previsto mantener mañana otro encuentro con el sector agroalimentario, acompañado por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.
En paralelo, el Ejecutivo ha mantenido en las últimas semanas diversas reuniones con los agentes sociales y con representantes de los sectores del transporte, la logística y la distribución.
Según el Gobierno, estos contactos responden a un doble objetivo: estudiar el funcionamiento de las medidas puestas en marcha y evaluar el impacto real de la guerra, que se está monitorizando “minuto a minuto”.
El Ejecutivo sostiene que el Plan de Respuesta, vigente desde el 20 de marzo, está logrando mitigar el impacto del shock externo sobre la inflación y el poder adquisitivo. Los cálculos oficiales apuntan a que el Plan ayuda a contener la tasa interanual de inflación general en torno a un punto porcentual, un efecto visible sobre todo en los combustibles.
Además de estas actuaciones, el denominado escudo renovable —la apuesta firme por las energías verdes y la electrificación— coloca a España en una posición más favorable para hacer frente a la volatilidad de los mercados energéticos y reforzar la protección de empresas y hogares.