El precio de la luz baja este domingo 23 de agosto hasta una media de 85,10 euros por megavatio hora en el mercado mayorista, un 10,95% menos que los 95,57 euros registrados el sábado.
La jornada presenta una diferencia extrema entre las horas centrales y la noche. El mercado entra en precios negativos entre las 10:00 y las 18:00, mientras que el máximo llega de 21:00 a 22:00, con 164,44 euros por megavatio hora.
Estos datos corresponden al mercado mayorista gestionado por OMIE. No representan directamente el precio que paga un consumidor acogido a la tarifa regulada, cuyo coste final incorpora peajes, cargos, ajustes y otros conceptos.
Las horas más baratas de la luz
El mínimo mayorista se registra entre las 13:00 y las 15:00, cuando el precio cae hasta −2,10 euros por megavatio hora.
Las ocho horas negativas son las siguientes:
• 10:00 a 11:00: −0,35 €/MWh.
• 11:00 a 12:00: −1,24 €/MWh.
• 12:00 a 13:00: −2,08 €/MWh.
• 13:00 a 14:00: −2,10 €/MWh.
• 14:00 a 15:00: −2,10 €/MWh.
• 15:00 a 16:00: −1,15 €/MWh.
• 16:00 a 17:00: −1,00 €/MWh.
• 17:00 a 18:00: −0,47 €/MWh.
En el PVPC, la franja más económica es de 14:00 a 15:00, con aproximadamente 0,02627 euros por kilovatio hora. Entre las 09:00 y las 19:00 se concentran los precios regulados más bajos del día.
Las horas que conviene evitar
El mercado mayorista alcanza su máximo entre las 21:00 y las 22:00, con 164,44 euros por megavatio hora. También supera los 150 euros durante buena parte de la madrugada y entre las 22:00 y la medianoche.
Para los consumidores con PVPC, la hora más cara es de 07:00 a 08:00, con unos 0,23007 euros por kilovatio hora. Desde las 20:00 vuelve a superar los 0,20 euros.
La diferencia se explica porque el PVPC no reproduce automáticamente el precio de OMIE. El coste regulado incorpora otros componentes y combina progresivamente referencias del mercado diario con precios a plazo para reducir la volatilidad.
Por qué la electricidad no será gratuita
Un precio mayorista negativo significa que, durante una franja determinada, la oferta de generación supera a la demanda y algunos productores están dispuestos a pagar para colocar su energía en el sistema.
Eso no convierte el consumo doméstico en gratuito. Los hogares siguen pagando los costes regulados asociados a las redes, la operación del sistema, los cargos, los impuestos correspondientes y el margen de comercialización.
La señal negativa sí ayuda a reducir el precio final. Quienes tengan una tarifa regulada o indexada pueden concentrar lavadoras, lavavajillas, termos eléctricos o la carga del vehículo durante las horas centrales.