Los recursos públicos han aumentado de forma significativa entre 2019 y 2025, elevando su peso en 3,2 puntos del PIB, unos 45.000 millones de euros. De ese incremento, 1,2 puntos, en torno a 17.000 millones, proceden de no haber actualizado el IRPF al ritmo de la inflación y del avance de las rentas de los hogares, de acuerdo con las estimaciones del Banco de España.
En su “Informe Anual 2025”, difundido este miércoles, el supervisor detalla que el gasto público también ha incrementado su peso sobre el PIB en 2,5 puntos (unos 35.000 millones). Estas magnitudes aumentan al incorporar los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), que añaden 4 puntos del PIB a los ingresos y 3,3 puntos al gasto. De este modo, en 2025 los ingresos públicos alcanzaron el 42,9% del PIB y los desembolsos el 45,3%.
En el mismo intervalo, y considerando igualmente el MRR, el conjunto de la zona euro ha registrado un crecimiento del gasto público sobre el PIB incluso superior al de España (4,5 puntos), mientras que el avance de los ingresos ha sido más moderado (1,6 puntos). Así, el nivel de gasto medio del área del euro se sitúa 1,4 puntos por encima del español, al tiempo que los ingresos muestran una cierta convergencia, aunque la media del euro todavía se coloca 1,8 puntos por encima de España.
El examen del Banco de España sobre la evolución reciente de los ingresos revela que el fuerte aumento observado desde 2019 se explica sobre todo por los impuestos directos y, en segundo término, por las cotizaciones sociales. Este comportamiento responde tanto a un crecimiento “robusto” de las bases imponibles, mayor que el del PIB, como a decisiones discrecionales y al efecto de la llamada progresividad en frío, derivada de no adaptar los tributos al repunte de los precios.
En particular, los tributos sobre la renta han ganado 2,8 puntos de PIB entre 2019 y 2025, lo que equivale a unos 39.000 millones. De este avance, 1,7 puntos (cerca de 24.000 millones) corresponden al IRPF y 1 punto al Impuesto sobre Sociedades (alrededor de 14.000 millones).
Tirón de las cotizaciones y efecto de la progresividad en frío
Las cotizaciones sociales han incrementado su peso en 0,4 puntos del PIB (unos 5.600 millones), mientras que los impuestos sobre la producción han reducido su aportación en 0,1 puntos (1.400 millones) y otros ingresos corrientes y de capital permanecen prácticamente inalterados en relación con la economía. A su vez, los fondos del plan de recuperación habrían sumado 0,8 puntos de ingresos en 2025, equivalentes a unos 11.000 millones.
Por un lado, las bases de los principales tributos han crecido por encima del PIB, al concentrarse el avance de la actividad en componentes más gravados, lo que habría aportado 1,5 puntos al aumento de la recaudación entre 2019 y 2025. Esto encaja con la mayor sensibilidad al ciclo económico de figuras como el IRPF o el Impuesto sobre Sociedades.
Por otro lado, se ha producido un aumento de los tipos efectivos del IRPF, fruto de la progresividad en frío derivada de no actualizar de forma plena los parámetros del impuesto al mismo ritmo que las rentas de los hogares o la inflación. Este fenómeno habría añadido 1,2 puntos porcentuales a la ratio de ingresos, unos 17.000 millones de euros.
El Banco de España subraya que, si no se adoptan medidas para revertir el incremento de los tipos medios efectivos, su impacto será “estructural” y, mientras no se lleven a cabo nuevas actualizaciones, los tipos medios seguirán al alza.
No obstante, el organismo puntualiza que, dado que los tipos efectivos ya se encuentran en “niveles máximos en términos históricos”, esto podría apuntar a un posible “ajuste a la baja” en el marco de futuras reformas fiscales.
Además, otras decisiones sobre ingresos habrían contribuido con unos 0,8 puntos al aumento de la recaudación sobre el PIB (unos 11.000 millones), entre ellas los incrementos de cotizaciones ligados a la reforma de pensiones, el impuesto temporal a las entidades financieras y la restricción a la compensación de pérdidas de filiales en el Impuesto sobre Sociedades.
Prestaciones sociales y sanidad impulsan el gasto público
En el capítulo del gasto, desde 2019 la ratio de desembolso público sobre el PIB ha crecido en 2,5 puntos (unos 35.000 millones), sin contar el gasto financiado con el MRR, que añade otros 0,8 puntos. El repunte del gasto se reparte entre numerosas rúbricas, aunque las prestaciones sociales, el consumo público y, en menor medida, la inversión financiada con recursos nacionales concentran 2,1 puntos de ese incremento.
Por funciones, el aumento del peso del gasto hasta 2024 (último dato disponible) se concentra en protección social (1,4 puntos), asuntos económicos (0,9 puntos) y, con 0,4 puntos cada uno, sanidad y servicios públicos generales.
El principal bloque responsable del mayor gasto son las prestaciones sociales no en especie, que han ganado 1,3 puntos de PIB entre 2019 y 2025. De ellos, 0,6 puntos se explican por el aumento del gasto en pensiones contributivas, 0,3 puntos por el fuerte repunte de la incapacidad temporal (IT) y otros 0,3 puntos por las prestaciones no contributivas, fundamentalmente el ingreso mínimo vital.
Menos gasto en paro y más inversión pública
En contraste, el gasto en prestaciones por desempleo se ha reducido en 0,1 puntos de PIB en ese periodo, reflejando la caída de la tasa de paro.
El consumo público ha crecido 0,5 puntos de PIB entre 2019 y 2025, cifra que se eleva a 0,6 puntos al sumar el gasto vinculado al plan de recuperación. Más de la mitad de este aumento procede del gasto sanitario (0,3 puntos), destacando, por su carácter más persistente, la remuneración de asalariados (casi 0,2 puntos) y los consumos intermedios asociados a los servicios hospitalarios (0,2 puntos del PIB).
La inversión pública, por su parte, ha subido 0,3 puntos de PIB entre 2019 y 2025, incremento que se duplicaría hasta 0,7 puntos si se incluye el impulso derivado de los fondos europeos.
El resto de partidas de gasto ha avanzado en conjunto 0,4 puntos del PIB, como resultado de la evolución de varios componentes, entre los que destacan las subvenciones, con un aumento de 0,2 puntos, y los intereses efectivos, con 0,1 puntos.
Gasto con fuerte componente inercial y presiones futuras
El Banco de España resalta la “inercia” de las partidas que más han crecido, ya que las prestaciones sociales están condicionadas por el envejecimiento de la población y por el mayor coste de las bajas por incapacidad temporal, mientras que el aumento del consumo público se vincula sobre todo al gasto sanitario y a la remuneración de empleados públicos.
En cuanto a la tercera rúbrica que más ha avanzado, la inversión pública, situada en el 2,6% del PIB si se excluye el gasto ligado al MRR, continúa por debajo de su media histórica, del 3,4% desde 1995. No obstante, a futuro afronta presiones al alza derivadas de los compromisos asumidos en materia de defensa.
