Heathrow Airport Limited, sociedad que explota el aeropuerto de Heathrow en Londres, registró entre enero y septiembre un beneficio ajustado antes de impuestos de 177 millones de libras (211 millones de euros), lo que supone un descenso del 18,4% frente al mismo periodo del ejercicio anterior, en un contexto de utilización máxima de la infraestructura y mientras avanzan los planes para construir una tercera pista.
Durante los nueve primeros meses del año, tanto la facturación como el número de viajeros sufrieron ligeras caídas interanuales. Los ingresos totales se situaron en 2.684 millones de libras (3.203 millones de euros), un 0,6% menos, debido principalmente al recorte en las tarifas aeroportuarias.
En cuanto al tráfico, por las instalaciones pasaron 63 millones de pasajeros, un 0,7% menos que un año antes. Esta partida se vio impactada por “la continua incertidumbre geopolítica en Oriente Próximo”, ligada al conflicto armado en la zona.
Los costes operativos aumentaron un 6,2%, hasta 1.243 millones de libras (1.484 millones de euros), impulsados por una mayor carga en impuestos comerciales, el incremento de las contribuciones a la Seguridad Social y un esfuerzo adicional en inversión tecnológica.
En un comunicado, la empresa lamentó que es “incapaz” de dar servicio a las 40 aerolíneas que aguardan para incorporarse o ampliar sus franjas horarias, al tiempo que pierde su liderazgo como aeropuerto con mejor conectividad del planeta frente al de Estambul, en un momento en que “otros países invierten en la conectividad de sus aeropuertos centrales”.
Por otro lado, el Ebitda ajustado retrocedió un 6%, hasta 1.441 millones de libras (1.720 millones de euros) entre julio y septiembre, de acuerdo con la misma nota remitida por la compañía.
A pesar de este deterioro en las principales magnitudes, el consejo de administración de Heathrow dio luz verde al pago de un dividendo de 200 millones de libras (238,7 millones de euros) a los accionistas externos, que se abonó durante el mes de octubre.