El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha defendido que la energía nuclear debe desempeñar un papel clave como fuente de estabilidad para el sistema eléctrico europeo durante el abandono progresivo de los combustibles fósiles, y ha recalcado que debe integrarse en la solución junto a las energías renovables.
Estas declaraciones las ha realizado este martes en un coloquio con el economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Tim Gould, y la diputada de la Asamblea Nacional francesa y exministra de Transición Energética, Agnès Pannier-Runacher, en el marco del World in Progress (WIP) 2026.
Grossi ha señalado que la energía nuclear "no es la solución, pero forma parte de la solución" y ha destacado que contribuye a garantizar un suministro eléctrico predecible y estable.
Por su parte, Gould ha remarcado que "la prioridad es la seguridad energética, pero la asequibilidad es esencial" en el contexto actual, por lo que ha insistido en que las infraestructuras energéticas deben ser más eficientes.
Ha criticado que se ha destinado "mucho" capital a la capacidad de generación, pero que no se está aprovechando plenamente porque la red y el resto de infraestructuras no resultan lo bastante eficaces para canalizar esa energía.
Reducir la dependencia del gas y el petróleo
Pannier-Runacher ha instado a rebajar la fuerte dependencia del gas y del petróleo, que, ha recordado, todavía suponen en torno al 70% del mix energético.
"Lo bueno es que en Europa podemos producir energía que es más o menos igual de competitiva que el crudo y el gas natural, sea con energía nuclear o con renovables".
Grossi ha abogado por "volver al realismo y el sentido común" y ha subrayado que en Europa operan actualmente más de 100 reactores nucleares, por lo que considera que la energía atómica debe contemplarse como una opción útil y disponible para generar electricidad.