España suma desde este jueves un nuevo nombre a su círculo de mayor influencia en las instituciones comunitarias. Cristina Lobillo Borrero, una de las funcionarias de mayor peso técnico en materia energética dentro de la Comisión Europea, pasará a asesorar en materia de Transición Limpia a la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen. Un paso que supone la llegada a los despachos más altos de una de las arquitectas en la sombra de la política climática europea durante las dos últimas décadas.
Lobillo era hasta ahora una de esas funcionarias encargadas de transformar en legislación las grandes prioridades de la Unión Europea. Su nombramiento llega, además, en un momento en el que Bruselas trata de compatibilizar la descarbonización con la competitividad industrial y la seguridad energética, apenas dos semanas antes de que la Comisión presente la revisión del Sistema Europeo de Comercio de Derechos de Emisión (ETS).

Nacida en Córdoba y licenciada en Derecho, Lobillo ha construido una carrera prácticamente íntegra dentro de las instituciones europeas. Antes de aterrizar en Bruselas trabajó en la Administración española y desarrolló labores académicas en las universidades de Córdoba y Alcalá de Henares. Sin embargo, sería su incorporación a la Comisión Europea en 2004 la que marcaría el inicio de una trayectoria que la llevaría hasta el centro del poder comunitario.
"Nadie en el mundo cuestiona la dirección del viaje, que es la descarbonización. Sí que es cierto que hay que repensar cómo es esa descarbonización", afirmó al inicio de la actual legislatura durante un foro de la industria celebrado en Madrid, una reflexión que resume la filosofía con la que ha defendido la evolución del Pacto Verde Europeo.
De Agricultura y Comercio al corazón de la política energética
Durante sus primeros años como funcionaria europea trabajó en dos de los ámbitos tradicionalmente más complejos de la maquinaria comunitaria: las políticas agrícolas y el comercio internacional. Aquella experiencia le permitió adquirir un profundo conocimiento del funcionamiento interno de la Comisión y de las negociaciones entre los Estados miembros, una capacidad que posteriormente resultaría decisiva en el ámbito energético.
El gran salto llegó en 2014, cuando fue nombrada jefa de gabinete del entonces comisario español de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete. Desde ese puesto permaneció durante cinco años en el centro de las principales negociaciones climáticas de la Unión.
Fue una de las integrantes del equipo europeo durante la histórica COP21 de París, la cumbre que culminó con el Acuerdo de París y marcó un antes y un después en la lucha internacional contra el cambio climático. Paralelamente, participó en la coordinación política y legislativa del paquete "Clean Energy for All Europeans", la reforma que transformó el mercado energético europeo y sentó buena parte de las bases regulatorias del actual proceso de descarbonización.
Una de las arquitectas del "Fit for 55"
Tras un breve paso como asesora principal en la Dirección General de Agricultura entre finales de 2019 y mediados de 2020, Lobillo regresó al ámbito energético para asumir la Dirección de Política Energética dentro de la Dirección General de Energía (DG ENER).
Desde ese puesto coordinó una de las iniciativas legislativas más ambiciosas impulsadas por Bruselas en los últimos años: el paquete "Fit for 55", el conjunto de normas destinado a reducir en un 55 % las emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2030. Además de supervisar la preparación técnica de las propuestas, también coordinó las relaciones con los Estados miembros, las instituciones europeas y la dimensión jurídica, económica y comunicativa de la política energética comunitaria.
La gestora de la crisis energética europea
Ya en junio de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania desencadenó una de las mayores crisis energéticas de la historia reciente de la Unión Europea, Lobillo asumió la Dirección de Seguridad Energética y Relaciones Internacionales de la Dirección General de Energía. Al mismo tiempo pasó a liderar la Energy Platform Task Force, el equipo creado por Bruselas para coordinar la estrategia europea de suministro energético, diversificar las fuentes de gas y reducir la dependencia del Kremlin.
Su labor dejó entonces de centrarse exclusivamente en la transición ecológica para combinar dos prioridades que desde entonces han marcado la agenda comunitaria: garantizar el abastecimiento energético europeo y acelerar la independencia estratégica de la Unión frente a terceros países. "Hemos aprendido la lección en Bruselas", dijo Lobillo entonces sobre la colaboración con las empresas del sector durante la crisis.
El perfil técnico elegido por Von der Leyen
A lo largo de su carrera, Lobillo ha reforzado su perfil con una amplia formación internacional. Además de su licenciatura en Derecho, ha cursado estudios de posgrado en Economía, Derecho de la Unión Europea y liderazgo en la Universidad Libre de Bruselas (ULB), la Escuela Española de Diplomáticos, la propia Comisión Europea y la Harvard Business School.
Ese equilibrio entre conocimientos jurídicos, económicos y capacidad de gestión la ha convertido en uno de los perfiles técnicos mejor valorados dentro de la administración comunitaria para gestionar expedientes de elevada complejidad regulatoria.

Su incorporación al equipo directo de Ursula von der Leyen supone ahora un nuevo salto en una carrera construida desde la discreción. En un momento en el que el Pacto Verde Europeo afronta crecientes presiones por parte de la industria, el nuevo contexto geopolítico y la necesidad de preservar la competitividad de la economía europea, la presidenta de la Comisión ha optado por reforzar su entorno con una funcionaria que conoce desde dentro los principales expedientes energéticos y climáticos de la última década.
Más que una figura política, Cristina Lobillo representa el poder silencioso de Bruselas: el de quienes redactan, negocian y hacen posible que las grandes estrategias europeas acaben convirtiéndose en legislación.