El Gobierno colabora estrechamente con Talgo en la búsqueda de socios internacionales con los que sellar alianzas estratégicas que permitan reforzar su actividad e incrementar su capacidad de fabricación de trenes, con la meta de poder atender todos los encargos que la compañía tiene actualmente en cartera.
Así lo ha explicado el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, en una entrevista con “Bloomberg”, donde se menciona la posibilidad de una alianza con una empresa polaca en el marco de las conversaciones que se están manteniendo con potenciales nuevos socios.
El Estado figura entre los principales accionistas de Talgo, después de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) comprase a finales de 2025 un paquete equivalente al 7,9% del capital de la compañía.
El interés del Ejecutivo por el porvenir del fabricante ferroviario con sede en Álava se apoya también en las necesidades de Renfe, el operador público de trenes, que debe incorporar nuevo material rodante para hacer frente al aumento de la demanda previsto para los próximos años.
En este contexto, Renfe ha sufrido en primera persona las consecuencias de la limitada capacidad industrial de Talgo, que continúa acumulando retrasos en la entrega de varios trenes adquiridos hace años y que ya han supuesto, por el momento, una penalización de 116 millones de euros impuesta por Renfe por el incumplimiento de los plazos de entrega.
Por este motivo, el Ministerio de Transportes trabaja junto a Talgo en la búsqueda de alternativas que permitan superar este cuello de botella productivo, entre las que figura una posible alianza con una compañía polaca. Fuentes del Ministerio consultadas por Europa Press rehúsan ofrecer más detalles sobre estas conversaciones.
El año pasado, en plena negociación para la venta de Talgo, el fabricante polaco de trenes Pesa, controlado por el fondo PFR, manifestó su interés en hacerse con la española a un precio de 5 euros por acción, una propuesta que finalmente no llegó a concretarse.
No obstante, con anterioridad a ese intento de compra, Pesa y Talgo ya habían suscrito un acuerdo para analizar fórmulas de cooperación en el desarrollo de la nueva red ferroviaria de alta y muy alta velocidad de Polonia.