La organización no gubernamental Amnistía Internacional ha advertido este miércoles de que la reforma planteada por la Comisión Europea sobre la Guardia Europea de Fronteras y Costas (Frontex), que prevé dotar a la agencia de más competencias y recursos, incrementaría el riesgo de que la Unión Europea (UE) sea “cómplice de violaciones de los Derechos Humanos”. Por ello, ha reclamado que la propuesta sea rechazada si no va acompañada de un refuerzo proporcional de las salvaguardias en materia de derechos fundamentales.
“Los cambios propuestos por la Comisión Europea al mandato de Frontex priorizan una vez más la ampliación de las facultades de la agencia para deportar, controlar las fronteras y actuar más allá de la UE sin ampliar al mismo tiempo sus obligaciones en materia de Derechos Humanos”, ha lamentado la directora de la ONG ante las Instituciones Europeas, Eve Geddie.
“Esta reforma incluye otorgar a Frontex nuevos poderes para llevar a cabo devoluciones forzosas entre países no pertenecientes a la UE, lo que allana el camino a un papel más amplio en los 'centros de retorno' en terceros países”, ha señalado Geddie, quien ha agregado que “la reforma agrava el riesgo de que la UE sea cómplice de violaciones de Derechos Humanos, y pone trabas adicionales a la transparencia y la rendición de cuentas”.
En esta línea, ha recalcado que la reforma “debe ser rechazada de plano” y ha denunciado que “se vea una y otra vez a la Comisión Europea redoblar la 'Fortaleza Europa': aumento de la seguridad fronteriza, la vigilancia y las deportaciones sin cuestionar siquiera los crecientes poderes de una agencia que ha facilitado que haya gente que se vea atrapada en abusos contra los Derechos Humanos”.
“El mandato de Frontex exige explícitamente respeto, protección y promoción de los Derechos Humanos. Sin embargo, en lugar de corregir las deficiencias estructurales y las políticas equivocadas que propician abusos y violaciones de derechos contra personas en las fronteras europeas, la decisión adoptada intensificará aún más este enfoque fallido en los países que no pertenecen a la UE”, ha esgrimido.
“Mientras la población de toda Europa protesta por el acceso a la vivienda y por la falta de financiación para la educación y los servicios públicos, la Comisión Europea sigue presentando el control de la migración como el problema existencial del continente, y dedicando recursos desproporcionados a deportaciones y control de fronteras”, ha señalado, antes de incidir en que “hace ya mucho que se necesita una reevaluación fundamental de las prioridades”.
La Comisión Europea presentó la propuesta el martes con la intención de reforzar el papel de Frontex en las expulsiones de migrantes que han llegado de forma irregular a territorio comunitario y permitir que la agencia no sólo intervenga desde la UE, sino que también pueda participar en operaciones de retorno entre Estados no miembros. Esto incluye, por ejemplo, actuar desde los centros que al menos cinco países del bloque negocian abrir en terceros Estados para externalizar los procedimientos de deportación.