Radiografía del paro en España: 850.700 hogares tienen a todos sus miembros activos sin trabajo

Expertos y sindicatos, entre ellos USO, alertan sobre la precariedad y el aumento de los fijos discontinuos inactivos

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La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en su escaño en el Congreso de los Diputados. Foto: Ricardo Rubio - Europa Press

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en su escaño en el Congreso de los Diputados. Foto: Ricardo Rubio - Europa Press

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España ya tiene 850.700 hogares con todos sus miembros activos en paro. Eso es lo que recogen los últimos datos oficiales de la Encuesta de Población Activa, analizada por Demócrata, en un contexto en el que el tema ha sido abordado desde múltiples puntos de vista y con un consenso generalizado: los datos macroeconómicos no se están reflejando en el comportamiento del empleo durante el primer trimestre del año.

Un incremento que ha sido notable en este último trimestre, con un repunte de hasta 78.500 hogares más con todos sus miembros activos en paro, hasta alcanzar los 850.700. Asimismo, aquellos hogares que tenían a todos sus miembros activos ocupados han disminuido en 121.300, situándose hoy en 12.045.000.

Los datos de esta EPA confirman que estamos ante el peor registro de un primer trimestre desde 2013. Se destruyeron 170.300 empleos. El paro aumentó en 231.500 personas y la tasa subió al 10,83%, colocándonos en el peor escalafón entre nuestros socios europeos.

Crece el empleo público, decrece el privado

José Luis Fernández Santillana, director del Gabinete de Estudios de la Unión Sindical Obrera (USO), explica cómo las EPAs que son positivas para el empleo son las que corresponden al segundo y tercer trimestre, mientras que las del primer y cuarto suelen aportar peores resultados. “Y esta EPA del primer trimestre de 2026 —sostiene Fernández Santillana— confirma esa tendencia, en la que disminuye la ocupación y sube el paro, a pesar de estar en este período las actividades vinculadas a la Semana Santa”.

En estas circunstancias —analiza USO—, el empleo a tiempo completo ha disminuido en 116.500 personas y el de tiempo parcial en 53.800. Por su parte, el número de asalariados bajó en 102.900: los que tenían contrato indefinido se redujeron en 17.600 y los de contrato temporal en 85.400.

Por otra parte, remarca este sindicato, “el número de trabajadores por cuenta propia descendió en 68.600 personas. El empleo privado bajó este trimestre en 191.400 personas, hasta 18.630.500, mientras que el empleo público aumentó en 21.100, hasta 3.662.500”.

Crecimiento de los fijos discontinuos

En términos globales, USO aclara que la Encuesta de Población Activa no considera activos y, por tanto, no contabiliza como parados a los fijos discontinuos inactivos (907.000 en este momento). Un segmento de potenciales trabajadores que en la actualidad se reparte en 310.000 que buscan trabajo, pero no están disponibles, y 596.000 que no buscan trabajo ni están disponibles. “Es decir —concluye Fernández Santillana para este diario—, el paro real estaría en estos momentos en 3,7 millones de euros”.

El deterioro del mercado laboral en el arranque de 2026 ha encontrado un diagnóstico ampliamente compartido entre organismos públicos y privados. Los datos de la Encuesta de Población Activa publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan un aumento acusado del paro y una destrucción de empleo que sitúan este primer trimestre como el peor desde 2013. Más allá del dato en bruto, instituciones como el Banco de España han reconocido la debilidad del periodo, si bien matizan que parte del ajuste responde a factores estacionales y recomiendan atender a las series desestacionalizadas para evaluar la tendencia de fondo.

Desde el ámbito de supervisión fiscal, y como ha podido cotejar Demócrata, la AIReF ha sido más explícita al advertir -en su modelo de previsión de crecimiento del PIB en tiempo real, actualizado este martes a la baja al incorporar los datos de la EPA pronostica un avance de la economía para este trimestre de tan sólo el 0,3%, lo que supone una ralentización frente al 0,8% del último trimestre del año anterior, anticipando también así una desaceleración del empleo. En una línea similar, centros de análisis como Funcas coinciden en calificar el trimestre como negativo, aunque evitan por ahora hablar de un cambio estructural en el mercado laboral. El consenso técnico, en todo caso, apunta a que el retroceso ha sido más intenso de lo habitual para esta época del año.

También las organizaciones empresariales y sindicales han reaccionado en la misma dirección, subrayando el carácter adverso del dato. La patronal de empresarios CEOE, por su parte, advierte de la notable pérdida de dinamismo en la creación de empleo durante el primer trimestre del año, motivada por la inseguridad derivada del conflicto en Irán y, en términos internos, por la falta de Presupuestos Generales del Estado, la incertidumbre política y el aumento de la presión fiscal sobre las empresas.

