El gasto de los hogares de mayores pasa de estar un 20% por debajo de la media a superarla, según Funcas

Los hogares con mayores de 65 años han pasado de gastar un 20% menos que la media a situarse por encima, mientras se mantienen brechas por origen y estatus.

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Una pareja camina por Paseo del Prado Jesús Hellín - Europa Press

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El gasto por unidad de consumo de los hogares cuyo sustentador principal tiene 65 años o más ha evolucionado de forma notable en las dos últimas décadas. En 2006 se situaba un 20% por debajo del promedio, mientras que en 2025 ya se coloca por encima de la media, al tiempo que los hogares con cabezas de familia en edades intermedias han ido perdiendo peso relativo.

La desigualdad en el gasto o consumo entre los hogares españoles se ha mantenido prácticamente inalterada en estos veinte años, a diferencia de la desigualdad de ingresos, que sí ha mostrado mayores vaivenes. En este contexto, el cambio más relevante es el vinculado a la edad del sustentador principal, de acuerdo con una nota de Funcas basada en los datos de 2025 de la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) del INE.

Los especialistas de Funcas detallan que el aumento relativo del gasto en los hogares de personas mayores se ha producido en dos etapas. La primera, en la que se concentró la mayor parte de la mejora, coincidió con la crisis de 2008-2013. En esos años, los ingresos de los hogares de mayores se mantuvieron o incluso avanzaron, gracias a la fuerte protección de la revalorización de las pensiones, mientras que los ingresos de los hogares en edad laboral descendieron con fuerza por el hundimiento de la ocupación.

La segunda fase, de carácter más gradual, corresponde aproximadamente al último lustro, en un escenario en el que las pensiones han registrado incrementos superiores a los salarios, que siguen siendo la fuente de renta predominante para el resto de hogares.

Dado que la edad se relaciona estrechamente con la situación en el mercado de trabajo, la comparación entre los hogares cuyo sustentador principal está jubilado y el conjunto de los demás muestra una mejora clara de los primeros. Su índice de gasto relativo avanza 21 puntos porcentuales, al pasar de 86 a 107 en el periodo analizado.

De este modo, su nivel de gasto deja de estar por debajo de la media y pasa a situarse claramente por encima, con fases de avance que coinciden con las observadas para el conjunto de la población mayor. En sentido contrario, el gasto de los hogares encabezados por personas ocupadas o en paro pierde 8 y 7 puntos porcentuales, respectivamente, en términos relativos.

El investigador de la Dirección de Estudios Sociales de Funcas, Juan Carlos Rodríguez, subraya que, mientras que la desigualdad de ingresos responde de forma intensa al ciclo económico, "sube con la crisis y baja con la recuperación", la desigualdad de gasto presenta oscilaciones mucho más contenidas. "Esto confirma que los hogares suelen amortiguar sus oscilaciones de renta intentando mantener su nivel de consumo ahorrando (o desahorrando), o endeudándose", ha señalado.

Brechas por origen y nivel socioeconómico

El estudio de Funcas identifica también diferencias persistentes ligadas al origen y a la posición socioeconómica, que apenas varían a lo largo del periodo considerado.

Los hogares encabezados por personas nacidas en España mantienen un gasto claramente superior al de aquellos cuyo sustentador principal ha nacido en el extranjero. Entre 2011 y 2025, la distancia media se mantiene en torno al 27%, sin cambios significativos.

Un patrón similar se observa al clasificar según la ocupación del sustentador principal. Quienes desempeñan ocupaciones de nivel alto presentan un gasto muy superior al de quienes tienen empleos de nivel bajo, sin que el orden relativo se modifique de forma apreciable desde 2012.

Para Juan Carlos Rodríguez, de este ejercicio se desprenden al menos tres ideas clave para el debate público sobre la desigualdad. La primera es que una discusión centrada casi exclusivamente en los ingresos gana complejidad al incorporar el consumo, ya que el bienestar material se reparte de forma menos desigual, y con menos cambios en el tiempo, de lo que reflejan las cifras de renta.

La segunda consideración enlaza con el debate sobre el equilibrio entre generaciones, a la luz del mejor posicionamiento relativo de los mayores, y la tercera se refiere a la brecha de gasto en función del país de nacimiento del sustentador principal.

"Pese a que en estos tres lustros la población inmigrante ha atravesado distintas fases del ciclo migratorio, no se aprecia convergencia de sus niveles de consumo con los de los hogares autóctonos, lo que sugiere que ni el paso del tiempo ni el crecimiento económico bastan, por sí solos, para cerrar esa distancia", ha apuntado.

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