La petición de créditos para la compra de vivienda en la zona del euro ha experimentado un retroceso mucho más acusado de lo esperado y la mayor contracción desde 2023, de acuerdo con la última encuesta de préstamos bancarios del Banco Central Europeo (BCE). El organismo vincula este desplome al encarecimiento del dinero, el deterioro de la confianza de los hogares y unas perspectivas menos favorables para el mercado inmobiliario.
El sondeo, realizado entre finales de septiembre y comienzos de octubre a 159 entidades de la eurozona, refleja una caída neta cada vez más intensa en la demanda de hipotecas durante el tercer trimestre de 2026. El descenso se situó en el 27%, frente al 15% del trimestre anterior, lo que supone la mayor contracción desde el mismo periodo de 2023 y un deterioro muy superior a lo que habían anticipado los bancos (-12%).
El retroceso de la demanda de financiación para vivienda en el trimestre se observó en Alemania, España y Francia, mientras que en Italia permaneció estable. Este comportamiento se explica por el aumento de los tipos de interés, la pérdida de confianza de los consumidores y el empeoramiento de las expectativas sobre la evolución del sector inmobiliario.
“La evolución de los tipos de interés ejerció una presión a la baja sustancial sobre la demanda de préstamos hipotecarios y contribuyó negativamente de forma creciente por tercer trimestre consecutivo”, subraya el BCE.
La aportación de este factor (-39%) fue la más elevada desde el tercer trimestre de 2023 y las entidades de las cuatro mayores economías del área del euro señalaron efectos adversos derivados. Al mismo tiempo, la menor confianza del consumidor siguió lastrando la demanda, aunque su impacto fue neutro en España e Italia. Por su parte, las perspectivas del mercado de la vivienda influyeron negativamente en la contratación de hipotecas en España, Francia y Alemania, con un efecto neutro en Italia.
Mirando al próximo trimestre, los bancos del área del euro prevén una caída neta “aún mayor y más pronunciada” en la demanda de hipotecas, con una contracción estimada del 36%. En este contexto, destaca el caso de Francia, donde se anticipa una bajada “particularmente pronunciada” (-88%) que, de confirmarse, solo sería comparable, desde el inicio de la serie en 2002, con la registrada en el cuarto trimestre de 2022.
Al mismo tiempo, las entidades indicaron que los estándares de crédito para hipotecas permanecieron sin variación en el tercer trimestre, después de que en el periodo anterior hubieran previsto un ligero endurecimiento neto (2%).
No obstante, de cara al cuarto trimestre de 2026, los bancos contemplan un endurecimiento significativo de los criterios de concesión de préstamos para vivienda (10%), impulsado, entre las cuatro mayores economías de la zona euro, por las entidades francesas, españolas e italianas, mientras que los bancos alemanes esperan que sus requisitos se mantengan sin cambios.
En paralelo, los bancos de la eurozona registraron un fuerte endurecimiento neto de los términos y condiciones específicos de los créditos hipotecarios, con un aumento del 16%, cuatro veces más que en el trimestre anterior y el más intenso desde el tercer trimestre de 2023.
En este contexto, el incremento de los tipos de interés fue el principal elemento detrás del aumento de las restricciones, mientras que la reducción de los márgenes en los préstamos medios actuó como factor moderador.
Asimismo, las entidades constataron un nuevo aumento neto en la proporción de solicitudes de hipotecas denegadas durante el tercer trimestre, con un incremento del 5%, por encima del promedio histórico del 4% observado desde 2015.
Préstamos a empresas
En lo que respecta a la financiación empresarial, la encuesta del BCE muestra que los bancos del área del euro aplicaron un endurecimiento neto adicional de los criterios para conceder préstamos o líneas de crédito a compañías durante el tercer trimestre de 2026, con un incremento del 9% en las restricciones, por encima de lo que preveía el sector (5%).
La mayor percepción del riesgo y la menor tolerancia al riesgo por parte de las entidades continuaron siendo los principales elementos que explican el endurecimiento de los requisitos para el crédito corporativo. Además, algunos bancos señalaron una presión creciente derivada de la incertidumbre geopolítica y de la evolución del mercado energético.
Al mismo tiempo, las entidades de la zona euro registraron un descenso neto en la demanda de financiación por parte de las empresas (-6), en contraste con la previsión anterior de un aumento (4%) tras el repunte observado en el segundo trimestre (3%).
Según los bancos encuestados, la demanda de préstamos corporativos se vio contenida sobre todo por el nivel general de los tipos de interés, mientras que la menor demanda de inversión fija por parte de las pymes y el desplazamiento hacia fuentes de financiación alternativas también contribuyeron, aunque de forma más limitada, a reducir la necesidad de crédito bancario.
Además, algunas entidades indicaron que la incertidumbre en torno a la situación geopolítica y energética seguía frenando la demanda de préstamos por parte de las empresas.
Para el cuarto trimestre de 2026, los bancos esperan un nuevo endurecimiento de los estándares de crédito aplicados a las compañías.