Cinco personas han sido arrestadas recientemente en Hong Kong durante registros efectuados en dos librerías independientes, una operación policial que ha reavivado las críticas por el uso de la legislación de seguridad nacional y de las normas sobre sedición.
Amnistía Internacional ha cuestionado estas detenciones y ha defendido que quienes trabajan en comercios dedicados a la venta de libros no deberían ser privados de libertad únicamente por ejercer su labor profesional.
La organización ha señalado que la aplicación de delitos vinculados a la sedición contra estos negocios pone de manifiesto, a su entender, el alcance que ha adquirido el marco de seguridad nacional de Hong Kong como herramienta para limitar las voces disidentes. Según Amnistía Internacional, estas prácticas también están reduciendo los espacios para el intercambio de ideas, el pensamiento crítico y el debate público.
La entidad ha reclamado además a las autoridades hongkonesas que pongan fin de forma inmediata a la aplicación de leyes de seguridad nacional y sedición contra personas que ejercen sus derechos de manera pacífica, al tiempo que ha exigido que se garantice que la población pueda acceder a contenido, publicar materiales y compartir ideas sin exponerse a posibles detenciones.
El mensaje difundido junto al comunicado resume la inquietud de la organización por la situación de las librerías independientes. En él se enfatiza el hecho de que “en Hong Kong, te pueden criminalizar por lo que tienes en tu estantería”.
Amnistía Internacional ha añadido en ese mismo mensaje que el incremento de las actuaciones contra librerías independientes registrado durante este año refleja, en su interpretación, una transformación preocupante del territorio, “un lugar donde te pueden arrestar por un libro”.