Mientras, los sindicatos CCOO y UGT, aunque insisten en el componente estacional, reconocen igualmente el deterioro del trimestre. Con matices en la interpretación, el hilo común es claro: tanto instituciones públicas como privadas coinciden en señalar que el inicio de 2026 ha dejado el peor registro laboral para un primer trimestre en más de una década.

La semana pasada, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, evitó poner el foco en la caída puntual del empleo y el aumento del paro, defendiendo, en cambio, la solidez del ciclo laboral, destacando los niveles elevados de ocupación y atribuyendo estos resultados al “trabajo del Gobierno”. En línea con esta interpretación, Saiz insiste en que España “avanza” y no da “ni un paso atrás en protección social”, reencuadrando así un dato negativo que tanto organismos públicos como privados consideran el más adverso para un arranque de año en más de una década.

Informes de Eurostat sobre pobreza infantil y factura de la luz

Entretanto, los últimos datos recopilados por Eurostat vuelven a situar a España en una posición delicada en términos sociales. El país registra una de las tasas de pobreza infantil más elevadas de la Unión Europea, con alrededor de un 28% de menores en riesgo de pobreza o exclusión social. Es un nivel muy por encima de la media comunitaria y que consolida una brecha estructural que Bruselas viene señalando de forma reiterada en sus informes comparativos.

El indicador no es coyuntural. Eurostat insiste en que España arrastra una elevada vulnerabilidad social incluso en fases de crecimiento económico, con un porcentaje de hogares con menores ingresos que permanece persistentemente alto. La fotografía estadística apunta así a un problema de transmisión desigual de la recuperación económica, especialmente visible en los hogares con hijos.

En paralelo, los datos europeos sobre energía reflejan una estabilización de los precios mayoristas de la electricidad en la UE tras los picos de la crisis energética, con niveles medios en torno a los 28–29 euros por 100 kWh. Sin embargo, Eurostat subraya que esa moderación no se traslada de forma homogénea al recibo final de los consumidores, donde los impuestos, peajes y costes regulados siguen siendo determinantes.

En el caso español, esa estructura de costes mantiene la factura eléctrica en niveles relativamente elevados dentro del entorno europeo, incluso después del ajuste del mercado mayorista. El resultado es un desacople parcial entre la evolución del precio de la energía en origen y lo que finalmente pagan los hogares, un elemento que sigue tensionando el gasto doméstico pese a la normalización de los mercados energéticos.

Cómo Le Point ve a España

Estos y otros datos macroeconómicos han sido objeto del último análisis de la publicación francesa Le Point, donde su editor, Nicolas Baberez, sostiene que el modelo económico de España ha entrado en un callejón sin salida y, de hecho, se ha convertido en un sistema insostenible, donde el crecimiento se financia íntegramente con deuda pública —el aumento del PIB desde 2019 asciende a 330.000 millones de euros, mientras que el de la deuda pública alcanza los 430.000 millones—. El gasto público —afirma— ha pasado del 41% al 46% del PIB, desplazando al sector privado, mientras que el crecimiento de la actividad y la ambiciosa agenda social solo han sido posibles gracias a las ayudas del plan Next Generation EU, del que España fue el segundo beneficiario tras Italia, con 80.000 millones en subvenciones y 83.000 millones en préstamos.

Baberez asegura en el editorial titulado La España de Pedro Sánchez, una bomba de relojería, que “esta mana se ha agotado hoy en día”. Entre otras razones, porque “el PIB per cápita se estanca desde 2019, con 10.680 euros por debajo de la media de la zona euro. La productividad se erosiona debido a la debilidad de la inversión y la innovación. La disminución del desempleo solo se ha logrado mediante el aumento de la precariedad y la exclusión de los trabajadores temporeros de las estadísticas. Y —remata este medio especializado en análisis políticos, económicos e internacionales, con una clara línea editorial conservadora—, la prioridad absoluta otorgada a las energías renovables, especialmente a la solar, y las fallas de la red fueron las que provocaron el apagón de la Península Ibérica el 28 de abril de 2025 y, destaca, las que ponen en peligro todo el sistema eléctrico europeo”.

"Los salarios reales"

También en clave económica y, más en concreto, en clave laboral, el vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del Partido Popular, Juan Bravo, añade que "los salarios reales han bajado; el precio de la cesta de la compra ha subido hasta un 42% y, el Gobierno ha creado un infierno fiscal subiendo más de 100 veces los impuestos, exigiendo a cada español 3.600 euros más en impuestos".

Para el dirigente popular llama especial atención el desempleo de los jóvenes, "con más de un 26%, teniendo así la peor tasa de Europa, sin olvidar el trato que nuestros autónomos reciben "asfixiados fiscalmente, y a los que el Gobierno quiere subir todavía más las cotizaciones”, añade.