El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) analizó en su reunión de este jueves la opción de subir los tipos de interés, pero optó finalmente por mantener sin variación el precio del dinero. La decisión fue unánime y, según Christine Lagarde, si no se producen cambios relevantes en el escenario, “la dirección es clara”.
“Se tomó la decisión unánime de que estábamos en una posición suficientemente buena como para esperar información adicional”, ha explicado la presidenta del BCE, subrayando que antes del encuentro del próximo 17 de diciembre se publicarán nuevos datos, habrá más información disponible y se contará con un escenario macroeconómico actualizado elaborado por los economistas de la institución.
En esta línea, Lagarde ha apuntado que “a menos que haya un acontecimiento importante, la dirección que tomaremos es bastante clara para todos”. Aun cuando ha reconocido ante la prensa que la coyuntura actual “podría haber justificado una subida”, ha argumentado que, por ahora, no se detecta un riesgo adicional de efectos de segunda ronda más allá de los ya recogidos en las proyecciones de septiembre.
Al mismo tiempo, ha remarcado que el Consejo de Gobierno está muy pendiente de los “dos cambios clave” identificados: por un lado, la evolución de los precios de la energía y su repercusión en la inflación y, por otro, el encarecimiento de la financiación a largo plazo, con un fuerte aumento del rendimiento medio de los bonos soberanos a 10 años.
Con este telón de fondo, el órgano de gobierno del BCE valoró si una subida de tipos era ya adecuada, si bien concluyó por unanimidad que “un enfoque prudente seguía siendo apropiado”.
Lagarde ha evitado profundizar en la situación de la deuda de Francia, cuya rentabilidad a diez años llegó la semana pasada a su nivel más alto desde 2002. Se ha limitado a señalar que el repunte de los costes de financiación se observa “no específicamente en un Estado miembro ni en toda Europa, sino en el mundo entero”, aunque ha admitido que algunos países de la UE “se enfrentan a desafíos particulares”.
El BCE descarta recortar el número de reuniones
En otro orden de cosas, la presidenta del BCE ha descartado que el banco central vaya a reducir la frecuencia de sus reuniones de política monetaria. Lo ha hecho después de que la Reserva Federal de Estados Unidos anunciara que recortará el número de revisiones de ocho a seis a partir de 2028, con un calendario transitorio en 2027 que contemplará siete reuniones.
“¿Hay motivos para reducir nuestra actividad a las reuniones trimestrales? No y no tenemos planes de limitar el número de reuniones que tratarán sobre política monetaria”, ha zanjado Lagarde.