El exmandatario peruano Alejandro Toledo, encarcelado tras ser sentenciado por aceptar sobornos y blanqueo de capitales en el marco del ‘caso Odebrecht’, ha reclamado a la actual presidenta de Perú, Keiko Fujimori, que “acelere” el procedimiento de la gracia presidencial que ya había solicitado por motivos humanitarios, alegando padecer un “grave problema cardíaco” y oncológico y que no desea “morir en la cárcel”.
“Le pido a la señora Keiko Fujimori, que recibió un mensaje mío cuando murió su papá, que por favor acelere el proceso de mi pedido de gracia presidencial porque no quiero morir aquí en la cárcel”, ha manifestado Toledo en una entrevista en la cadena Panamericana Televisión.
El expresidente, que asegura atravesar “momentos extraordinariamente difíciles”, ha explicado que ha presentado una petición ante la Corte Suprema para que le autorice a “ir a casa” con el compromiso de ingresar “inmediatamente” en una clínica. “Tengo un problema serio cardíaco, tengo cáncer y quiero ser franco: estoy sangrando”, ha añadido, insistiendo en la gravedad de su estado de salud.
Ante esta solicitud, la nueva jefa del Ejecutivo ha señalado que el pedido de indulto será sometido a “dos tipos de análisis”: “Uno de carácter técnico y médico, y también con una mirada humanitaria”.
“Se tiene que establecer a los miembros de la Comisión de Indultos y de Gracias Presidenciales, y estas personas empezarán cuando asuman sus funciones para hacer el análisis correspondiente”, ha precisado Fujimori en declaraciones ante los medios, remarcando que el proceso deberá seguir los cauces formales.
Toledo, que ocupó la Presidencia de Perú entre 2001 y 2006, fue sentenciado en octubre de 2024 a 20 años y medio de prisión tras ser hallado culpable de colusión y blanqueo de capitales en el caso ‘Interoceánica Sur’, tramos II y III, la vía que conecta Perú con Brasil.
De este modo, se convirtió en el primer expresidente peruano condenado en relación con la operación Lava Jato, el macroescándalo de corrupción originado en Brasil que implicó a la constructora Odebrecht en una trama internacional con ramificaciones institucionales en más de una decena de países de América Latina.
La causa judicial contra Toledo se inició en 2016 tras destaparse el escándalo de Odebrecht, aunque no ingresó en prisión hasta 2023, después de ser extraditado desde Estados Unidos, donde vivía junto a su esposa, Elaine Karp. Esta ya en 2025 había solicitado un indulto humanitario para el exmandatario, también por razones humanitarias.